Cuidar para sanar: la promoción de la salud desde el rol del cuidador - Cursos FNN

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Autora:

Eva Pilar López García

Introducción

Los cuidadores que se encargan del los cuidados de forma informal, se conocen como aquellas personas que realizan la tarea de cuidado de personas dependientes, en la clasificación de persona dependiente, pasan la mayor parte del tiempo dedicados a estos cuidados con gran repercusión física y emocional, también social e interprofesional. En la actualidad, este rol sigue siendo desempeñado por los componentes familiares del usuario (Bover, 2006).

El cuidador en la sociedad

Las ciencias sociales comienzan a esbozar las primeras definiciones y estudios sobre la atención informal a la dependencia a finales de los años setenta, lo que derivó al “redescubrimiento” de la figura del cuidador como tal, es decir, poner nombre de forma formal a esta tarea desempeñada desde los inicios de los cuidados del hombre.

En esta época, además surge un aumento del interés por esbozar y concretar el cuidado que se dispensa a la población mayor, lo que da pie, a desarrollar y estudiar teorías y variables sociodemográficas como el envejecimiento de la población, la esperanza de vida y las pirámides de la población (Pinto, 2023).

Pero se debe de tener en cuenta que la estructura de la sociedad es dinámica, y constantemente se están produciendo cambios en las culturas, en las generaciones…

El cuidado informal es una construcción social relacionada directamente con el poder económico, político y social. Pues los estados y los diferentes poderes tienen mucha influencia, un papel importante y mucho camino que recorrer para mejorar la situación social de la actualidad en cuanto a los cuidados del paciente dependiente, teniendo en cuenta que en los países desarrollados y en vías de desarrollo la población envejecida es mayoritaria, pues la esperanza de vida está aumentada, hay que dar respuesta a este tipo de población y aportar cuidados de calidad a la población mayor (Piédrola, 2001).

Hoy en día, desde la disciplina de las ciencias sociales, la relación de las personas dependientes y sus cuidadores están tomando mayor auge, con involucración de los estados y gobiernos en sus políticas, dándole un mayor valor social, definiendo grupos de actuación y facilitando recursos para que la tarea se desempeñe de la mejor manera posible (Rogero, 2010).

El rol femenino del cuidador

Hoy en día, sigue siendo la mujer mayoritariamente la que desempeña la tarea del cuidado dentro de la estructura familiar, asume competencias y responsabilidades compaginando con su trabajo, sin tener información ni formación al respecto, con escasa participación social. Además, la mujer suele ser el prototipo de mujer de mediana edad, es decir, propensa por ella misma a tener diagnósticos de salud como hipertensión, diabetes…, con relación sentimental y emocional con el paciente, pues suele tener un parentesco dentro de la estructura familiar de mujer o hija (Piédrola, 2001).

Los patrones basados en la cultura y tradición, asumen el papel a la mujer (Pinto, 2023).

Aunque, en los últimos años la tarea del cuidado asume cambios en el rol, la formación que se les dan, los recursos disponibles y las ayudas para poder desempeñar este trabajo (La Parra, 2021).

Aspectos psicosociales

Las personas que tienen el rol de cuidar se encuentran en situaciones con grandes esfuerzo físico y emocional. Pero no olvidemos que repercute directamente tanto en su salud propia como en la de su entorno   más próximo No es raro encontrar casos de conflictos familiares por el celo en la atención a uno de sus miembros respecto del resto de la familia (Zea, 2022).

Los sentimientos de impotencia y frustración también son frecuentes en el cuidador, pues en la mayoría de las ocasiones todo el cuidado, el tiempo empleado, la atención que realiza, no recibe un reconocimiento por parte de los otros miembros de la familia y en muchas ocasiones, ni siquiera, por el propio paciente, y esta situación lleva sin duda, a una situación de desesperación y respuesta a nivel de autoestima del cuidador, pues no se siente reconocido, autorrealizado con la tarea que realiza. Lleva a la desesperación, frustración, sentimientos de culpa por no tener las capacidades adecuadas para llevarlo a cabo, ira, irritabilidad por la situación, pérdida de confianza en sí mismo, de armonía… (Valenzuela, 2022).

Una vez más no se debe olvidar la repercusión en todos los niveles del desempeño de esta tarea. Con abandono de los trabajos por no poder compatibilizar ni a nivel físico ni emocional. Pues esta tarea ardua se ve compatibiliza con las jornadas laborales, pues desde la incorporación de la mujer al mundo laboral, esta tarea de cuidado se ve compatibilizada con el trabajo fuera de caso, una doble tarea, una doble responsabilidad, haciendo más trabajoso (Pezo, 2024).

