Tendencias en redes: qué cambia y cómo lo viven las ONG - SocialCo, comunicación online para ONG

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Las redes sociales son motores de cambio social y de movimientos culturales. Van marcando temas, lenguajes y formas de comunicarse, y por eso están en un proceso de transformación constante. La cuestión es que, entre novedades, formatos y “lo que ahora premia el algoritmo”, a veces perdemos de vista lo importante: qué cambios de verdad se están consolidando y cómo se traducen en resultados reales para las ONG.

Y sí, lo sabemos: seguir el ritmo no es sencillo. Hay tendencias que duran 48 horas y, cuando por fin te da tiempo a plantear cómo sumarte, ya han quedado atrás. Con ese panorama, es normal que muchas entidades sientan que van siempre tarde o que todo exige estar en modo persecución.

En medio de tanto movimiento, hay algo que ayuda a parar un segundo y mirar con perspectiva: los datos. Porque las plataformas cambian, los algoritmos se ajustan y la inteligencia artificial reordena la forma en la que creamos y consumimos contenido; pero los datos siguen siendo el mejor punto de apoyo para entender qué funciona, qué cambia y hacia dónde avanzamos.

Para ponértelo un poco más fácil, hemos hecho dos cosas. Por un lado, hemos revisado informes y estudios sobre tendencias en redes sociales para tener una visión general de hacia dónde se mueve el ecosistema. Por otro, hemos aterrizado esa foto en el día a día: hemos analizado la actividad y los resultados de algunas entidades con las que trabajamos para entender qué se nota de verdad, qué es más ruido que cambio y, sobre todo, qué aprendizajes puedes aplicar sin depender de la moda del momento.

1. Métricas claras desde el principio

Antes de entrar en materia, merece la pena ponernos de acuerdo en lo básico. Cuando hablamos de resultados en redes, hablamos de evaluar con métricas e indicadores que nos ayudan a entender si un canal te da visibilidad, si tu contenido conecta y si tu comunidad crece de forma sostenible.

En este recorrido nos vamos a apoyar en cuatro indicadores: publicaciones, impresiones, interacciones y crecimiento. No porque sean las únicas variables, sino porque juntas dibujan una foto bastante completa de lo que está pasando.

  • Cifra de publicaciones. Es la cantidad de contenido que publicas. Es tu frecuencia de generación de contenidos y también una medida del esfuerzo que inviertes. Sirve para poner los resultados en contexto: no es lo mismo lograr un resultado con una publicación al mes que con una diaria.
  • Impresiones. Es el número de veces que se muestra tu contenido. No significa “personas”, sino “impactos”. Es la métrica que mejor indica si estás ganando visibilidad (y si la plataforma te está dando aire para llegar más lejos).
  • Interacciones. Es la respuesta de las personas a tus contenidos: me gusta, comentarios, compartidos, guardados, clics… según la red. Aquí lo importante no es solo el volumen, sino qué tipo de interacción estás generando. No tiene el mismo significado un like rápido que un guardado, un comentario con intención o un compartido.
  • Crecimiento. Esla evolución de tu comunidad (personas seguidoras o suscriptoras). Suele ser la consecuencia de lo anterior: ganar visibilidad, aportar contenido útil y sostener una constancia realista. Y, aun así, no siempre es la métrica principal: si tu objetivo es llevar tráfico a la web o movilizar a las personas, puede pesar más lo que ocurre fuera de la red que el número de seguidoras de tus canales.

2. ¿Qué queremos conseguir con nuestras publicaciones?

Antes de hablar de tendencias, formatos o “lo que está funcionando”, hay una pregunta que lo ordena todo: ¿para qué estás publicando? Porque si el objetivo no está claro, cualquier trend parece una buena idea… hasta que miras los resultados y no sabes qué medir. Porque hay “trucos” que sirven para tener más visibilidad, otros para ganar engagement y también hay estrategias de crecimiento.

Y es que, como recoge el Estudio de Redes Sociales 2026 de Metricool, (sí, ya te adelanto que es uno de los informes que hemos revisado), “no se trata solo de estar, sino de estar donde hay más potencial”.

¿Qué queremos conseguir con nuestras publicaciones? Es una pregunta que siempre planteamos en nuestras asesorías, porque ese “potencial” no significa lo mismo para todas las entidades. A veces se trata de llegar a más personas y ampliar la sensibilización; otras, de abrir conversación y cuidar comunidad. En algunos casos, el foco está en llevar tráfico a una landing para captar apoyo y, en otros, en movilizar a la comunidad para que dé un paso concreto: apuntarse, participar, donar o difundir.

