El apoyo conductual positivo pone el foco en los derechos, los buenos apoyos y la vida en familia - Plena inclusión

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Plena inclusión España organizó un seminario
el día 12 de marzo a las 12:00 horas.

Este seminario forma parte de un ciclo
sobre la Guía de apoyo conductual positivo
de Plena inclusión España.

En este encuentro participaron familias y profesionales.
Hablaron sobre apoyos más personalizados,
más respetuosos
y más útiles para cada persona.

Video del seminario:


¿Qué ideas se explicaron?

Ana Ribalta dio la bienvenida.
Ana es representante de Cataluña
en la junta directiva de Plena inclusión España.

Ana explicó que este ciclo de seminarios
quiere mejorar los apoyos
a personas con discapacidad intelectual
y con discapacidad del desarrollo.

Ana dijo que este espacio
no solo comparte información técnica.
También ayuda a pensar
sobre cómo acompañan las profesionales
y las familias a cada persona.

Recordó también que los apoyos
no deben centrarse solo
en conductas difíciles.
Los apoyos también deben ayudar
en el proyecto de vida de cada persona.


Equipos que trabajan juntos

En el seminario se explicó
que es importante trabajar
con equipos formados por varias profesionales.

Para acompañar bien
hay que entender:

  • cómo es la familia,
  • cómo es la escuela o servicio,
  • cómo es la comunidad,
  • y cómo son las relaciones de cada día.

Es importante cuidar
cómo se sienten las personas del equipo
y cómo se relacionan entre ellas.
Los procesos son largos muchas veces
y el equipo necesita cuidarse.


Evaluar para comprender

Evaluar no es solo escribir conductas
o rellenar escalas.
Evaluar significa recoger información útil
para tomar buenas decisiones.

La evaluación debe ayudar a responder:

  • cuándo aparece la conducta que preocupa,
  • dónde aparece,
  • qué ocurre alrededor,
  • qué apoyos pueden mejorar la vida,
  • cómo deben cambiar los apoyos con el tiempo.

La evaluación no debe fijarse solo
en reducir conductas difíciles.
También debe valorar:

  • la calidad de vida,
  • el bienestar,
  • la participación,
  • el entorno de apoyos,
  • la capacidad de decidir.

En el seminario se repitió una idea importante:
Evaluar es comprender, cuidar y transformar.
Los datos sirven para:

  • mejorar los apoyos,
  • prevenir problemas,
  • crear oportunidades.

Apoyos que respetan
los derechos humanos

En el seminario también se habló
de derechos humanos.
Se recordó que todavía existen
muchas restricciones
en la vida de las personas.
Por ejemplo:

  • horarios rígidos,
  • elegir la comida,
  • fumar,
  • elegir la ropa,
  • decidir sobre relaciones,
  • usar el móvil u otros aparatos.

Muchas veces estas decisiones
se toman sin contar con la persona.

Las profesionales explicaron
que hay que cambiar esta forma de actuar.
Primero hay que identificar las restricciones.
Después hay que hacer un plan
para reducirlas con cuidado.

Trabajar con menos restricciones
mejora la vida de las personas
y hace que vivan de forma
más libre y más cercana a la comunidad.


La voz de una madre:
“Comprender es sostener”

Saula Rodríguez es madre
de una niña autista de 6 años.
Saula contó que la discapacidad
cambió la vida de su familia.
Cambió:

  • los horarios,
  • el descanso,
  • las relaciones,
  • el trabajo,
  • la forma de imaginar el futuro.

Saula dijo que muchas familias
viven en modo supervivencia.

También explicó que la conducta de su hija
le causaba mucha angustia.
Sentían culpa, frustración
y que fallaban.

Conocer el apoyo conductual positivo
cambió su forma de entender la situación.
Saula aprendió
que detrás de cada conducta difícil
hay una necesidad.
Detrás de cada crisis
hay un mensaje.

Cuando su familia entendió mejor a su hija,
la tensión en casa bajó.
La culpa también bajó.
La sensación de lucha constante desapareció.
Aprendieron que no se trata
de corregir conductas.
Se trata de crear contextos
donde su hija pueda estar mejor.

Con buenos apoyos mejora la vida de la niña
y también la vida de toda la familia.


Próximo seminario

Plena inclusión España recordó
que la guía de apoyo conductual positivo
está disponible en su página web.

El próximo seminario será
el día 9 de abril a las 12:00 horas.

El mensaje final fue:
Para tener buenos apoyos necesitamos:
conocimiento técnico,
trabajo en equipo,
evaluaciones cuidadosas,
respeto a los derechos,
escuchar a las personas
y a las familias.

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Plena inclusión España celebró ayer, 12 de marzo, a las 12.00 horas, el segundo seminario del ciclo dedicado a su Guía sobre apoyo conductual positivo. Bajo el título “Metodología del Apoyo Conductual Positivo”, la sesión sirvió para profundizar, de forma práctica y reflexiva, en algunas de las claves de esta herramienta: el trabajo multiprofesional, la evaluación personalizada, el uso de evidencias, el respeto a los derechos humanos y la importancia de escuchar la experiencia de las familias.

La bienvenida corrió a cargo de Ana Ribalta, representante de Cataluña en la junta directiva de Plena inclusión España, que situó el sentido de este ciclo dentro del compromiso de la organización con unos apoyos mejores, más personalizados y alineados con los derechos de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.

Ribalta recordó que este espacio “no es solo conocimiento técnico, sino también generar reflexión”, y subrayó la necesidad de revisar cómo se acompaña a las personas y a sus familias. En ese sentido, defendió que los apoyos “van más allá de esas conductas complejas que no sabemos cómo gestionar” y tienen que ver con algo mucho más profundo: “el proyecto de vida de la persona, de cómo realmente le estamos acompañando”.

