Por: Ferran Garcés
Hoy se ha celebrado una comida en la segunda planta de la casa. En la fotografía del evento podemos ver un elemento nuevo y otro con una larga historia. El nuevo es el techo con las características formas orgánicas de Gaudí, realizadas en yeso, un material maleable, con la capacidad de adoptar cualquier forma. El antiguo es la ventana al final de la habitación. Una ventana característica de la arquitectura gótica, aunque, como era de esperar, convenientemente personalizada por Gaudí. El nombre de estas ventanas es el mismo que el del comandante de un ejército, y no es por casualidad…
Coronel, coronelas…
¿Existe alguna relación entre el término arquitectónico, coronela, y el término militar, coronel? Pues la respuesta es sí. Abrimos el diccionario etimológico de Coromines y encontramos la explicación: el nombre de columna “tomó en Italia una importante derivación militar, a partir de la idea de columna de tropas: colonnello aparece en este sentido desde Maquiavelo (1527), y desde allí pasó a designar al militar que manda una tal columna”. El conocido lingüista también menciona que el término coronel “aparece por primera vez en una carta escrita desde Sicilia (Palermo) por el catalán N’Hug de Montcada en el año 1511, y desde 1516 en textos castellanos” (1). Este sería, por cierto, el origen también del nombre de La Coronela, la fuerza armada del municipio de Barcelona durante la guerra de los Segadores y la guerra de Sucesión española.
La diferencia está en la -o las- columnas…
Las ventanas coronelas gozaron de su mejor período entre los siglos XIII y XV. Son aberturas estrechas y alargadas divididas por esbeltas columnas de piedra que sostienen arcos, generalmente de medio punto, aunque pueden ser de tipo más elaborado. En caso de que la ventana tenga dos mitades se denomina “bífora”, y si son tres, “trífora”. De manera excepcional, pueden ser más columnas pero, en cualquier caso, la -o las- columnas divisorias reciben el nombre de mainel. Pueden aparecer tanto en las fachadas como en las torres, así como en edificios tanto cristianos como musulmanes (“ajimez”, el término para designar estas ventanas en castellano, es de origen árabe y significa “el que está expuesto al sol”). A continuación, mostramos tres ejemplos de época medieval y, seguidamente, algunas de las empleadas por Gaudí en Torre Bellesguard.
Una bífora morisca, en la Alhambra de Granada. Wikipedia
Tríforas y bíforas románicas en el campanario de la catedral de Vic (Osona). Wikipedia
Ventanas coronelas en dos fachadas de Torre Bellesguard
La ventana de un trono, el trono para una catedral
Documentada a partir de 1320, la procesión del Corpus de Barcelona es la primera celebrada en España y una de las más antiguas de Europa. Tras la muerte del rey Martín, en 1410, su trono se utilizó como peana de la custodia. Desde entonces, durante la procesión del Corpus, trono y custodia recorren las calles del barrio gótico de la ciudad condal.
Poco antes de morir, en el año 1900, Jacint Verdaguer, el poeta amigo de Gaudí, escribió un poema titulado La custodia de la sede de Barcelona. En él se explica la elaboración del trono y la custodia, así como la tradición que lo asocia a la estancia del rey Martín en el antiguo palacio de Bellesguard. Curiosamente, ese mismo año, Gaudí aceptaba el encargo de Torre Bellesguard, obra que incluía la restauración de las pocas ruinas supervivientes de aquel palacio. Por otra parte, Verdaguer escribía el poema desde Vil·la Joana, una casa señorial muy cerca de Bellesguard. ¿Veis el par de coronelas en la parte inferior del respaldo del trono? Así es como las describe Verdaguer…
“Parece un castillo
gótico, altivo, fuerte
y almenado.
Tiene en cada ángulo un boterel
a modo de contrafuerte,
que espiga, al crecer, en airosa pináculo.
Si por fuera es un castillo,
por dentro parece una capilla:
en medio de cada cara se abre
una gentil ventana coronela,
ojos hermosos
que por ceja
tienen calados primorosos” (2)
Notas
(1) Coromines, Joan (1987), Diccionari Etimològic i Complementari de la Llengua Catalana, vol. II, p. 843
Coromines, Joan, y Pascual, José Antonio (1980), Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico, vol. II, p. 200
(2) Codina i Valls, Francesc (2006), Jacint Verdaguer. Barcelona. Textos para un libro, Eumo Editorial, Vic