En función de cuáles sean nuestros objetivos, nos interesará conocer los resultados y novedades de una u otra red. ¡Vamos al lío!

3. Cinco tendencias que ya marcan el ritmo en redes

Te traemos cinco tendencias que aparecen con fuerza en los informes y que también estamos viendo en el día a día con las entidades con las que trabajamos. Tenerlas en el radar ayuda a entender mejor qué puede funcionar en tus canales y qué, probablemente, solo te va a robar tiempo. Porque sumarse a todas las modas no debería ser el plan: lo importante es elegir bien, priorizar con criterio y apostar por lo que encaja con tus objetivos, tus recursos y tu comunidad.

3.1. Tener presencia no basta si el contenido no consigue conectar.

Cada vez hay más cuentas, más publicaciones y más competencia, ahora el escenario ha cambiado. En redes como Instagram o LinkedIn, la actividad sube, pero la visibilidad media por publicación tiende a bajar. Es la lógica de la saturación: cuando aumenta el volumen de contenido, destacar cuesta más y el rendimiento medio cae si la estrategia no está bien definida.

Nosotras mismas lo hemos comprobado de primera mano. Cuando la actividad en X (Twitter) empezó a bajar de forma notable en algunas cuentas de clientas, la primera reacción fue casi automática: “quizás estamos publicando poco”. Y es lógico pensarlo. Pero muchas veces el problema no es la frecuencia, sino el contexto: hay redes donde el alcance o el clic han cambiado, donde el feed premia otros contenidos o donde, sencillamente, ya no está nuestro público objetivo.

En esos casos, insistir en publicar más no suele mejorar nada; al contrario, te exige más esfuerzo para obtener menos. Si tu actividad en X se tambalea, este post puede servirte para valorar opciones con calma: ¿Cómo salir (bien) de X / Twitter y qué alternativas tienen las ONG?

3.2. El vídeo corto deja de ser tendencia para convertirse en infraestructura.

Los informes lo tratan casi como una obviedad: el vídeo corto es el formato que más empuja el alcance y el descubrimiento y todo apunta a que seguirá creciendo. TikTok lidera en visualizaciones por publicación y formatos como los reels (en Instagram y Facebook) siguen siendo una palanca clara para ganar visibilidad.

Cada vez son más las entidades e instituciones que utilizan el vídeo para sensibilizar, porque es una forma directa y sencilla de captar la atención. Algunas optan por un enfoque más ilustrativo, con vídeos animados, como este ejemplo de la Secretaría General de Consumo y Juego. Otras se animan a dar el salto a la primera persona y a contar historias a cámara. Mira cómo lo están haciendo la Coordinadora Valenciana de ONGD o Plena inclusión España.

Sea cual sea tu punto de partida, la clave es no subir vídeo “por cumplir”. Lo que suele marcar la diferencia es simplificar el mensaje, entrar rápido con un gancho claro y pensar en series (contenidos recurrentes) que puedas sostener en el tiempo, en lugar de perseguir la viralidad puntual.

3.3. Carruseles: una oportunidad real que pasa desapercibida.

Si hay un dato que llama la atención en Instagram es el buen funcionamiento de los carruseles. Ganan en alcance, impresiones e interacciones y, aun así, son el formato menos utilizado. Por eso son una oportunidad bastante asequible para cuentas que pueden convertir su contenido en piezas “guardables”: explicativas, útiles y en formato paso a paso.

Una de sus grandes ventajas es que permiten ordenar la información y presentarla con calma. Funcionan especialmente bien para explicar proyectos, resumir buenas prácticas o bajar ideas complejas a tierra. Aquí te dejamos algunos ejemplos de la Red de Entidades Locales de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible: Cinco años de trabajo, Vive sin plásticos y Proyecto Masdunas II.

3.4. El engagement como termómetro real de la relación con la comunidad.

Otra idea transversal que aparece con fuerza en los informes es que cada vez importa más la interacción “de verdad”. No basta con que el contenido se muestre o acumule impresiones; lo que marca la diferencia es que haya respuesta, conversación y señales de vínculo. De hecho, el propio estudio sitúa el engagement como uno de los grandes retos en social media y pone el foco en construir relación y relevancia, más que en generar contenido en piloto automático.

En este contexto, la “perfección” no siempre juega a favor. Con tanta saturación, muchas cuentas están viendo mejores señales cuando el contenido se siente más auténtico y cercano, aunque no sea impecable. En ONG esto se traduce muy bien en contenido generado por la propia comunidad o por personas que forman parte del día a día de la entidad: testimonios, personas voluntarias, equipos, personas participantes y escenas reales. Puedes verlo en este ejemplo de la Plataforma de Entidades de Voluntariado de la Comunidad de Madrid.

