La gestión financiera en el sector sanitario y farmacéutico se desarrolla en un entorno de creciente complejidad, donde la precisión y la eficiencia no son solo requisitos operativos, sino palancas estratégicas para garantizar la sostenibilidad, la rentabilidad y el crecimiento a largo plazo. La integración de IA y analítica avanzada está transformando la gestión de recursos y datos, permitiendo una toma de decisiones más ágil, informada y orientada a resultados. Al mismo tiempo, garantizar la fiabilidad de la información, asegurar la trazabilidad y articular la tecnología con el criterio humano sigue siendo un reto central, especialmente en organizaciones altamente reguladas, imprescindible para que cada iniciativa aporte valor y refuerce la resiliencia financiera de la organización.
La gobernanza de los datos, la transformación cultural, el desarrollo del talento y el valor estratégico de la IA fueron la temática central durante el encuentro “IA en la gestión financiera: cómo los datos mejoran la eficiencia”, impulsado por ACFYD Análisis y organizado por Dir&Ge. Los directivos pusieron el foco en cómo garantizar la calidad y trazabilidad de la información, integrar la automatización en la cultura organizativa y evaluar el retorno de cada proyecto, coincidiendo en que la IA y el criterio humano deben combinarse para generar eficiencia, rentabilidad y sostenibilidad a largo plazo.
Gobernanza y calidad del dato
La eficacia de la IA en finanzas depende de la integridad y trazabilidad de los datos. Los sistemas automatizados solo generan valor si la información está correctamente validada, estandarizada y controlada desde su origen hasta su uso final en reporting y análisis, minimizando riesgos operativos, regulatorios y de decisión.
Para David Hernández, Socio de ACFYD Análisis, “la estrategia más efectiva comienza por unificar los datos dentro de entornos internos seguros, asegurando que los resultados puedan conectarse entre sistemas y departamentos”. Subrayó que este enfoque también permite identificar áreas de mejora, priorizar iniciativas y potenciar la rentabilidad de la organización.
Luis Jorge Ramírez, Director of Finance and Operations de Roche resaltó la importancia de colaborar con aliados tecnológicos, aprendiendo de su experiencia para aplicar la IA de forma segura y efectiva, asegurando que los datos sean confiables y estén protegidos en plataformas corporativas integradas. Destacó que “la automatización y los agentes inteligentes permiten enfocar el talento en tareas de mayor valor y liberar recursos”. Esto facilita la identificación de oportunidades de crecimiento, la evaluación de resultados en distintas áreas y el fortalecimiento de la eficacia operativa y la calidad de la toma de decisiones.
Alejandro Ribas, Socio de ACFYD Análisis, puso en valor que “la automatización debe combinarse con revisión experta y criterio, resaltando la importancia de la experiencia humana para validar resultados y preservar la capacidad de análisis crítico”. Señaló que esta integración permite tomar decisiones de inversión más precisas, alinear recursos con las prioridades reales del negocio y asegurar que las iniciativas digitales refuercen la eficiencia y la sostenibilidad de los procesos financieros.
Transformación cultural y desarrollo de talento
El valor de la IA no reside únicamente en la tecnología, sino en la adopción de prácticas culturales que integren su uso en la gestión diaria y en el desarrollo de competencias especializadas, impulsadas desde el liderazgo financiero. La formación y la creación de hábitos son determinantes para que la IA complemente el análisis financiero en lugar de sustituirlo.
Equilibrar la automatización con la reflexión crítica es clave para Javier Ballesteros, Chief Financial Officer de Unolab. Subrayó que los equipos deben formarse tanto en herramientas digitales como en criterio financiero para asegurar decisiones fundamentadas y preservar la capacidad de interpretar los datos con perspectiva de negocio. Resaltó que “el uso de la IA sin validación y contraste puede comprometer la fiabilidad de los resultados, por lo que es imprescindible reforzar la formación en contexto y responsabilidad en la toma de decisiones, para que la tecnología actúe como aliada y no como sustituta del talento”.
Iria Flavia Heredero, Head of Global Tax – Director Fiscal Corporativo de Asisa, señaló que “superar los silos de información y unificar criterios es esencial para que la automatización resulte realmente efectiva, permitiendo concentrar el talento en procesos críticos de mayor valor”. Puso en valor que los modelos predictivos y los agentes automatizados deben integrarse tanto en el plano tecnológico como en la cultura organizativa, de modo que acompañen la evolución de los procesos financieros, faciliten una visión transversal del negocio y contribuyan a una gestión más coherente y orientada a resultados.
Por su parte, Jaime Hernández Oñoro, Director de Auditoría Interna de Cofares, destacó que “reforzar una estructura de datos unificada permite consolidar una cultura de IA capaz de detectar patrones de riesgo, incrementar la eficiencia y facilitar la toma de decisiones”. Resaltó que esta integración cultural y tecnológica también mejora la consistencia de la información, promueve la colaboración entre áreas y genera una base sólida para evaluar nuevas oportunidades de inversión, potenciando la planificación estratégica de la organización.
Valor estratégico y retorno de inversión
El verdadero valor de la IA en la gestión financiera se mide por su capacidad de generar eficiencia y contribuir de forma concreta a la rentabilidad de las organizaciones, alineando la inversión tecnológica con los objetivos estratégicos del negocio. Evaluar correctamente los procesos, definir indicadores específicos y priorizar proyectos es esencial para justificar la inversión y maximizar su impacto.
Francisco Tellols, Global Director, Financial Planning and Business Control de Insud Pharma, subrayó que “establecer indicadores claros y definir el retorno esperado de cada iniciativa es esencial para garantizar que los proyectos generen resultados medibles y sostenibles”. Señaló que la evaluación sobre la efectividad de las soluciones implementadas permite anticipar riesgos y orientar de manera estructurada los objetivos de la organización. Además, destacó que la aplicación supervisada de la IA potencia la rentabilidad y refuerza la capacidad de tomar decisiones estratégicas basadas en información confiable.
En este sentido, David Hernández resaltó que un enfoque gradual, comenzando por iniciativas pequeñas y controladas, asegura la calidad de los datos y genera confianza en la tecnología, permitiendo que la IA se convierta en un complemento estratégico a la experiencia humana. Por su parte, Alejandro Ribas destacó que la revisión constante y la experiencia humana siguen siendo imprescindibles para garantizar la fiabilidad de la información y la interpretación crítica de los resultados, asegurando que la IA se utilice como un catalizador estratégico y no como un sustituto del criterio experto.
Los directivos coincidieron en que la adopción de IA en la gestión financiera es un proceso evolutivo que transformará de manera progresiva las estructuras, los roles y las capacidades de las organizaciones. En ese sentido, la combinación de gobernanza, modelos predictivos y criterio humano será crucial para identificar oportunidades de negocio y optimizar recursos de forma sostenible, consolidando un enfoque financiero ágil, resiliente y preparado para los desafíos de un entorno empresarial cada vez más complejo, donde la tecnología se convierte en un habilitador clave de la estrategia y no en un fin en sí mismo.
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