Los docentes salesianos se forman en educación inclusiva - Salesianos España

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Uno de los retos más señalados es la inclusión de alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales, discapacidad o en situación de vulnerabilidad. Sin apoyos específicos, existe el riesgo de que este modelo acentúe la exclusión en lugar de reducirla.

Elisa Gutiérrez Hernández, profesora del CES Don Bosco y experta en inclusión compartía en el artículo “Un café para la inclusión” las siguientes ideas:

Como escuela inclusiva debemos entender que cada estudiante es la suma de sus intereses, habilidades y necesidades. Reconocer la diversidad es reconocer la esencia misma de cualquier aula. Desde esta perspectiva, la inclusión garantiza no solo la presencia del alumnado, sino también su participación plena y un aprendizaje significativo para todos y cada uno.

Ser una escuela inclusiva implica desplazar el punto de análisis fuera del alumnado. En lugar de centrarnos en las limitaciones individuales, debemos dirigir la mirada hacia las barreras que el propio entorno, la organización o las metodologías pueden generar en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Analizar para transformar: ajustar para que todos tengan cabida, al margen de etiquetas.

Una escuela con mirada inclusiva diseña para todos desde el principio, porque entiende que las propuestas didácticas deben llegar a todo el alumnado; es decir, a la diversidad real de las aulas desde el inicio.

Para impulsar una respuesta equitativa, accesible e inclusiva, las propuestas se articulan a través de los tres principios del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA). Estos principios permiten ofrecer distintas formas de presentar la información (qué aprendemos), múltiples maneras de implicarse y participar (cómo aprendemos) y diversas formas de expresión y evaluación (cómo demostramos lo aprendido).

Construir una escuela inclusiva no es solo una cuestión de metodología, sino una cuestión de mirada y de cultura como centro. Implica asumir el compromiso de preparar una “bebida pedagógica individualizada”, diseñada desde el principio para tener en cuenta las características únicas de cada persona que está en nuestras aulas. Es asegurar que todos pueden aprender y participar, porque lo verdaderamente importante es compartir el momento de aprender y crecer juntos, más allá de las diferencias en la forma que cada uno llega a ese aprendizaje.

En Enero, dos formaciones enfocadas en la inclusión

Formación en autismo con marcado carácter práctico

Salesianos Deusto, en Bilbao, ha sido el escenario de un encuentro formativo centrado en el autismo, dirigido a educadores de distintos centros de la zona norte de la Inspectoría Santiago el Mayor. La formación se ha desarrollado a lo largo de dos jornadas complementarias, combinando reflexión, conocimiento y herramientas prácticas para la acción educativa.

La primera jornada ha estado dedicada a un nivel básico de comprensión del espectro autista, con el objetivo de ayudar a los participantes a entender mejor a las personas con autismo, sus formas de percibir el mundo, comunicarse y relacionarse. La segunda sesión se ha orientado de manera más específica a ofrecer estrategias y herramientas prácticas para el acompañamiento educativo, especialmente en el ámbito académico y escolar, facilitando entornos más accesibles, comprensivos e inclusivos.

La formación ha sido impartida por Marlene Horna, especialista en autismo y educación inclusiva, con una amplia trayectoria en formación de profesionales y acompañamiento a centros educativos. Su enfoque cercano, claro y fundamentado ha sido uno de los aspectos más valorados por los asistentes.

El marcado carácter práctico de las jornadas, junto con la claridad de las explicaciones y la aplicabilidad inmediata de las propuestas, ha generado un alto nivel de satisfacción entre los educadores participantes, que destacan la utilidad de lo aprendido para mejorar su práctica diaria y el acompañamiento al alumnado en el espectro autista.

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