Neón nocturno - Confederación Nacional del Trabajo

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  • Los curritos y las curritas estamos en la misma cesta.

Esta noche mantuve una conversación corta pero bastante reflexiva con Miguel, un dependiente de tienda de 24h. Miguel es una persona que no se considera a sí misma inteligente (dicho por él mismo, para mí lo es mucho más de lo que se dice a sí mismo), pero tiene una visión muy exacta de lo que significa pertenecer a un grupo. Su grupo. Vamos, nuestro grupo.

– (Entra en el coche) Buenas noches.

+ Hola buenas. Cinturón y salimos, porfi.

– Claro, perdona. Ando un poco cansado ya a estas horas.

+ ¿Una noche dura de trabajo?

– Puff… Si te contase…

+ Bueno, tenemos 17 min por delante de viaje y soy todos oídos.

-Jajajaja, vale vale. Pues a ver. Yo es que trabajo en ese 24h en el que me has recogido, ¿sabes?

+Ajá.

– Y el caso es que estoy bastante cansado no ya de mis tareas laborales, si no de la gente. De los clientes. Joder, que uno es una persona, ¿sabes? (usa mucho esta coletilla). Mira, han entrado hoy unas veinte personas durante mi turno. De normal son pocas, pero han sido tan desagradables que se han sentido como quinientas. Que si no hay los gusanitos que yo quiero, que ya no traéis las gomitas buenas, que si he subido los precios para sacarles el dinero, que sonría que parece que estoy en un tanatorio, que le haga más rápido el bocadillo… Mira… Pa darles con la escoba.

Me tratan como a basura sólo porque mi trabajo no es socialmente aceptado

+ Te han tocado hoy todos los quejicas, por lo que veo.

– No es sólo hoy, tío, es el día a día. La gente está que no sabe dónde tiene la cabeza ni el corazón. Me tratan como a basura sólo porque mi trabajo no es socialmente aceptado, porque debería ser de vergüenza trabajar en una tienda nocturna, y a saber por qué. Yo sólo estoy para recoger el dinero a la peña, meterlo en la máquina del cobro y darles las buenas noches. Lo demás que hago ellos no lo saben: reponer, limpiar, ordenar, hacer pedidos, atender teléfonos e incidencias… Llegan con sus movidas en la cabeza y se las cobran conmigo. ¡¡¡Es que ni las buenas noches te dan ya!!! Joer, que esto es Andalucía, aquí le damos los buenos días hasta a quien nos recoge en autobús.

+ Si te soy sincero, Miguel, no puedo decir que no me suene.

– Pero hay una cosa que me preocupa y cabrea más de todo esto.

+ Y es…

– Ayer salí a comprar al súper. Entré, cogí un cesta, pillé lo que necesitaba y me fui a la caja. Y la cajera tenía mi misma cara. Esa cajera tenía la misma cara de estar hasta el alma (no dijo “alma”) de los clientes, porque que es que además le vi discutir sobre el precio de las bolsas con una clienta muy maleducada. ¡¡Ni que fuese culpa suya el precio de la **** bolsa de plástico del súper, ****).

En ese momento Miguel para y suspira. Se le veía enfadado.

– No hay derecho. Yo me levanto a cuidar de mis niñas y mi pareja. Hacemos las tareas de casa. Vamos al colegio y a nuestros trabajos e intentamos ser amables con todo el mundo. Hablamos en voz alta cuando hay algo injusto e incluso en mi trabajo nos defendemos unos a otras cuando el jefe quiere que hagamos cosas que no nos competen o que echemos horas extras sin que las paguen. Ojalá y entendiésemos que los curritos y las curritas estamos en la misma cesta. Que todos hacemos nuestra vida y nuestro trabajo y que el basurero, mi veterinaria, la enfermera de urgencias, el del 24h y el del taxi (eso me gustó) o Uber o lo que sea pues tenemos la misma vida. En distintos sitios, pero la vida es la misma.

Ojalá y entendiésemos que los curritos y las curritas estamos en la misma cesta, la Clase trabajadora

Se queda en silencio por unos minutos, no espera mi respuesta, sólo quería sacarse la frustración de dentro.

+Miguel, hemos llegado.

-Ah, claro. Oye, perdona la charla, ni que tú tuvieses la culpa de nada…

+ No no. Tú lo has dicho antes: somos curritos. Y los curritos nos apoyamos. Aprovecha para descansar y gracias por hacerme sentir apoyado, a fin de cuentas pertenezco a tu clase.

– La trabajadora, ****.

+ Jajajajaja. Buenas noches Miguel, ha sido un placer.

– Buenas noches. Que vaya bien el turno.

Miguel lo tenía claro. ¿Y tú?

Con cariño y un café


La entrada Neón nocturno apareció primero en CNT Sevilla.

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