Han llegado todos sus integrantes ya y en breve romperán a tocar su repertorio aquí, en el Club Náutico de Marianao, en la misma orilla de la playa.
El espectáculo de esta noche de 1945 pudiera titularse “El Niágara en el Náutico”, y se escuchará no un torrente de agua -aunque las olas rompen en la cercana arena- sino de música, de buena música cubana. Es el Conjunto Niágara, fundado por bajista, director musical, arreglista y tresero Ángel Antonio Viches en 1940, que va a deleitar a asistentes y bailadores con números del disco que acaban de grabar.
Y como ha terminado recientemente una horrible guerra en el mundo, nada mejor que abrir el espectáculo con uno de los cantos más conmovedores de quienes se oponen a las guerras, El adiós del soldado, del colombiano José María Garavito, que dice:
Adiós, adiós, lucero de mis noches,
dijo un soldado, al pie de una ventana; / me voy, me voy, pero no llores /
ángel mío, que volveré mañana… //
Ya se asoma, la estrella de la aurora; / ya se divisa, en el Oriente el alba; /
y en el cuartel, tambores y cornetas, / están tocando diana…//
Horas después, cuando la negra noche /
cubrió de luto, el campo de batalla;
a la luz del vivac, pálido y triste, / un joven expiraba.
Hay algunos ojos húmedos entre los asistentes. Este es un sitio más popular que muchos clubes de la playa de Marianao, “ubicado en el final de la calle 152. Fue construido en 1920 y ampliado en 1936. El club incluía el acceso a una corta playa y una pista de baile con orquesta”.
Así lo dice una placa en la pared de la entrada: “fue fundado en 1933 por el señor Carlos A. Fernández Campos, hombre conocedor de los medios sociales de Cuba, deseoso de ofrecer a las familias de limitados recursos, en especial a los jóvenes amantes del mar, un lugar a donde disfrutar de paz, aire puro, ejercicio reconfortante y sol a plenitud, y acudir a unas playas donde tuvieran a la vez las mismas comodidades y atracciones que existían en los clubes más aristocráticos y exclusivos de la capital”.
Y realmente aquí disfrutan las noches de los fines de semana el público que asiste y las orquestas y conjuntos que vienen. Por eso, para borrar la tristeza y que los pies comiencen a moverse, Rubén González, el cantante del Conjunto Niágara pone en el aire un tema que también va a resonar en las radios de New York, cuando lo cante Graciela Grillo con la orquesta de su hermano, Machito y sus Afrocubans, Llegó Dieguito:
¿Y qué y qué? ¿Y qué y qué?
Así dice el dulcerito, al entonar su pregón, / lo que sea, Negrón, /
A la masa masa masa con guaya, / a la guaya guaya guaya con masa. //
Llegó Dieguito… // masarreales…
La década del 40 fue la era de los conjuntos en Cuba. A la cabeza estaban el de Arsenio Rodríguez y el Conjunto Casino, así que Viches utilizó esa vía y reunió a una tropa de ases. En el escenario del salón de fiestas están los mismos que han grabado este primer disco: Rubén González, cantante; Humberto Bello al piano; Andrés Santana, alias “Totoroto”, voces y maracas; Homero Jiménez, voces y guitarra; en las trompetas Osvaldo Diaz y Oscar Curbelo “El Guajiro”; Evelio Calderón, bongos y Ángel Viches, el fundador y director, en el bajo.
El Conjunto Niágara ha probado su valía por toda la isla, y ha viajado en 1941 a Panamá. Allí gustó mucho este bolero de Julio Brito que hace más cálida y emocionante la noche:
Mira que eres linda, / qué preciosa eres, / verdad que en mi vida/
no he visto muñeca / más linda que tú; /
con esos ojazos / que parecen soles, / con esa mirada /
siempre enamorada / con que miras tú. //
Mira que eres linda, / qué preciosa eres, /
estando a tu lado / verdad que me siento / más cerca de dios; /
porque eres divina / tan linda y primorosa, /
que solo una rosa / caída del cielo / fuera como tú.
El Conjunto Niágara va a sufrir muchos cambios en los próximos meses y años. Esto que vemos aquí esta noche quedará en la memoria, y el Niágara ya no será el mismo, como si sufriera el empuje del torrente de una catarata verdadera, la inevitable catarata del tiempo. Rubén González marchará a New York el año que viene para seguir su carrera con la orquesta de su amigo Anselmo Sacasas. Raúl Simons será el cantante que lo releve. También abandonará el conjunto el pianista Humberto Bello, y lo suplirá Álvaro Ruiz, que tampoco estará mucho tiempo, para dar entrada al magnífico Pepé Delgado.
