En el entorno de las startups y los fondos de inversión, la elección de un abogado no es un trámite más: es una decisión estratégica.
Al igual que no elegirías a cualquier socio tecnológico o comercial, tu asesor legal debe ser alguien capaz de entender no sólo la ley, sino también tu modelo de negocio, tus tiempos y tu ambición.
A menudo, las empresas cometen el error de buscar un asesor legal por lazos de amistad o familia. Para un rol tan crítico, la confianza es imprescindible, pero no es suficiente cuando lo que necesitas es un compañero de viaje, que haya recorrido cientos de veces el camino y no tenga que improvisar sobre la marcha.
Aquí te explicamos los puntos clave para acertar en tu elección.
1. La especialización es innegociable
El derecho es un campo inmenso. Un abogado excelente en litigios de familia o derecho penal no tiene por qué entender las particularidades de una ronda de financiación, un pacto de socios o la fiscalidad de las stock options.
Lo mismo sucede con las firmas o bufetes, porque los servicios profesionales dependen de las personas.
Para una empresa tecnológica o una startup, es vital contar con especialistas en derecho mercantil y societario, propiedad intelectual, protección de datos, fiscalidad, derecho internacional… Busca a alguien que hable tu mismo idioma: si tienes que explicarle qué es un cliff o un drag-along, probablemente no es el abogado que necesitas.
2. Visión de negocio vs. visión puramente legal
El mejor abogado no es el que siempre dice «no» por miedo al riesgo, sino el que te explica los riesgos y te ayuda a encontrar el «cómo sí».
Busca un perfil que sea capaz de:
- Aportar soluciones creativas.
- Entender que la velocidad suele ser tan importante como la seguridad jurídica.
- Priorizar lo que realmente importa en cada etapa de la empresa.
Un abogado dentro de esta industria ha de ser capaz de entender tan bien el supuesto que le planteas como para ofrecerte distintas alternativas y trasladarte una cuantificación de los riesgos asociados a cada una de ellas, porque tú eres quien toma las decisiones en tu negocio.
3. Transparencia
Uno de los mayores miedos al contratar servicios legales es la «factura abierta». El mejor abogado para tu proyecto debe ser transparente desde el primer día.
Huye de presupuestos opacos. Lo mejor es trabajar con firmas que presenten presupuestos cerrados.
Cuando recibas una propuesta, tienes que saber exactamente quién va a trabajar en el proyecto, cuánto vas a pagar por los servicios, cuándo te van a entregar el resultado y cómo vas a controlar posibles desviaciones, si las hay.
A estas alturas del siglo XXI, las horas facturables ya no pueden ser una excusa para que los abogados se compren un coche mejor. Exige claridad y concreción.
4. Capacidad de respuesta y agilidad
En el mundo de los negocios, las oportunidades no esperan.
Si un abogado tarda dos semanas en revisar un contrato de confidencialidad (NDA) o un contrato de servicios, se convierte en un cuello de botella para tu crecimiento.
La agilidad está directamente conectada con la experiencia: si tu abogado sabe lo que se hace, será muy eficiente resolviendo tus consultas e incluso será capaz de anticiparse a tus necesidades. Por eso, una vez más, es tan importante contar con especialistas.
Pregunta por sus métodos de trabajo: ¿usan herramientas digitales? ¿Tienen la opción de abarcar diferentes áreas? La agilidad es, hoy en día, una ventaja competitiva.
5. Red de contactos y reputación
Un buen despacho de abogados es también una puerta de entrada al ecosistema. Un abogado bien posicionado puede presentarte a inversores, otros emprendedores o partners estratégicos.
También te orientará sobre cómo abordar un nuevo mercado o los retos que se han encontrado otros clientes al abordar situaciones similares.
Su reputación ante terceros (como fondos de venture capital) puede facilitar mucho las negociaciones: si la otra parte sabe que el abogado es serio y profesional, la confianza se construye mucho más rápido.
En resumen: ¿Qué deberías preguntar antes de contratar?
Antes de decidirte, te recomendamos hacer estas tres preguntas clave:
- ¿Cuántos proyectos similares al mío habéis cerrado en el último año?
- ¿Qué experiencia y red internacional tenéis, para acompañarme en los siguientes pasos de mi negocio?
- ¿Cómo estructuráis vuestros honorarios para que sean predecibles?
- ¿Quién será mi interlocutor directo en el día a día?
- ¿Cuál es vuestra experiencia empresarial y formación tecnológica, que vais a necesitar para entender a fondo los retos de mi empresa?
En Metricson, llevamos más de quince años asesorando a empresas innovadoras, startups, inversores, instituciones y gobiernos, ayudándoles a crecer con seguridad jurídica pero sin frenar su ritmo.
Si estás buscando un equipo que entienda tu negocio y te ayude a escalar, estaremos encantados de hablar contigo.
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