Os tengo que agradecer a todos el que hayáis hecho posible que la expedición a Senegal haya sido lo más bonito que me ha pasado en mi vida.
Después de días de muchos miedos y dudas logré subir al Avión y llegar a Dakar. El primer día no me encontraba nada bien, y era por el stress, el no saber si lo haría bien o mal y si estaría a la altura de todos vosotros pero poco a poco llegó la paz y la alegría a mi corazón.
Muchas gracias por tantos conocimientos espirituales y técnicos que me he llevado de Senegal, y la gran lección de lo que es la gratitud, el dar esperando nada y la solidaridad. Las miradas, las sonrisas, los apretones de manos de los pacientes es algo que nunca olvidaré.
Tendré una larga vida porque me lo han deseado de corazón muchas personas que han sido operadas y devueltas a la vida con más o menos visión, porque algo que también he aprendido es que recuperar un 10% de visón cuando no tienes nada, ya es algo muy importante.
Lo de la larga vida, también es relativo porque si me fuera mañana al otro mundo, me iría con el espíritu feliz por haber tenido la ocasión de haber tenido todos estos sentimientos.
Espero volver muy pronto a otra expedición para tener de nuevo estas sensaciones que me acompañarán durante toda mi vida como lo será el recuerdo de todo el equipo de esta maravillosa expedición.
Más que nunca la Fundación Elena Barraquer tiene todo mi apoyo, admiración y cariño.
Un fuerte abrazo y de nuevo miles y miles de gracias.
Nacho