El Human Rights Center Viasna, organización miembro de la Federación Internacional por los Derechos Humanos (FIDH) en Belarús, se ha consolidado desde su fundación en 1996 como la principal organización de defensa de los derechos humanos del país. Asume esa responsabilidad y sigue adelante en un contexto de intensa represión política, a pesar de haber sido ilegalizada, de haber sufrido redadas y de que las autoridades bielorrusas hayan encarcelado a sus dirigentes y personal.
22 de abril de 2026. El Human Rights Center Viasna nació por la movilización de un grupo de ciudadanos y ciudadanas que se unieron con el fin de ayudar a las personas detenidas durante las protestas democráticas masivas en Belarús en abril de 1996. Viasna —que significa "primavera" en bielorruso— se fundó en una época de intensa represión, pero también de esperanza por un sistema libre y democrático en el país y creció hasta convertirse en la principal organización de derechos humanos del país, trabajando incansablemente por la protección de los derechos civiles y políticos, la abolición de la pena de muerte y el fin de la tortura, los malos tratos y la persecución política. En 2004, se unió a la FIDH y desde entonces ha sido un miembro fundamental de la Federación.
La relevancia y la resiliencia de Viasna han tenido reconocimiento internacional: en 2022, su fundador, Ales Bialiatski, recibió el Premio Nobel de la Paz junto con Memorial (Rusia) y el Center for Civil Liberties (Ucrania). Ese mismo año, Viasna recibió el Human Rights Tulip award otorgado por el Gobierno de los Países Bajos. Anteriormente, Bialiatski había recibido el Premio Right Livelihood, en reconocimiento a la campaña de Viasna en apoyo a miles de víctimas de las represiones de 2020.
Sin embargo, este coraje ha tenido un precio: quienes integran Viasna se han enfrentado reiteradamente a arrestos, detenciones, palizas, redadas y multas. En 2023, el Ministerio del Interior bielorruso llegó incluso a afirmar que Viasna era una "organización extremista", lo que hizo que participar en sus actividades pasara a ser considerado un delito penal según la legislación bielorrusa. Sin embargo, a pesar de todo, la organización nunca ha dejado de trabajar y actualmente, tras la liberación y el exilio de sus dirigentes por parte de las autoridades bielorrusas, Viasna celebra su 30.º aniversario con renovadas energías.
"Tengo el inmenso orgullo de haberme reunido con los miembros de Viasna en Varsovia para celebrar este hito. Aunque para nosotros/as es un alivio ver que Valiantsin, Ales, Uladzimir, Marfa y otras personas se encuentran libres al fin, incluso después de todo lo que han tenido que pasar, es esencial recordar a todas las personas defensoras de los derechos humanos: quienes siguen en la cárcel, las que se encuentran en el exilio y las que, a pesar de las amenazas, continúan trabajando. Reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con los valores que los miembros de Viasna llevan tres décadas defendiendo: los derechos del pueblo bielorruso", declaró Alexis Deswaef, presidente de la FIDH.
Hoy, a pesar de que las autoridades hayan disuelto la organización y muchos de sus miembros se encuentren en el exilio, Viasna continúa con sus actividades y está encontrando nuevas formas de defender los derechos humanos en Belarús.