En 1948 llegará al Conjunto Niágara la voz de Nelo Sosa, cuya partida, después de un corto tiempo, para fundar su Conjunto Colonial, será una estocada de muerte para el Niágara, pues muchos músicos lo acompañarán en el nuevo proyecto.
Para entonces ya habrán grabado otro de sus éxitos, este anuncio de despedida titulado Me voy pa’ Sibanicú, que empiezan a probar ahora entre los bailadores, y que dice:
Le dije al tipo que tienes tú… /deja la pena y me fui a pasear. //
Aunque me bote quiero gozar, / pero me voy pa´ Sibanicú. //
Ahora la rumba empieza a sonar, / y yo no puedo aguantar los pies. //
Y los muchachos de Muelle Luz / también se van pa´ Sibanicú.
Me voy pa´ Sibanicú, me voy pa´ Sibanicú.
Tampoco el club Náutico de Marianao será el mismo que esta noche. A principios de los años venideros, con una membresía de 5000 asociados, necesitará convertirse en algo mayor. El dueño tendrá la feliz idea de contar con el arquitecto Max Borges, que había diseñado el Hospital Neurológico y el Cabaret Tropicana, y que le agregará a esta construcción salones de baile y de fiestas, un bar, una cafetería y un restaurante.
Pero lo más impactante será la terraza techada, que correrá paralela al mar, para lo que utilizará un sistema de “bóvedas escalonadas unidas entre sí por estructuras metálicas y cristales”, unidas entre sí por estructuras metálicas y cristales, que permitirán entrar mucha luz, pero nunca el sol bravo de Cuba. Así este sitio tan popular va a tener “la mejor pista de baile techada de La Habana, con sus desniveles y sus impresionantes pisos de granito”.
El Conjunto Niágara no existirá para entonces, y es una verdadera lástima. Pero estos cambios nadie los imagina, y el público que ha venido a disfrutar de su música baila ahora. Antes de que La Habana reciba el fresco de la media noche nos regalan un bolero de Osvaldo Farrés que dice:
No me vayas a engañar, / di la verdad, di lo justo /
a lo mejor yo te gusto y quizás / sea bien para los dos. //
No me vayas a decir / que no te has dado ni cuenta
No digas lo que no sientas por mí / no siendo la verdad.
Mas, la verdadera despedida la hace el Conjunto con un tema mixto que será una sensación en esos años finales de los 40. Un número difícil de clasificar, y que tiene ritmo de dos países. Se llama La Bamba en Cuba, y dice:
En Cuba bailan la rumba, / en México bailan la bamba, /
yo no sé mi negra linda / lo que yo siento al bailar /
se me pone la cintura / con ganas de cumbanchar…//
Para bailar la bamba, / para bailar la bamba se necesita /
un poquito de gracia y otra cosita, /
ay, arriba y arriba, /ay, arriba y arriba contigo iré, /
por ti seré, por ti seré.
Es el momento en el que todos los asistentes alzan los brazos, como si quisieran sujetar la noche sobre la ciudad, y que el Conjunto Niágara siga cayendo en una enorme cascada sobre la memoria.
El espectáculo de esta noche de 1945 pudiera titularse “El Niágara en el Náutico”, y se escuchará no un torrente de agua -aunque las olas rompen en la cercana arena- sino de música, de buena música cubana.
Playlist
1. Conjunto Niágara - Llegó Dieguito (Facundo Rivero)
00:00:25
2. Conjunto Niágara - Mira que eres linda (Julio Brito)
00:03:21
3. Conjunto Niágara - Los polvos del babalao (Andrés Hurtado de Mendoza)
00:06:04
4. Conjunto Niágara - Que no se acabe el bongó (Rolando Hernández y Homero Jiménez)
00:09:20
5. Conjunto Niágara - No me vayas a engañar (Oswaldo Farrés)
00:12:38
6. Conjunto Niágara - Sé muy bien que vendrás (Antonio Núñez)
00:15:44
7. Conjunto Niágara - Abasí-Abacuá (Justo Quijano)
00:19:00
8. Conjunto Niágara - El soldado (José Garavito)
00:21:58