Japón: la otra historia de la inteligencia artificial

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Al abordar la temática de la inteligencia artificial, la mirada se dirige casi instintivamente hacia Estados Unidos. Hacia sus corporaciones tecnológicas dominantes, sus desarrolladores de software de referencia o, en tiempos recientes, hacia las espectaculares subidas bursátiles vinculadas al boom de los modelos generativos. Algunos analistas incorporan también a China en esta ecuación, particularmente tras la aparición de DeepSeek hace aproximadamente un año. Esta perspectiva, sin embargo, resulta limitada. La inteligencia artificial trasciende la narrativa de Silicon Valley y no constituye únicamente un fenómeno digital. Representa una nueva transformación industrial que se materializa de manera heterogénea entre regiones y sectores, con consecuencias económicas y poblacionales de gran calado.

El laboratorio demográfico japonés

Dentro de este panorama, Japón proporciona un caso de estudio particularmente esclarecedor. No únicamente por su legado en innovación tecnológica, sino porque enfrenta con anticipación respecto a otras naciones uno de los principales desafíos de las economías avanzadas: el envejecimiento demográfico acelerado. La confluencia de déficit de trabajadores, tensión en las estructuras de costes y la exigencia de preservar la competitividad han transformado la inteligencia artificial en un instrumento estratégico fundamental, superando la categoría de simple apuesta especulativa.

Tradicionalmente, la implementación de IA en el archipiélago nipón se ha sustentado en la coordinación de cuatro pilares fundamentales: información, desarrollo de software, infraestructura física y consideraciones éticas. El progreso en cualquiera de estos aspectos ha provocado limitaciones en los restantes, impulsando nuevas fases de innovación. A diferencia de otros ecosistemas, esta evolución paralela no ha sido resultado de la casualidad, sino de estrategias conscientes ejecutadas por corporaciones y organismos públicos. El desenlace es un entramado empresarial donde la inteligencia artificial se incorpora de manera práctica en cadenas productivas preexistentes.

Posición estratégica en la cadena global

Esta filosofía explica el rol crucial que desempeña Japón en la infraestructura mundial de la IA. Los equipos, materiales y elementos manufacturados por compañías niponas resultan indispensables para servidores, instalaciones de procesamiento de datos y sistemas de computación sofisticada. Simultáneamente, el país ha generado modelos lingüísticos de alto rendimiento, altamente especializados en el idioma japonés, una barrera que durante años obstaculizó la penetración de alternativas foráneas tras el debut de ChatGPT en 2022. Ese acontecimiento funcionó como acelerador y estimuló la inversión de grandes conglomerados de telecomunicaciones e internet en desarrollos propios, tanto para infraestructuras internas como para productos comercializables.

Impulso institucional y presupuestario

Las instituciones gubernamentales también han ejercido una función destacada. Las autoridades niponas han definido tres objetivos prioritarios: expandir los ecosistemas de datos disponibles, garantizar y capacitar talento especializado y facilitar la adopción de IA mediante una administración apropiada de riesgos asociados. El compromiso financiero resulta considerable: los fondos públicos destinados a fomentar la inteligencia artificial han fluctuado entre 100.000 y 400.000 millones de yenes por ejercicio, una cantidad significativa incluso para una economía de las dimensiones de Japón.

Aplicaciones sectoriales diversificadas

Más allá de las estrategias planificadas, resulta revelador observar cómo la IA se está infiltrando en industrias muy variadas. En la gestión de capital humano, ya se emplea para optimizar la concordancia entre oferta y demanda laboral. Visional presentó el pasado ejercicio «Internal BizReach», una plataforma que aprovecha inteligencia artificial para crear automáticamente perfiles profesionales y especificaciones de posiciones dentro de organizaciones, promoviendo la movilidad interna y la distribución eficiente de competencias.

En los ámbitos manufacturero y energético

La IA se ha establecido como herramienta para el mantenimiento preventivo y la supervisión de activos críticos. Mitsubishi Heavy Industries ha creado sistemas de identificación de irregularidades en turbinas de gas capaces de consolidar miles de variables en un único indicador, algo inviable de monitorizar de manera continua mediante equipos humanos. Este tipo de implementaciones no solamente disminuye gastos operativos, sino que reduce riesgos en un contexto de envejecimiento de infraestructuras y carencia de especialistas técnicos.

Del automóvil a la distribución

El sector automovilístico constituye otro ejemplo relevante. La inteligencia artificial se utiliza tanto para progresar en sistemas de asistencia a la conducción como para reducir los plazos de desarrollo de nuevos vehículos mediante simulaciones complejas. Paralelamente, aumenta la relevancia del software como elemento integrador de información, protección y experiencia del usuario, lo que ha estimulado alianzas estratégicas para distribuir costes y recursos humanos especializados.

Igualmente, el comercio minorista, la banca, la distribución logística o la fabricación de componentes electrónicos están integrando IA para perfeccionar proyecciones de demanda, optimizar existencias o incrementar la productividad. Incluso en sectores con mayor regulación, como el farmacéutico, donde la adopción resulta más pausada, se anticipa una aceleración gradual en investigación y desarrollo conforme se superen obstáculos normativos.

Implicaciones para la diversificación de carteras

Desde la perspectiva del inversor, la conclusión resulta evidente. Posicionarse en inteligencia artificial no equivale a concentrar toda la exposición en un grupo reducido de acciones norteamericanas. La cadena de valor es extensa, globalizada y profundamente vinculada al sector industrial. Japón evidencia que existen oportunidades en mercados que combinan capacidad tecnológica, recursos humanos cualificados y necesidad estructural de transformación. Diversificar geográficamente no constituye únicamente una medida de prudencia, sino una estrategia para aprovechar mejor una tendencia que, lejos de agotarse en la especulación mediática, está reconfigurando la economía productiva.

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Jorge González Gómez
Director de Análisis
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