El sector alimentación y bebidas está cambiando a gran velocidad. Los hábitos de consumo evolucionan, los formatos se transforman y las compañías se adaptan continuamente a un mercado que exige más flexibilidad, más eficiencia y una mayor capacidad de respuesta.

Consumidores con menos tiempo, nuevos modelos de compra, crecimiento del consumo preparado, automatización, optimización logística, digitalización o adaptación energética están impulsando una profunda modernización industrial en todo el sector.

Y detrás de esa transformación hay una realidad cada vez más visible:
las empresas necesitan actualizar constantemente sus operaciones, sus plantas y sus modelos productivos.

Adaptarse ya no es una opción, es parte del negocio

Muchas compañías del sector están:

  • renovando líneas de producción,
  • automatizando procesos,
  • reorganizando plantas,
  • centralizando operaciones,
  • o adaptando capacidades industriales a nuevas demandas del mercado.

Esto forma parte natural de la evolución de una industria dinámica y competitiva.

Sin embargo, en estos procesos aparece una cuestión estratégica que cada vez cobra más importancia:

¿Qué hacer con los activos industriales que dejan de encajar en el nuevo modelo productivo?

Un activo puede dejar de ser estratégico… sin dejar de tener valor

Equipos de proceso, líneas completas, sistemas de packaging, frío industrial, depósitos, laboratorios o maquinaria auxiliar pueden dejar de tener sentido para una planta concreta, pero seguir siendo plenamente válidos para otros operadores, sectores o mercados internacionales.

La clave ya no está únicamente en sustituir activos.
La diferencia está en cómo se gestiona esa transición.

Porque una correcta estrategia de:

  • reempleo,
  • venta estructurada,
  • reutilización,
  • o valorización,

permite transformar procesos de adaptación industrial en nuevas oportunidades de generación de valor.

La economía circular como herramienta de competitividad

Cada vez más empresas del sector entienden que la economía circular no debe verse únicamente como un compromiso ESG, sino también como una herramienta de eficiencia y competitividad.

La correcta gestión de activos industriales permite:

  • liberar espacio y capacidad operativa,
  • reducir costes asociados a infrautilización,
  • generar liquidez,
  • prolongar la vida útil de equipos,
  • y reducir impacto ambiental.

Todo ello sin frenar la transformación industrial de la compañía.

Gestionar la transformación industrial también implica gestionar correctamente los activos

La evolución del sector alimentación y bebidas está obligando a muchas compañías a adaptar constantemente sus operaciones, procesos y capacidades productivas.

En este contexto, cada vez cobra más importancia la necesidad de abordar estas transiciones industriales de forma ordenada, trazable y orientada a valor.

La combinación de:

  • asesoramiento estratégico,
  • análisis de activos,
  • acceso a mercado nacional e internacional,
  • reempleo industrial,
  • y gestión circular de equipos e instalaciones,

permite que activos que han dejado de encajar en un determinado modelo productivo puedan seguir generando valor en otros mercados, procesos o aplicaciones.

Hablamos de activos de muy distinta naturaleza:

  • líneas de producción,
  • maquinaria de proceso,
  • equipamiento logístico,
  • instalaciones auxiliares,
  • stocks,
  • o incluso plantas completas.

Porque en muchos casos, el activo deja de ser estratégico para una compañía… pero no necesariamente para el mercado.

La transformación industrial no termina cuando entra una nueva línea productiva

La modernización del sector continuará acelerándose en los próximos años.

Pero transformar una planta ya no significa únicamente incorporar nueva tecnología o adaptar capacidades productivas.

También implica:

  • decidir qué hacer con los activos que dejan de utilizarse,
  • cómo recuperar valor adicional,
  • y cómo integrar criterios de circularidad y sostenibilidad dentro de esa evolución industrial.

Las compañías más avanzadas ya no solo transforman su producción.
También transforman la manera de gestionar sus activos.

Y en ese proceso, la experiencia, la trazabilidad y el acceso a mercado especializado se han convertido en factores cada vez más relevantes.


En SURUS, acompañamos a quienes nos rodean en la transición de modelos de negocio lineales a modelos más circulares y sostenibles. SURUS fue creada en el año 2010 para dar respuesta a una necesidad existente en el mercado nacional en cuanto a la venta especializada de activos en el mercado secundario maximizando el valor económico, social y medioambiental y así ofrecer los mejores resultados en nuestros proyectos que además certificamos mediante herramientas de medición y la emisión de informes.