Rutina de Cuidado Oral: Mejora tu Bienestar | Laboratorios KIN

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La rutina de cuidado oral es una medida preventiva fácil de implementar en el día a día y útil a la hora de controlar la placa bacteriana y cuidar de la salud bucodental en general, aunque cabe aplicar una buena técnica siguiendo las recomendaciones de los profesionales odontológicos. Hacerlo con demasiada fuerza puede desencadenar una serie de complicaciones, de ahí que se aconseje elegir cepillos adaptados para cada persona y pastas dentífricas de baja abrasividad, entre otros factores.  

Placa bacteriana y salud oral

La acumulación de la placa bacteriana sobre dientes y encías debe eliminarse. Es el principal desencadenante de la irritación e inflamación gingival, y acaba derivando en sensibilidad, sangrado y con el paso del tiempo, en enfermedades más complejas. Mientras que la gingivitis es reversible si se controla con una buena higiene oral, la periodontitis deja daños permanentes en los tejidos que sostienen el diente. 

El cepillado diario ayuda a reducir la carga bacteriana oral, remitiendo los síntomas, de ahí que los odontólogos insistan tanto en aplicar una correcta técnica de cepillado y ser constante con la rutina suave. Es una medida preventiva fácil de llevar a cabo.

La importancia de la rutina de cuidado oral suave: menos fuerza, mejores resultados

Durante mucho tiempo se pensó que cepillarse fuerte era la mejor alternativa para mantener los dientes limpios, pero un cepillado demasiado agresivo puede causar pequeñas lesiones en las encías. Más que la fuerza, lo relevante es aplicar una buena técnica para que seguir una rutina de higiene oral completa no suponga esfuerzo. 

1. Elegir el cepillo correcto

El tipo de cepillo empleado cambia por completo la sensación en la boca. Es importante utilizar el cepillo que se adapte mejor a cada persona y situación para limpiar con cuidado cada rincón, sobre todo en casos de encías sensibles o retraídas. Los cabezales pequeños y mangos ergonómicos aseguran llegar a zonas difíciles sin hacer fuerza innecesaria.

2. Pasta dentífrica

Sabores suaves como una menta ligera aportan una sensación fresca y calmante, mientras que aquellos intensos o artificiales pueden resultar incómodos para ciertas personas. 

Conviene que la pasta dental sea de baja abrasividad, para no desgastar el esmalte y proteger las encías. Mantener una buena higiene bucal ofrece tantos beneficios para la salud, que merece la pena hacerlo de la mejor manera.

3. Temperatura del agua

Algo tan sencillo como lavarse los dientes con agua tibia puede marcar una gran diferencia, especialmente por la mañana o antes de dormir. Que esta sea demasiado fría o caliente puede molestar a quienes tienen dientes o encías delicadas. Pequeños cambios como este ayudan a que la rutina se mantenga en el tiempo.

Para que el cepillado sea más cómodo, ayuda hacerlo en un entorno tranquilo con iluminación tenue. Siempre es buena idea limitar las distracciones digitales para que el cepillado no se convierta en un gesto automático y sin intención. Hay que estar presente, cuidar la sensibilidad emocional como forma de reducir la sensación de prisa.

1. Cepillado con movimientos suaves

La técnica de cepillado más recomendable es muy fácil de aplicar: se deben hacer movimientos circulares suaves manteniendo el cepillo inclinado hacia la encía unos 45º y aplicando poca presión. El objetivo no es “raspar” los dientes, sino que el contacto con el diente sea controlado para eliminar correctamente la placa acumulada.

2. Cuidado de las encías

Las encías son un tejido muy sensible al que hay que prestar atención. De aplicar demasiada fuerza repetidamente se pueden irritar o incluso retraer poco a poco con el tiempo. Hay que dejar que las cerdas hagan el trabajo por sí solas, sin apretar, manteniendo un ritmo constante y lento para no generar incomodidad y proteger la salud de las encías. 

3. Limpieza entre los dientes

Tanto el hilo dental como los cepillos interdentales ayudan a limpiar donde el cepillo no accede, por eso son un complemento imprescindible en la rutina de higiene oral delicada. Un buen uso implica introducirlos en cada hueco sin forzar y moverlos con cuidado sin presionar la encía. Por supuesto, en el caso de los cepillos interdentales, el tamaño ha de ser acorde a cada caso.  

Cabe recordar que cada persona tiene necesidades distintas y que la rutina debe adaptarse a ellas. En las visitas al dentista, el odontólogo podrá ver el estado en el que se encuentran dientes y encías y, además de realizar los tratamientos pertinentes, ayudar a elegir los mejores productos orales profesionales para remitir o prevenir problemas futuros. En este sentido, opciones de uso diario como la pasta dentífrica y el enjuague bucal KIN, son ideales para la higiene bucal habitual, contribuyendo al cuidado y mantenimiento de la salud oral.

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36300684/

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https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33630360/

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Maria del Mar Ferrándiz Lorenzo