Navarra: el IRPF más alto para los peores servicios

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Institución Futuro se hace eco en su último informe semanal del análisis anual del Consejo General de Economistas sobre los impuestos en España, titulado «Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2026», un documento que recoge anualmente la normativa fiscal vigente en España con detalle por comunidades autónomas. Como viene sucediendo desde la llegada al gobierno foral de los partidos de izquierdas, el IRPF navarro para las rentas altas se coloca entre los más altos de España. A lo largo del tiempo esto ha provocado ya una apreciable fuga de grandes contribuyentes. Es decir, tenemos los impuestos más altos para las rentas altas pero cada vez menos rentas altas sobre los que aplicarlos. O sea, que al final toca pagar más al resto porque hay que ordeñar más a las vacas medianas si se espanta a las vacas gordas. De hecho esto es lo otro que apreciamos en la tabla, que las rentas medias navarras, a pesar de gozar de un fuero, reciben un trato promedio. La mitad de las personas en España con una renta promedio están mejor tratadas fiscalmente en el resto de España que en Navarra.

La buena noticia es este año para las rentas bajas, que tras la reforma fiscal del año pasado a partir de ahora podrán beneficiarse de una mejora de su tratamiento fiscal. Lo increíble es que hasta el año pasado las rentas bajas navarras hubieran sido las peor tratadas del estado, claro que las rentas bajas navarras, que ahora son equiparables a por ejemplo las rentas bajas de Madrid, han abrazado dócilmente su maltrato todos estos años sin mostrar una mínima propensión a la rebelión electoral.

Todos estos datos fiscales nos llevan a unos constantes récord de recaudación. Nunca antes el gobierno foral había recaudado tanto ni gastado tanto. La pregunta es si los niveles máximos de recaudación se corresponden con niveles máximos de calidad en la prestación de servicios. Al menos en sanidad, y la sanidad foral no es una excepción, los últimos datos que se acaban de publicar indican claramente que no.

Tenemos por tanto una fiscalidad foral que ha sido durante años infernal para todos los tramos de renta. Tras la reforma del año pasado, que exime de la declaración a los navarros con ingresos menores de 17.000 euros, ha mejorado la situación de las rentas bajas, por más que hayan tenido que pasar años y años para dejar de castigarlas. Ahora las rentas bajas navarras pagan una cuantía similar a las de Madrid, así que se supone que Ayuso es terrorífica pero hemos copiado su forma de tratar a los contribuyentes más humildes. Lo que en cambio no hemos copiado es la forma de tratar Ayuso a las clases altas, con lo que muchos grandes contribuyentes navarros se han marchado a tributar a Madrid. Antes importábamos grandes contribuyentes y ahora los exportamos. ¿Cuándo ingresábamos más dinero de los grandes contribuyentes? ¿Por qué no copiamos también en esto a Madrid o, mejor aún, a nosotros mismos cuando Navarra usaba su fuero para atraer patrimonio e inversión en vez de para espantarlos? ¿Tan mal nos iba entonces? ¿Tan bien nos va ahora? Y por otro lado, ¿cómo se está gestionado ahora todo ese dinero que se recauda? ¿Somos ciudadanos exigentes con nuestros gestores o somos ovejas?

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Sandra Aguilar