El Club de Exportadores denuncia que la UE solo ha aplicado el 15% de las recomendaciones del Informe Draghi

El diferencial de crecimiento entre la Unión Europea y Estados Unidos se ha ampliado hasta el 30%, mientras la productividad europea se sitúa en torno al 80% de la estadounidense.

Madrid, 18 de mayo. – El Club de Exportadores e Inversores Españoles ha alertado de la escasa aplicación de las recomendaciones del Informe Draghi, pese al deterioro competitivo de la Unión Europea frente a Estados Unidos y China.

Según recoge la Nota Técnica “La competitividad europea en un contexto de transformaciones globales: diagnóstico estructural, estrategia industrial e implicaciones para España”, elaborada por Isabel Álvarez, catedrática de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y directora del Instituto Complutense de Estudios Internacionales, el diferencial de crecimiento entre Estados Unidos y la Unión Europea se ha ampliado del 15% a comienzos de siglo al 30% actual.

Europa, y España, pierde competitividad internacional por una brecha estructural de productividad. Una parte sustancial del crecimiento económico de la Unión Europea (y de España) ha sido la exportación. En la medida en que perdemos competitividad el sector exterior está dejando de ser un motor del crecimiento.

Desde comienzos del siglo XXI, la UE muestra signos de agotamiento de su modelo económico, con una ralentización del crecimiento y una pérdida de dinamismo de la productividad frente a otros grandes bloques comerciales.

Según el Informe Draghi, esta evolución no responde solo a factores coyunturales, sino a una divergencia estructural en productividad, que sitúa a la Unión Europea en torno al 80% de la productividad de Estados Unidos.

“Es preocupante que esta distancia, lejos de acortarse, haya aumentado tras la pandemia, revelándose como uno de los principales cuellos de botella de la economía y la competitividad europea”, señala Álvarez.

La Nota Técnica identifica como una de las principales causas del lento crecimiento europeo la débil capacidad tecnológica y digital de la UE. En este sentido, recuerda que ninguna empresa tecnológica europea creada desde cero en los últimos 50 años supera los 100.000 millones de dólares de capitalización, mientras que seis compañías estadounidenses tienen una valoración superior al billón de dólares.

Solo se ha aplicado el 15% de las recomendaciones.

El Informe Draghi atribuye la pérdida de dinamismo competitivo de Europa a desequilibrios estructurales como la debilidad en innovación, la fragmentación financiera, el envejecimiento demográfico, las dependencias estratégicas y la baja productividad.

Para hacer frente a esta situación, plantea medidas como el desarrollo de un verdadero mercado único, una mayor coordinación de las políticas industrial, comercial y de competencia, y una simplificación administrativa que reduzca el exceso regulatorio.

Sin embargo, según Álvarez, “de momento, no ha habido un despliegue masivo de acciones por parte de la UE que vayan en la misma dirección que las propuestas de Draghi; de hecho, cuando se cumplía un año desde la presentación del Informe, se estimaba que lo realizado según el denominado Draghi tracker era aproximadamente el 15%”.

La Nota Técnica advierte de que España, pese al buen comportamiento reciente de su economía, comparte buena parte de las restricciones estructurales identificadas para el conjunto de la UE.

El principal reto para España es transformar el actual ciclo expansivo en una senda de crecimiento sostenido basada en productividad, innovación, digitalización e industria verde.

En este sentido, el documento recuerda que la industria representa alrededor del 16% del valor añadido español, lejos del 23% de Alemania y del objetivo europeo de alcanzar el 20% del PIB en 2030.

También subraya que la inversión española en I+D sigue siendo insuficiente, al situarse en el 1,50% del PIB, frente a más del 2,3% de media en la UE y más del 5% en Corea del Sur. Además, las empresas españolas solo ejecutan el 55,7% del gasto interno en I+D, una proporción inferior a la de las grandes economías europeas.