Conoce todo sobre los sistemas ADAS y cuáles son obligatorios en 2026

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Los sistemas de ayuda a la conducción surgieron para que la conducción fuese lo más segura y para así evitar un gran número de accidentes provocados por el error humano. Te contamos qué son los sistemas ADAS, cuáles son obligatorios en 2026 y cómo ayudan a mejorar la seguridad en las carreteras.

Según la Comisión Europea, cerca del 95% de los accidentes se dan por errores humanos. Por eso, la Unión Europea aprobó en 2019 el Reglamento de Seguridad 2019/2144, donde se reforzó y generalizó el uso de los Sistemas Avanzados de Ayuda a la Conducción, también conocidos como sistemas ADAS (por sus siglas en inglés): un conjunto de tecnologías que asisten al conductor durante la conducción, detectan posibles riesgos en el entorno y avisan o intervienen de forma automática —por ejemplo, frenando o corrigiendo la trayectoria— para evitar accidentes o reducir su gravedad, sin sustituir en ningún caso al conductor.

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¿Cómo funcionan los sistemas ADAS?

Los sistemas ADAS combinan sensores (cámaras, radares, ultrasonidos, a veces lidar), un cerebro electrónico (software que procesa la información) y actuadores (los mecanismos que pueden frenar, avisar o corregir la dirección). Los sensores leen lo que ocurre alrededor del coche; el software interpreta esas señales y decide si hay riesgo; y los actuadores ejecutan la acción que evita o reduce el accidente.

En la práctica funciona así: el sistema detecta un peligro —por ejemplo, un peatón que cruza, un vehículo que frena por delante o que invade tu carril—, lo evalúa en milisegundos y te avisa (por medio de un sonido, vibración o mensaje) o actúa automáticamente (frenando, limitando la velocidad o corrigiendo la trayectoria) para mitigar el impacto. No todos los ADAS actúan igual: unos solo informan, mientras que otros intervienen directamente.

Eso sí, es importante tener en cuenta sus límites, ya que los ADAS asisten, pero no sustituyen al conductor. Fallan con mala visibilidad, con señales dañadas o si los sensores están sucios; requieren mantenimiento y que el conductor sepa cómo funcionan. Bien usados, reducen mucho el riesgo; pero malentendidos o desconectados, pueden dar una falsa sensación de seguridad. Por eso la formación y la información al usuario son fundamentales.

Los sistemas ADAS de la DGT obligatorios en 2026

La normativa europea sobre seguridad vial no introduce en 2026 nuevos sistemas ADAS distintos a los que ya comenzaron a ser obligatorios en 2024, pero sí refuerza sus exigencias técnicas y su alcance. A partir de este año, algunos sistemas deben funcionar de forma más precisa y en más situaciones reales de conducción, especialmente los relacionados con la detección de usuarios vulnerables como peatones o ciclistas y la vigilancia del estado del conductor. El objetivo es claro: que estas ayudas no se queden en meros avisos, sino que resulten eficaces en el tráfico cotidiano.

En la práctica, esto significa que los vehículos nuevos matriculados en España en 2026 deben incorporar los mismos ADAS obligatorios, pero con estándares más estrictos, en línea con los criterios que aplica la Dirección General de Tráfico y la Unión Europea para reducir la siniestralidad.

Estos son los sistemas ADAS obligatorios en 2026

  1. Asistente inteligente de velocidad (ISA): detecta el límite de velocidad de la vía y avisa al conductor —o actúa de forma progresiva sobre el acelerador— cuando se supera. En 2026 se refuerza su fiabilidad, especialmente en situaciones donde los límites de velocidad cambian según el tráfico, las obras o las condiciones de la vía.
  2. Sistema de frenada automática de emergencia (AEB): actúa cuando detecta una colisión inminente y el conductor no reacciona a tiempo. Desde 2026 debe ofrecer una mejor detección de peatones y ciclistas, incluyendo escenarios urbanos más complejos y a distintas velocidades.
  3. Aviso de abandono involuntario de carril: advierte o corrige suavemente la trayectoria si el vehículo se sale del carril sin señalizar. En 2026 se exige una intervención más eficaz en vías interurbanas y una detección más precisa de las marcas viales.
  4. Detector de fatiga y somnolencia del conductor: analiza el comportamiento al volante (movimientos, uso de mandos y tiempos de reacción) para detectar una posible situación de cansancio y recomendar una pausa. Ahora se afina su capacidad para distinguir fatiga real de maniobras puntuales.
  5. Advertencia avanzada de distracción del conductor: supervisa el nivel de atención durante la conducción y alerta si detecta distracciones prolongadas. En 2026 su aplicación es plena en todos los vehículos nuevos, con criterios más estrictos sobre cuándo y cómo debe avisar.
  6. Señal de frenado de emergencia: activa una señal luminosa específica cuando se produce una frenada brusca, alertando a los vehículos que circulan detrás para evitar colisiones por alcance.
  7. Detección de tráfico cruzado trasero: advierte de la presencia de vehículos, peatones o ciclistas al circular marcha atrás, especialmente al salir de aparcamientos o garajes con visibilidad limitada.
  8. Registrador de datos de accidentes (EDR): la llamada caja negra del coche, que registra información clave antes y durante un accidente (como velocidad, frenada y uso de sistemas de seguridad) para facilitar el análisis posterior.
  9. Preinstalación para alcoholímetro con inhibidor de arranque: el coche debe incorporar la interfaz necesaria para instalar un sistema que impida arrancar si se supera la tasa de alcohol permitida, aunque su activación depende de la normativa nacional y del conductor.

