«Proteger los océanos es más difícil que ganar dos oros olímpicos» – Fundación Ecomar

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Theresa Zabell (Ipswich, Inglaterra, 60 años) pasó dos décadas navegando cada día de la semana, sin descanso. Una disciplina que le llevó a convertirse en la primera deportista en lograr dos oros olímpicos consecutivos. El primero en Barcelona 92’ y el segundo en Atlanta 96’.

Gracias a esa pasión descubrió la que se convirtió en su misión más importante: la protección de los océanos. «Quería devolverle al mar lo que me había dado». Por esto, tras retirarse creó la Fundación ECOMAR, destinada a concienciar a los niños de la importancia de cuidar la parte azul del planeta.

Zabell publica ahora su libro El poder de los 5 aros (Kolima Books, 2026), una autobiografía en la que repasa el camino hasta lo más alto del podio en vela, pero también el recorrido posterior. Su paso por el Parlamento Europeo como diputada, el puesto de vicepresidenta en el Comité Olímpico Español y, por supuesto, el trabajo de ECOMAR, fundación que creó en 1999.

«Hay más codazos en el deporte que en la política», confiesa la exregatista a ENCLAVE ODS. Zabell, además, formó parte del jurado que en 2007 debía elegir la letra del himno nacional, aunque finalmente se decidió dejarlo como estaba.

Estos aros representan una filosofía que aplicó durante su vida deportiva, pero con la que continuó en sus metas posteriores. Sueño, desafío, equipo, estrategia y suerte son los cinco pilares sobre los que ha construido su camino a la excelencia

Pregunta: En el libro predica su filosofía de los cinco aros, pero si tuviera que elegir uno, ¿cuál sería?

Respuesta: Todos son necesarios, pero sin equipo no puedes llegar lejos. A veces puedes avanzar muy rápido, pero necesitas ese respaldo para poder crecer de verdad.

P: Abandonó la vela porque, tras ser madre, no le renovaron la beca deportiva que necesitaba por no llegar a los requisitos exigidos. Más de dos décadas después, ¿cree que el deporte español sigue sin estar preparado, al menos del todo, para poder ser madre y deportista de élite?

R: Yo creo que eso está superado. De hecho, cuando entré en el Comité Olímpico Español (COE), pedí estar en la Comisión Técnica del Plan ADO, estuve en la junta directiva y fue un tema que se puso encima de la mesa.

Tuvimos casos de mujeres deportistas que habían sido madres y uno, dos y tres años después se les mantuvo la beca pensando que igual estaban todavía cogiendo el ritmo que habían interrumpido con el embarazo.

P: Usted fue la primera mujer en liderar un equipo en embarcaciones más grandes que las de vela. ¿Cómo fue ser la única mujer en un ‘mundo’ de hombres? ¿En ese momento pensó en las puertas que podría abrir para otras?

R: Fue algo totalmente rompedor. Estamos hablando del año 90, yo todavía no era campeona olímpica y apostaron por mí. De repente me subo a un barco de una tripulación de 12 personas donde eran todos hombres y yo era la patrona del barco.

En un mundo donde había muy pocas mujeres, por no decir casi ninguna, de repente aparezco yo y estoy al mando. Me daba miedo pensar en cómo iba a ser esa relación dentro del barco.

No podemos olvidar que los barcos son espacios pequeños donde vas a regatear e intentar conseguir el mejor tiempo, con lo cual a veces se producen momentos de estrés. Eso sí, no puedo decir nada malo de los 3 años que estuve en ese equipo. Se portaron de diez conmigo.

P: ¿Cómo la trató la prensa?

R: Corrieron muchos ríos de tinta y no siempre hablaban de nuestros resultados o de cómo había ido la regata. La mayoría de las veces hablaban de una mujer al mando, un barco con patrón rosa, había como todo tipo de titulares.

Eso me daba rabia, sobre todo por el equipo. Al final, en un barco de 12 personas, el patrón no es el más importante, lo más importante es el conjunto. Ahora si pasara eso estaría muy mal visto, pero eran los tiempos que corrían y hay que entender todo en su contexto.

P: En el libro habla de abrir camino para generaciones futuras como mujer deportista de élite. Si echa la vista atrás ¿cree que lo ha logrado o todavía se avanza a pasos muy cortos?

R: Yo creo que siempre se sigue avanzando, el mundo va evolucionando y la mujer también lo hace. También es cierto que somos muy dados a pensar que si nadie ha hecho algo es que no se puede hacer.

En ese sentido, yo siempre he sido mucho de la mentalidad de que si alguien no ha hecho nunca esto, pues a lo mejor puedo ser la primera.

Cuando era adolescente me fui al Campeonato del Mundo de vela y fue una manera de abrir la puerta a las demás y decir que no teníamos que esperar a que nos invitaran, podíamos ir nosotras. Dos años más tarde ya fueron más chicas españolas al siguiente mundial.

P: Fundó Ecomar para devolver al mar lo que le había dado, ¿cree que ha cumplido esta misión?

R: Es la misión más importante que me he puesto en mi vida y no la he cumplido todavía. Salir al mar cada día durante 20 años me dio la oportunidad de ver lo que la gran mayoría de la población no va a ver a lo largo de toda su vida.

Sin embargo, las oportunidades y los privilegios no vienen solos, llegan con responsabilidades. Me di cuenta de que la mía era trasladar lo que veía a la mayoría de la población.

Nuestros mares y océanos son la única razón por la que podemos vivir en este planeta, sin ellos, no estaríamos aquí, pero los tenemos un poco olvidados. Yo defiendo que el Objetivo 14 [vida submarina] es el ODS más importante, porque si no mejoramos y mantenemos la calidad de estos ecosistemas, no podremos hablar de los demás.

Usted conoce cada palmo de nuestras costas. Cuando fundó Ecomar en el 99, la palabra ‘sostenibilidad’ apenas se usaba. ¿Cuál es el cambio más doloroso que ha visto en el mar desde sus tiempos de regatista hasta hoy?

Conocer todo lo que está en el mar y que no debería estar, porque cuando vas aprendiendo, la verdad, es muy incómoda. El 80% de todos esos residuos que llegan al mar, no viene de la costa, sino de tierra adentro. Todo lo que tiramos al suelo en la calle, acaba en el mar.

El año pasado recogimos más de 67.000 colillas de cigarrillos, pero cuando lo hicimos, lo que llevaba dentro ya se había quedado en el agua y eso acaba en nuestro plato.

A menudo los deportistas se convierten en embajadores de marcas tras retirarse. Usted decidió serlo de la naturaleza. ¿Siente que se la reconoce hoy más por sus medallas o por los millones de niños que han pasado por Ecomar?

No lo sé, pero me gustaría que fuera por la fundación. Lo que conseguí como deportista fue un reto muy importante, sobre todo por abrir camino para más mujeres. No obstante, con lo que estamos haciendo en Ecomar para proteger el futuro de nuestro planeta, creo que tenemos mucho más en juego.

Es un trabajo mucho más crucial y urgente.

¿Qué es más difícil, ganar dos oros olímpicos o proteger los océanos?

Proteger los océanos es más difícil porque tienes que contar con con un equipo muchísimo más grande. Es un reto que tenemos a nivel mundial y para el que hay que trabajar con legisladores, asociaciones, el sistema educativo… con toda la población. Realmente, es algo muy amplio.


(El Español)

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