El Club de Exportadores plantea reforzar todos los instrumentos para ejercer la diplomacia económica

Madrid, 21 de mayo. – En un momento en el que el contexto internacional se ha vuelto más complejo por los conflictos armados, tensiones geopolíticas y rivalidades estratégicas entre grandes potencias, el Club de Exportadores e Inversores ha presentado recientemente en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación un estudio de referencia que traza el camino para que España defienda con mayor eficacia sus intereses económicos en el exterior.

“En un mundo más complejo, más competitivo e incierto, la mejor respuesta que puede dar España es una acción coherente, ambiciosa y compartida. Una acción exterior que combine la fortaleza de la diplomacia con la capacidad de nuestras empresas y la implicación de nuestra sociedad”, afirmó el ministro José Manuel Albares en la presentación del estudio.

El documento, titulado «El Papel de la Diplomacia Económica en los tiempos actuales«, concluye que España, como el resto de las economías avanzadas, se enfrenta a un nuevo paradigma. Según explicó Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores, “además de promover exportaciones e inversiones, la diplomacia económica tiene ahora una segunda misión: blindar la seguridad económica nacional frente a interrupciones en las cadenas de suministro, la pérdida del control sobre sectores estratégicos o actuaciones de coerción económica por parte de terceros países, entre otras amenazas”.

El estudio, que cuenta con el apoyo de la Secretaría de Estado de Asuntos Exteriores y Globales, y ha sido elaborado por Enrique Fanjul, socio director de Iberglobal y vocal del Comité de Reflexión sobre Internacionalización del Club de Exportadores e Inversores Españoles, recoge, además del diagnóstico, diez recomendaciones concretas para modernizar y potenciar el despliegue de la diplomacia económica española, con las embajadas como palanca central de esa acción exterior.

Las tres primeras recomendaciones apuntan a una asignatura pendiente: la coordinación. Según explicó Bonet, “el Club considera que debe haber mayor articulación entre exportadores e instituciones públicas con responsabilidad directa en la materia, pero también con los socios europeos, en un marco en el que la política comercial es competencia de la UE, y con instituciones que actúan de forma complementaria, como el Instituto Cervantes, la Marca España, la Fundación Carolina o el Ceseden”.

Respecto a las recomendaciones que apuntan a la planificación y la inteligencia, el Club de Exportadores pide planes estratégicos plurianuales para la acción exterior económica, y exige reforzar los sistemas de inteligencia económica para anticipar riesgos y oportunidades antes de que otros los capitalicen.

El Club propone, además, aumentar los recursos del Servicio Exterior, especialmente en lo relativo a la concesión de visados de negocios, una función consular clave para la actividad empresarial. Como subrayó Bonet, “es fundamental reforzar los recursos humanos en Embajadas y en el servicio exterior, en particular en ámbitos como la tramitación de visados de negocios, que tiene un impacto directo en la operativa de nuestras empresas en el exterior”. Asimismo, abogó por estrechar los lazos entre empresas y Administración, recordando que “es necesario reforzar la comunicación y la interacción público‑privada para alinear mejor los instrumentos de la diplomacia económica con las necesidades del tejido empresarial”.

En esta línea, el Club también apuesta por integrar la diplomacia económica con la cooperación al desarrollo y por movilizar la extensa red de profesionales españoles en el extranjero. En palabras de Bonet, “es necesario avanzar hacia una mayor integración entre la diplomacia económica y la política de cooperación al desarrollo, incorporando la capacidad técnica de las empresas”, y “España debe aprovechar mejor el activo que representa su diáspora profesional en el exterior, facilitando su conexión con las instituciones y empresas españolas”.

La décima y última recomendación interpela directamente a la sociedad. El Club reconoce, en su análisis, que la acción exterior económica sigue siendo percibida por los ciudadanos como «una actividad elitista y alejada de sus intereses reales», y reclama un esfuerzo decidido de comunicación y pedagogía para cambiar esa imagen.

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