El autor Sandín (1995), define el el síndrome general de adaptación en tres etapas consecutivas y con alteraciones a nivel físico: (Reyes, 2023)

  1. Amenaza, que se manifiesta en dos fases claramente definidas como fases de choque:
    1. Fase de choque, con una reacción inmediata con manifestaciones físicas como taquicardia, pérdida del tono muscular, lumbalgias, cervicalgias, cefaleas…
    1. Fase de contrachoque, caracterizada por la defensión del usuario como mecanismo de protección, hacia la amenaza que percibe la tarea que está desempeñando por el estado de ansiedad o estrés que le genera y comienza a tener repercusiones a nivel físico o emocional en primeras instancias.
  2. La segunda es la etapa de resistencia, es una fase larga, que puede durar en el tiempo, donde aparece el elemento que genera el estrés y/o ansiedad.
  3. La tercera es la etapa de fatiga, es una fase crónica, donde el agotamiento se manifiesta en cada una de las acciones con repercusión en todos los niveles, físico, emocional, psicológico, social, espiritual… (Peñas, 2015)

El objetivo de este trabajo es conocer el perfil tipo del cuidador informal, su nivel de padecer burnout y la terapia recibida, para avanzar en el conocimiento del cuidado informal que reciben las personas mayores dependientes en España.

Metodología

Se realizó una revisión bibliográfica del estado actual de la producción científica enfermera sobre el cuidador informal.

Las fuentes de consulta utilizadas fueron las siguientes bases de datos científicas: Cuiden, Scielo, Pubmed y Lilacs.

La búsqueda en las bases de datos ha utilizado palabras claves en relación a las dos líneas de temáticas abordadas, por un lado el cuidador y por otro el profesional de enfermería.

Relativas al cuidador: Cuidador, cuidador informal, dependencia, paciente dependiente. Referentes s a enfermería: Enfermería, profesional de enfermería, cuidados.

Los descriptores utilizados fueron; desh; enfermería, cuidador, paciente; Mesh; nursing, carer, patient La búsqueda secuencial empleada: (cuidador OR cuidador informal OR dependencia OR paciente dependiente) AND (enfermería OR atención de enfermería OR cuidados de enfermería OR plan de cuidados de enfermería).

Dentro de los criterios de inclusión de los artículos, se seleccionaron artículos que englobaban el rol de cuidador informal con unas características determinadas, donde se definiera el perfil de cuidador, tareas a realizar y un plan de desarrollo de cuidados de enfermería, artículos publicados en los últimos 10 años

en idioma español e ingles; se excluyeron los artículos que relacionaban directamente al cuidador con alguna enfermedad crónica específica, centrándose el artículo en la misma y artículos sin acceso gratuito. El número total de estudios fueron 6.

Resultados

Después de llevar a cabo la revisión bibliográfica se llegó a los siguientes resultados: en cuanto al género, el 85% de los cuidadores son de género femenino frente al 15 % que es masculino (Fry, 2021).

El síndrome de Burnout se diagnostica al 78% de los cuidadores, el 42 % no padecen el síndrome; un 65% no reciben ningún tipo de terapia frente al 15% que sí reciben terapia (Galindo-Sevilla, 2021).

Como características comunes de las cuidadoras no profesionales están: Emplean la mayor parte de su tiempo en el cuidado de personas dependientes. Los horarios son prolongados no teniendo tiempo para ellos mismos.

El trabajo no tiene reconocimiento monetario ninguno.

No tiene formación al respecto de estos cuidados (Leung, 2022). Entre las tareas más comunes que realiza el cuidador informal están ayudas: Actividades básicas de la vida diaria.

Actividades avanzadas de la vida diaria (Sahin, 2020).

La Consulta de Enfermería apoya la idea de que el bienestar del enfermo depende directamente del bienestar del cuidador.

En el estudio se demuestra de forma clara el enfoque del cuidador informal como la mujer, tarea que supone el desempeño de un rol tradicional, merma de participación social y autonomía de las cuidadoras, relaciones interpersonales que se complican; además, se plantea el deber moral hacia los demás frente a la necesidad de gobernar la propia vida y el escaso valor social del cuidado, no remunerado (Giménez, 2015). Aunque se hace referencia a la empresa familiar como la principal encargada de proporcionar los cuidados, se debe tener en cuenta la implicación de cada uno de los miembros de la misma. De forma natural, siempre suele asumir el rol de cuidador principal un miembro de la familia, el cual sufre las consecuencias más peyorativas de esta labor (mujer, de mediana edad, con relación afectiva con el paciente, generalmente mujer o hija, que compatibiliza el cuidado informal con su trabajo laboral fuera de casa…), una suma de elementos difíciles de manejar y admirables a la vez. Pues es un trabajo admirable en el cual por sí solo el cuidador debe de sentirse plenamente realizado como persona en todos los sentidos tanto más personales, como profesionales como familiares, pero el reconocimiento no se lleva a cabo en la mayoría de los casos, siendo un estímulo fundamental para el valor de la persona, su integridad.

