El 8 de marzo es un momento para recordar las desigualdades que persisten. Pero también es una invitación a mirar cómo estamos viviendo, cómo nos relacionamos y qué papel asumimos —como personas y como sociedad— frente a las violencias que nos atraviesan, frente a las violencias contra las mujeres.

Desde esta convicción nace Paseos contra las violencias machistas, un proyecto que desde Farmamundi desarrollamos en Aragón, Extremadura y Andalucía, gracias a la financiación del Ministerio de Igualdad. Un proyecto que propone una idea tan sencilla como transformadora: para prevenir las violencias machistas necesitamos comunidades implicadas, corresponsables y conectadas. Comunidades que caminen juntas, que se escuchen y que se reconozcan como parte activa del cambio.

Las violencias contra las mujeres no son un problema individual ni privado. Tienen un impacto directo en la salud física, emocional y social, y afectan al conjunto de la comunidad”, explica Beatriz Rodríguez, coordinadora del proyecto. Por eso, ‘Paseos contra las violencias’ parte de una mirada de salud comunitaria, entendiendo que el bienestar se construye en red y que la prevención requiere tanto de recursos institucionales como de vínculos cotidianos.

Paseos contra las violencias: aprender caminando

Los paseos contra las violencias son una metodología participativa que combina formación, reflexión y experiencia compartida en el espacio comunitario. Según Beatriz, a través de estos paseos se trabajan los conceptos básicos de género y las distintas formas de violencia contra las mujeres; las causas estructurales que las sostienen, y el reconocimiento de recursos cotidianos e institucionales que pueden actuar como apoyo y protección.

Caminar juntas nos permite generar espacios de confianza donde hablar de lo que a veces cuesta nombrar”, cuenta la responsable de Farmamundi. Espacios donde compartir saberes, dudas y experiencias sin jerarquías, reforzando tanto las capacidades individuales como el fortalecimiento colectivo.

Además, a lo largo de los paseos se identifican y ponen en valor los activos comunitarios que ya funcionan como barreras frente a las violencias: redes vecinales, iniciativas locales, recursos profesionales, espacios seguros y prácticas de cuidado que muchas veces pasan desapercibidas.

Del “yo” al “nosotras”: corresponsabilidad social

Uno de los aprendizajes más valiosos del proyecto es que la lucha contra las violencias no puede recaer únicamente en las mujeres que las sufren. Necesita de un clima social que favorezca la asunción de responsabilidades individuales y colectivas, desde el “yo”, el “nosotras” y el “todas y todos”.

Por eso, el trabajo no termina en los paseos. A través de procesos de evaluación compartida, encuentros públicos, decálogos de propuestas locales y espacios de diálogo con la administración, las participantes transforman la reflexión en propuestas concretas para el cambio.

Un modelo que se comparte y se multiplica

Pensado desde el inicio como una experiencia replicable, ‘Paseos contra las violencias machistas’ sistematiza los aprendizajes para que puedan ser adaptados a otros territorios. El desarrollo de un curso online abierto —que dentro de muy poco estará accesible en el Aula Virtual de Farmamundi—, junto con encuentros estatales de intercambio de buenas prácticas, permitirá que el impacto del proyecto vaya más allá de los lugares donde se ha implementado.

Para más información: https://sinviolencias.saludglocal.org/