Otra forma de reforzar esa relación con la comunidad es apoyarse en alianzas visibles. Si te interesa profundizar en estrategias que hagan tu comunicación más humana, más horizontal y mucho más eficaz, aquí te dejamos un artículo donde lo explicamos con más detalle. Por ejemplo, las publicaciones colaborativas en Instagram: una misma pieza aparece en dos perfiles a la vez y conecta comunidades que ya comparten intereses. No es solo una cuestión de “llegar a más gente”, sino de llegar mejor: con más contexto, más credibilidad y más posibilidades de generar conversación.

Si trabajas con redes, entidades aliadas o proyectos compartidos, este formato es una manera muy natural de poner esa colaboración en el centro. Mira cómo lo están haciendo desde Triodos Bank: Masía el Carmen, LA OSA Coop y Tambor del Llano.

3.5. La IA como colaboradora, no como adversaria ni como sustituta.

La inteligencia artificial ya no es una novedad, sino una herramienta que se está haciendo hueco en el día a día de la comunicación. Los informes lo reflejan con claridad: la mayoría de las profesionales ya la utilizan en social media, especialmente para redactar y ajustar textos, generar ideas y enfoques creativos, crear o adaptar piezas visuales, planificar contenidos y analizar resultados.

Esto puede suponer un alivio para las entidades, siempre que se use con cabeza. No se trata de delegar el mensaje ni de perder la voz, sino de ganar tiempo donde más cuesta. Puede ayudarte a desbloquear ideas, resumir información, crear versiones de un mismo contenido para distintas redes o preparar borradores que luego se revisan con una mirada más cuidada y humana.

En otras palabras, la IA puede hacer más sostenible el trabajo, pero lo que hace que el contenido conecte sigue siendo lo de siempre: claridad, intención y un punto de vista propio. Si quieres profundizar en el tema, te dejamos dos recursos que te pueden ayudar: “Cómo usar ChatGPT sin perder la voz de tu entidad”, y “Publicar con transparencia cuando usas inteligencia artificial: guía para ONG y equipos de comunicación”.

“La IA puede ser una herramienta increíble para amplificar lo que haces, si tienes criterio, ideas y un punto de vista propio. Pero también puede saturar los feeds con contenido de baja calidad, comentarios automatizados y marcas personales vacías. No triunfarán quienes más automaticen, sino quienes combinen la IA con pensamiento original, perspectiva personal y una voz humana de verdad”.

Tomas Loucky, Estudio de Redes Sociales 2026 de Metricool.

Desde SocialCo también hemos hecho nuestro propio análisis de redes y queremos compartir con vosotras las principales ideas que hemos recopilado. El día a día nos ayuda a detectar qué contenidos funcionan mejor, en qué red tienen más recorrido y qué oportunidades pueden reforzar la presencia digital de las entidades.

4.1. Dale una oportunidad a esa historia de más de un minuto.

El vídeo corto es el formato estrella en Instagram y TikTok. Lo hemos visto en los últimos años y todo apunta a que seguirá siendo así, pero no todas las historias caben en 60 segundos. Cuando hay algo que merece contexto, emoción o explicación, darle más tiempo puede jugar a tu favor.

Además, las propias redes nos lo ponen más fácil al ampliar la duración permitida de los vídeos. En algunos casos, este tipo de piezas puede incluso funcionar mejor que ciertos vídeos cortos (y sí, nosotras ya lo hemos visto con algunas de las entidades con las que trabajamos).

4.2. ¿Pensabas que Facebook estaba muerto?

No lo estaba ni lo está (o al menos para algunas organizaciones). Mientras muchas entidades lo han dejado en segundo plano, los datos muestran que sigue teniendo recorrido, sobre todo cuando lo usamos como un canal para hacer comunidad y compartir contenido útil, y no solo como un espacio donde republicar lo que ya publicamos en otros sitios. De hecho, lo hemos visto también en algunas entidades con las que trabajamos: en 2025, Facebook ha dado los mejores resultados de impresiones e interacción por post de los últimos cuatro años.

Ahora bien, no es un canal que encaje igual para todas. A algunas entidades les funciona especialmente bien por su público, su territorio o el tipo de contenidos que comparten; a otras, sencillamente, no les compensa el esfuerzo porque su comunidad está en otro espacio. Por eso, antes de decidir, conviene probarlo con intención y ver si devuelve señales claras.

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Marina Rojo