Tipos de ADAS del coche

Además de los sistemas ADAS obligatorios por normativa, muchos coches incorporan otras ayudas a la conducción que mejoran la seguridad, el confort y la eficiencia en el día a día. Su presencia depende del modelo, la versión y el nivel de equipamiento, y aunque no todos son obligatorios, sí están cada vez más extendidos.

A grandes rasgos, los ADAS pueden agruparse según el aspecto de la conducción al que asisten:

Sistemas de seguridad activa

Son los que ayudan a evitar accidentes o a reducir el riesgo de pérdida de control del vehículo. Aquí se incluyen sistemas ampliamente conocidos como el ABS, que evita el bloqueo de las ruedas en una frenada brusca; o el control de estabilidad electrónico (ESC o ESP), que actúa en curvas o maniobras de emergencia para mantener la trayectoria. También entran en este grupo el control antivuelco, la detección de salida de la calzada o el detector de ángulo muerto, que avisa de la presencia de vehículos en los puntos ciegos al conducir.

También forma parte de estos sistemas el control de presión de los neumáticos (TPMS), que vigila el estado de las ruedas y avisa al conductor si detecta una presión incorrecta, ayudando a prevenir pérdidas de control y averías.

Sistemas de asistencia a la conducción

Facilitan la conducción en situaciones habituales y reducen la carga del conductor, especialmente en trayectos largos o con tráfico denso. Entre ellos se encuentran el control de crucero adaptativo, que ajusta la velocidad al vehículo precedente; o los asistentes de conducción en atascos, que combinan aceleración y frenado de forma automática en determinadas condiciones. Algunos modelos también incorporan funciones de centrado en el carril, siempre como apoyo al conductor.

Sistemas de ayuda al aparcamiento y maniobra

Están diseñados para maniobras a baja velocidad y entornos urbanos, donde se producen muchos pequeños accidentes. Incluyen los sensores de aparcamiento, las cámaras de visión trasera o de 360 grados y los asistentes de aparcamiento, que pueden llegar a maniobrar el vehículo de forma semiautomática.

Sistemas de control y confort

No actúan directamente ante un riesgo, pero mejoran la visibilidad y la comodidad al volante, lo que también contribuye a una conducción más segura. En este grupo se encuentran el control automático de luces largas, el asistente de lluvia o el de visión nocturna, que alerta de la presencia de personas, animales u obstáculos en condiciones de baja visibilidad.

Conviene recordar que la denominación y el funcionamiento de estos sistemas puede variar según el fabricante, y que su presencia no exime al conductor de mantener siempre la atención al volante: los ADAS son una ayuda valiosa, pero su eficacia depende tanto de la tecnología como de un uso responsable.

Estos son solo algunos de los sistemas de ayuda a la conducción existentes. A ellos se suman otros como el control de tracción, la llamada de emergencia eCall, la regulación dinámica de las luces de carretera, el head-up display, los faros antiniebla con iluminación en curva, la detección de otros vehículos al abrir la puerta o la ayuda de arranque en pendiente, entre muchos otros.

Estos sistemas ADAS también se están incorporando progresivamente en las motos, aunque con cierto retraso respecto a los turismos. En ambos casos, su objetivo es el mismo: ayudar al conductor o al motorista a anticiparse a situaciones de riesgo y mejorar la seguridad en la conducción. Y si, a pesar de todas estas ayudas, no has podido evitar un incidente, siempre puedes contar con nuestra asistencia en carretera, disponible los 365 días del año.

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María José Kieslich