Lesiones de espalda tras accidente: cómo demostrar el nexo con el siniestro | Fundación AVATA

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Te duele la espalda tras un accidente y, encima, la aseguradora te suelta la frase clásica: “eso es degenerativo”. Ojo: que algo sea frecuente (artrosis, discopatía, protrusiones) no significa que no se haya activado o agravado por el siniestro. La clave es una palabra: nexo causal.
En este artículo te explico, paso a paso, cómo demostrar que tus lesiones de espalda vienen del accidente de tráfico (o que el accidente ha empeorado un estado previo) y qué errores te pueden arruinar la reclamación.

Qué lesiones de espalda son típicas tras un accidente de tráfico

“Espalda” puede ser cervical, dorsal o lumbar. En accidentes (alcances, laterales, frenazos, impactos con giro) se ven mucho:

  • Contracturas y esguinces musculares/ligamentosos (dolor mecánico, rigidez, limitación).
  • Dolor facetario (articulaciones posteriores) y bloqueo lumbar/cervical.
  • Radiculopatía (dolor que baja por pierna/brazo, hormigueo, adormecimiento).
  • Protrusión/hernia discal (a veces se “destapa” sobre disco ya tocado).
  • Fracturas (más en traumatismos relevantes o en personas con osteoporosis).

Dato importante: el dolor puede aparecer a las 24–72 horas. Eso no lo hace “inventado”. Lo que lo hace débil, de cara a la aseguradora, es no dejar rastro médico temprano.

Por qué la aseguradora te lo discute (y dónde atacan)

La defensa típica se apoya en tres ideas:

  • “Degenerativo”: en resonancias es muy común leer “discopatía”, “artrosis”, “protrusión”.
  • Baja intensidad / daños leves: intentan decir que “con ese golpe no sale eso”.
  • Falta de cronología: no fuiste a urgencias/centro médico pronto, o no consta el inicio de síntomas.

Tu trabajo es construir una historia sólida con pruebas: accidente → síntomas → diagnósticos → tratamiento → limitación → evolución.

Los 4 pilares para probar que viene del siniestro

En España se usan criterios de causalidad (muy conocidos por su regulación en el baremo para determinados traumatismos de columna), que sirven como guía práctica para discutir el nexo en lesiones de raquis: exclusión, cronológico, topográfico e intensidad.

1) Criterio cronológico: que todo empiece “a tiempo”

Lo más defendible es que haya asistencia médica temprana y conste el inicio de dolor/rigidez/hormigueos. Como referencia práctica muy usada en reclamaciones, se habla de síntomas o atención dentro de 72 horas.Traducción: si esperas una semana “a ver si se pasa”, le das munición a la aseguradora.

2) Criterio topográfico: que cuadre la zona con el mecanismo

Que el golpe y tu postura/posición expliquen la zona: cervical, dorsal, lumbar, sacroilíaca… y que los síntomas (por ejemplo, dolor irradiado) encajen con exploración neurológica.

3) Criterio de intensidad: que el accidente sea compatible con la lesión

No es solo “la chapa”. Importa tu posición, si estabas girado, si venías en tensión, altura, cinturón, reposacabezas, frenazo, giro, sorpresa, etc. La discusión de “baja intensidad” existe, pero no es un comodín automático para negar lesiones.

4) Criterio de exclusión: que no haya otra causa que lo explique todo

Si existe un estado previo (discopatía, artrosis), no significa “cero”. Muchas veces lo correcto es agravación o descompensación: estabas estable y el accidente dispara dolor y limitación. Este enfoque aparece de forma habitual en la práctica médico-legal.

Qué hacer desde el minuto 0 para no perder la prueba

A) Prueba del accidente (la “base”)

  • Parte amistoso y/o atestado, si lo hay.
  • Fotos: posición de vehículos, daños, marcas, señales, interior (reposacabezas/asiento), calzada.
  • Datos de testigos (nombre/teléfono).
  • Vídeo/dashcam si existe.
  • Presupuestos/facturas de reparación (ayudan a “contextualizar” el impacto).

B) Prueba médica (la que decide el nexo)

Ve a urgencias/centro de salud cuanto antes y di claramente: “dolor de espalda tras accidente de tráfico hoy”. No adornes. Describe:

  • Hora del siniestro y hora de inicio del dolor.
  • Zona exacta (lumbar derecha, dorsal media, cervical baja…).
  • Si hay irradiación, hormigueo, pérdida de fuerza.
  • Qué movimientos no puedes hacer (agacharte, girarte, conducir, dormir).

Importantísimo: que en el informe figure el mecanismo (“alcance trasero”, “impacto lateral”, “frenazo brusco”) y que la exploración anote limitación y dolor a la palpación/movilidad.