Leyenda Síndrome de Burnout: 78 % de la muestra lo padecen, 22% de la muestra no lo padecen.

Un alto porcentaje de los participantes en el estudio padecían el denominado Síndrome de Burnout, representando cuidadoras que llevaban poco tiempo en el desempeño del rol, el porcentaje de no padecerlo. Dentro del porcentaje de cuidadoras que padecen el Síndrome de Burnout, un porcentaje elevado sí son conscientes de padecerlo y reciben terapia para ello, siendo un porcentaje del 25 % de la muestra, las cuidadoras que se niegan a recibir ningún tipo de terapia, parte de ellas porque no consideran padecer la enfermedad y otras por falta de motivación para tratarse. Los cuidadores necesitan formación, información, apoyo de las estructuras familiares y apoyo del sistema sanitario, profesionales sanitarios y políticas de gobierno (Victoria, 2021).

Discusión/Conclusiones

En la muestra estudiada se muestra el diagnóstico de Burnout en los cuidadores informales en relación con la asistencia o no a programas de ayuda.

El cuidado informal es de suma importancia en el cuidado de las personas dependientes, siendo más numeroso que los cuidados formales y no reconocidos ni a nivel económico ni a nivel social su trabajo asistencial. Es necesario que reciban ayuda, aportes económicos, para el desempeño del rol, recursos humanos y sociales, para compatibilizar con su vida personal y social, no dispongan de manifestaciones físicas ni emocionales, en definitiva que ellos tengan una buena calidad de salud para que puedan desempeñar los cuidados de forma adecuada y los pacientes dependientes a su vez, tengan también la mejor calidad de salud que se les pueda aportar.

El cuidado de una persona dependiente produce un gran estrés en el paciente, y este estrés se manifiesta en enfermedades físicas, emocionales, aislamiento social.

El cuidar es un acto ligado a la vida, por ello, es importante que el cuidador se cuide a sí mismo para poder cuidar a los demás, sino él mismo enfermará y la persona dependiente no recibirá la atención de calidad y seguridad que se pretende.

Es importante para tal fin, realizar intervenciones de enfermería al cuidador informal, en primer lugar, captarle en la consulta, aportarle todo el apoyo necesario, formación e información y trabajar junto a él en actividades de promoción de la salud, prevención de la enfermedad y acciones comunitarias, también pueden llevar a cabo educación sanitaria no solo a nivel individual, sino a nivel grupal, con el intercambio de experiencias entre otros cuidadores, pues este tipo de educación es muy enriquecedora para los pacientes y resulta de gran interés con muy buenos resultados en estados de salud a nivel comunitario, este proceso de educación permite además compartir conocimientos, aportando mayor seguridad en el cuidador en el desempeño de los cuidados, y esto hace mitigar la sensación de ansiedad, estrés y en muchas ocasiones de frustración de no saber o poder controlar la situación, que les lleva a una situación de desesperación y agotamiento físico y emocional, con desconfianza hacia su persona y haciendo repercusión en su nivel de autoestima y autorrealización como personas íntegras, válidas y con grandes capacidades de realizar esta tarea, pero para ello, es importante tener en cuenta el elemento motivador, el refuerzo positivo de cada una de las actividades o tareas que realizan, como elemento impulsor para potenciar su capacidad y su autoestima de seguir realizando esta tarea con la mayor satisfacción posible y recompensa que es la de poder constatar que los cuidados del paciente dependiente se está realizando de forma adecuada y correcta. Por ello, los profesionales de enfermería debemos de trabajar en esta dirección y tener en cuenta que cada vez que tenemos un paciente dependiente, tenemos una doble atención sanitaria, al paciente mismo y a su cuidador, con los cuidados correspondientes y el registro en su historia clínica a lo mismo que el paciente dependiente (educación sanitaria recibida, toma de constantes, información aportada, recursos empleados…). El refuerzo positivo es la alianza sublime que necesita el cuidador en el desempeño de su rol como el que aporta cuidados la mayor parte del día y a su familiar, donde indudablemente hay implicación y relación sentimental, emocional, al encontrarse en la misma estructura familiar. También, el profesional de enfermería, debe de explorar las estructuras familiares, porque integrantes está formada, como está constituida, que relaciones existen entre los diferentes componentes, es decir, realizar un análisis a nivel social del paciente, para poder intervenir en los diferentes componentes siempre a favor del paciente y del cuidador, es decir, que otros recursos humanos tiene el paciente y los recursos económicos de los que dispone para poder informar de los recursos que ofrece el sistema sanitario y puede beneficiarse tanto el paciente como el cuidador como asociaciones, centro de día, dispositivos mecánicos, de movilización…

Referencias

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