Durante su intervención inicial, también puso el foco en una idea central del seminario: la necesidad de que los apoyos estén centrados en la dignidad, la autonomía y los derechos. Según explicó, solo así será posible avanzar hacia formas de acompañamiento que permitan a cada persona “vivir con libertad de decidir sobre su propia vida”.

Miradas distintas para comprender mejor

El seminario abordó, en primer lugar, la importancia de los equipos multiprofesionales y multidisciplinares. En este bloque se insistió en que acompañar bien a una persona exige comprender no solo su situación individual, sino también el sistema en el que vive: su familia, su escuela, su servicio, su comunidad y las relaciones que forman parte de su día a día.

Se destacó que las distintas disciplinas no deben limitarse a sumar opiniones separadas, sino contribuir a una mirada compartida e integral. También se defendió que, junto a la dimensión técnica, es imprescindible cuidar la dimensión relacional: cómo se sienten las personas que forman parte del equipo, cómo conversan entre sí y cómo sostienen procesos que a veces son largos y complejos.

Evaluar para comprender, cuidar y transformar

Otro de los contenidos centrales del encuentro fue la evaluación personalizada y basada en evidencias. Las ponentes explicaron que evaluar no consiste solo en registrar conductas o aplicar escalas, sino en recoger la mejor información posible para tomar decisiones bien fundamentadas.

Durante este bloque se insistió en que la evaluación debe ayudar a responder preguntas clave: cuándo y dónde aparecen las situaciones que preocupan, qué factores del contexto influyen, qué apoyos pueden mejorar la vida de la persona y cómo ajustar esos apoyos con el paso del tiempo.

Además, se recordó que la evaluación en apoyo conductual positivo no puede centrarse únicamente en reducir conductas que preocupan. También debe servir para valorar si mejora la calidad de vida, el bienestar, la participación, el entorno de apoyos y la capacidad de decisión de la propia persona.

Una de las ideas más repetidas fue que evaluar es comprender, pero también cuidar y transformar. Los datos, se señaló, solo tienen sentido si ayudan a generar mejores apoyos, más prevención y más oportunidades.

Derechos humanos y reducción de restricciones

La sesión también dedicó un espacio importante a reflexionar sobre el vínculo entre apoyo conductual positivo y derechos humanos. En esta parte del seminario se recordó que todavía existen muchas restricciones que afectan a la vida cotidiana de las personas, a veces normalizadas en servicios y entornos de apoyo.

Se habló de decisiones sobre horarios, comida, tabaco, ropa, relaciones o uso de dispositivos, y de cómo muchas de estas prácticas deben revisarse desde un enfoque de derechos. Las ponentes defendieron que el reto no es solo identificar restricciones, sino generar planes realistas para reducirlas, con liderazgo, formación, datos y participación de las propias personas.

También se subrayó que trabajar con menos restricciones no empeora la vida de las personas; al contrario, puede contribuir a vidas menos institucionalizadas, más comunitarias y con mayor bienestar.

La voz de una madre: “Comprender es sostener”

Uno de los momentos más emotivos del seminario llegó con la intervención de Saula Rodríguez, madre de una niña autista de 6 años, que compartió la experiencia de su familia con el apoyo conductual positivo.

Rodríguez explicó con sinceridad cómo la llegada de la discapacidad transformó por completo la vida familiar: la organización de la casa, el descanso, las relaciones, el trabajo y hasta la forma de imaginar el futuro. “Muchas veces las familias vivimos en modo supervivencia”, afirmó, al describir la carga emocional, económica y social que asumen muchas madres y padres.

También habló del desconcierto que produce no entender lo que está pasando cuando aparecen conductas que preocupan: “Durante mucho tiempo para nosotros la conducta era una fuente constante de angustia”, señaló. A esa angustia se sumaban la culpa, la frustración y la sensación de estar fallando.

Para su familia, conocer el apoyo conductual positivo supuso “un antes y un después”. Según relató, no fue solo aprender una metodología, sino cambiar completamente la mirada sobre su hija y sobre lo que había detrás de cada momento difícil. “Detrás de esa conducta había una necesidad; detrás de cada crisis existía un mensaje”, explicó.

Su testimonio dejó una de las frases más potentes de la jornada: “Comprender es sostener”. Con esas palabras resumió el impacto que tuvo para su familia empezar a entender mejor a su hija, anticiparse a lo que necesitaba y crear contextos en los que pudiera estar mejor.

Rodríguez contó que ese cambio redujo la tensión en casa, la culpa y la sensación de lucha constante. “Aprendimos que no se trataba de corregir esas conductas, sino de crear contextos donde nuestra hija pudiera estar mejor”, dijo. Y añadió que, con apoyos adecuados, no solo mejora la vida de la niña, sino la de toda la familia: la relación de pareja, la convivencia entre hermanas, la salud mental y la calidad de vida.

La madre reclamó además que las familias no queden solas en este proceso. “No podemos hacerlo solos”, advirtió. Por eso pidió profesionales que crean en esta mirada, servicios coordinados y políticas públicas que entiendan que apoyar a una familia “no es un gasto, sino una inversión en bienestar y en derechos”.

Próxima cita del ciclo

Al final del encuentro, Plena inclusión España recordó que la guía sigue disponible en su web y animó a las personas participantes a asistir al próximo seminario del ciclo, previsto para el 9 de abril a las 12.00 horas, que cerrará este recorrido compartido sobre apoyo conductual positivo.

La sesión de ayer volvió a dejar una idea clara: avanzar hacia buenos apoyos exige conocimiento técnico, trabajo en equipo, evaluación rigurosa, respeto a los derechos y, sobre todo, escuchar a las personas y a las familias que viven estas realidades cada día.

Detalles de contacto
Fermín Núñez