Resonancia, TAC, radiografía: qué suma y qué no

En la mayoría de lumbalgias agudas sin signos de alarma, el diagnóstico inicial es clínico y no siempre hace falta imagen inmediata. Pero si hay signos de alarma o sospecha de lesión relevante, la imagen es clave.

Signos de alarma (urgencias sin discutir)

  • Pérdida de fuerza clara en pierna/brazo.
  • Alteración de esfínteres, anestesia en “silla de montar”, sospecha de cola de caballo.
  • Dolor con fiebre, pérdida de peso, antecedente oncológico, trauma intenso, etc.

Estos “red flags” justifican pruebas y derivación urgente. :contentReference[oaicite:5]{index=5}

Ojo con la trampa del “degenerativo”

Una resonancia puede mostrar cambios previos y, aun así, el accidente puede ser el detonante. En lesiones discales, la literatura médico-legal insiste en valorar siempre estado anterior y el papel del accidente como descompensación/agravación, porque las hernias “puras” traumáticas son poco frecuentes y muchas aparecen sobre discos ya degenerados.

Cómo “se escribe” una lesión bien demostrada (lo que debe constar)

Tu caso se fortalece cuando hay coherencia documental. Checklist:

  • Primera asistencia temprana y mención explícita al accidente.
  • Exploración con hallazgos: movilidad reducida, dolor a la palpación, Lasègue si procede, reflejos, sensibilidad.
  • Evolución en consultas sucesivas (no solo “me duele”).
  • Tratamiento y rehabilitación pautados y realizados (constancia).
  • Limitación funcional: conducir, cargar peso, dormir, estar sentado, trabajar.
  • Consistencia: misma zona, mismos síntomas, sin contradicciones gordas.

Consejo práctico: si el médico pone “lumbalgia” sin más, pide que se concrete tras accidente de tráfico y la fecha. No por “pillería”, sino porque esa frase luego sostiene el nexo.

El gran problema: ya tenía una discopatía. ¿Estoy vendido?

No. Pero hay que enfocarlo bien:

  • Si eras asintomático y tras el accidente aparece dolor/ciática: defiende “desencadenamiento”.
  • Si tenías dolor leve y ahora es incapacitante: defiende “agravación”.
  • Si hay historial previo, lo inteligente es compararlo: frecuencia de crisis, bajas previas, medicación previa vs. posterior.

Lo que te mata es negar lo previo si existe. Lo que te salva es demostrar el salto (antes/después) con documentos.

Errores típicos que convierten una lesión real en “no demostrable”

  • No ir al médico hasta pasados varios días.
  • Decir “estoy bien” en el parte, por quitarte el marrón, y luego empezar con dolor fuerte.
  • Hacer vida “normal” (cargas, deporte intenso) la primera semana y luego pretender que todo viene del accidente.
  • Rehabilitación intermitente sin justificación: da imagen de que no era para tanto.
  • Informes pobres: sin mecanismo, sin exploración, sin evolución.

Pericial médica: cuándo merece la pena

Si hay discusión seria (hernia, ciática persistente, cirugía, secuelas, baja laboral larga), un informe pericial médico bien hecho suele ser decisivo porque ordena:

  • cronología,
  • mecanismo lesional,
  • pruebas,
  • estado previo vs. agravación,
  • limitación funcional y secuelas.

Y lo defiende con criterio técnico, no con “me duele mucho”.

Plazos: no te duermas

Como regla general, en reclamaciones civiles por accidente de tráfico se maneja un plazo de 1 año desde la estabilización/alta (no desde el día del siniestro). Y la reclamación previa al asegurador puede interrumpir la prescripción.

Si no sabes “cuándo cuenta” en tu caso, no improvises: es el típico error que sale caro.

Preguntas frecuentes

¿Y si el dolor apareció al día siguiente?
Puede pasar. Lo importante es que quede reflejado pronto en un parte médico y sea coherente con el accidente.

¿Una resonancia con “degeneración” me hunde?
No necesariamente. Muchas personas tienen hallazgos degenerativos sin dolor. La batalla es demostrar el “antes/después” y, si toca, la agravación.

¿Tengo que hacerme pruebas sí o sí?
No siempre. En lumbalgia aguda sin signos de alarma, muchas guías priorizan clínica y evolución. Si hay alarma o déficit neurológico, cambia el escenario. :contentReference[oaicite:8]{index=8}

¿Qué es lo más importante para ganar el nexo causal?
Cronología (asistencia temprana) + informes bien redactados + coherencia + seguimiento y rehabilitación con constancia.

Las lesiones de espalda tras un siniestro se ganan con papeles, no con indignación. Si te están negando el nexo, te hablan de “degenerativo” o te recortan la lesión, Fundación AVATA puede orientarte para ordenar pruebas, informes y el enfoque correcto del caso.

Detalles de contacto
Chema Huerta