Microplásticos textiles: cómo reducirlos al lavar ropa en la lavadora

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Cada vez que ponemos una lavadora, miles de fragmentos diminutos de plástico pueden desprenderse de nuestra ropa y desaparecer por el desagüe sin que lleguemos a verlos. Son microfibras textiles, uno de los tipos de microplásticos más presentes en mares, ríos y océanos.

¿Qué son los microplásticos textiles?

Los microplásticos, en general, son partículas de plástico de menos de 5 milímetros. Estas partículas llegan al medio ambiente al descomponerse plásticos más grandes (como botellas, bolsas, envases de plástico…) o cuando se liberan directamente como micropartículas. En el caso de la industria textil, muchos de estos microplásticos se generan cuando las fibras sintéticas de la ropa se rompen por el roce, el uso o el lavado.

Estos microplásticos textiles, las microfibras, pueden proceder de prendas fabricadas con materiales como el poliéster, nylon, acrílico o elastano, muy presentes en la moda rápida por su gran versatilidad y su bajo coste. 

A diferencia de otros residuos visibles de la industria textil, esta contaminación pasa desapercibida porque ocurre a escala microscópica y dentro de gestos cotidianos como poner una lavadora.

En un solo lavado se pueden liberar miles de estas microfibras. Como son tan pequeñas, las depuradoras no logran filtrarlas completamente y pueden dispersarse fácilmente por el agua. Finalmente, además de acumularse en distintos entornos naturales, son ingeridas por organismos marinos, entrando así en la cadena alimentaria. Las microfibras, además, suelen transportar contaminantes preocupantes, como productos químicos industriales. 

Contaminación plástica del agua. | Imagen de Naja Bertolt vía Unsplash.

¿Qué tejidos liberan más microplásticos?

Los materiales plásticos como el poliéster, el nylon y el acrílico constituyen aproximadamente el 60% de todo el material utilizado para confeccionar ropa, según apunta un informe de UN Environment Programme. Estos materiales son habituales en la moda porque son ligeros, duraderos, flexibles y asequibles. Según el Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), alrededor del 35% de los microplásticos presentes en los océanos procede de textiles sintéticos liberados durante el lavado de ropa. Pero, ¿cuáles preocupan más actualmente? ¿Qué tejidos liberan más microplásticos? “El foco principal son los tejidos sintéticos, y dentro de ellos el acrílico y el poliéster son los más problemáticos. Un estudio de la Universidad de Plymouth cuantificó que en una carga media en nuestra lavadora de 6kg puede liberar hasta 728.000 fibras si es de acrílico, y cerca de 496.000 si es de poliéster puro. No son cifras abstractas: esas microfibras, por su tamaño inferior a 5 milímetros, escapan con facilidad de los filtros de las depuradoras y terminan en ríos, mares y cadena alimentaria”, advierte Pilar Prior, consultora independiente en sostenibilidad, compliance y producción responsable.

En cuanto a la liberación de microfibras en el medio ambiente, ¿cuál es la diferencia con los tejidos naturales?La distinción con los tejidos naturales es crucial, y creo que no se explica suficientemente bien en el debate público. De las prendas de algodón, lino o lana también se desprenden microfibras durante el lavado. En su estado natural son biodegradables, pero el producto que llega al consumidor rara vez está en ese estado: los procesos de teñido, acabado y tratamiento químico al que se someten estas fibras comprometen o directamente eliminan esa capacidad de biodegradación. Por tanto, la ventaja de los tejidos naturales frente a los sintéticos en términos de microplásticos existe, pero es mucho más matizada de lo que habitualmente se comunica. Lo que sí es inequívoco es esto: una microfibra de poliéster o acrílico es un polímero derivado del petróleo que persiste en el entorno durante décadas independientemente de cómo haya sido procesado. Esa es la diferencia de fondo”, explica Pilar Prior.

¿Toda la ropa sintética contamina igual?

No toda la ropa sintética libera la misma cantidad de microplásticos. Factores como la calidad del tejido, el tipo de fibra, el acabado de la prenda o su antigüedad influyen directamente en la cantidad de microfibras que se desprenden durante el uso y el lavado. 

También influye cómo consumimos y cuidamos la ropa sintética. Las prendas de moda rápida, diseñadas muchas veces para durar poco tiempo y soportar menos usos, tienden a deteriorarse antes y a perder más fibras con cada lavado. En cambio, una prenda de mayor calidad, -incluso siendo sintética, pero de buena calidad-, bien confeccionada y cuidada, puede reducir significativamente ese desprendimiento y alargar su vida útil, disminuyendo así su impacto ambiental.

Los microfibras procedentes de los tejidos sintéticos amenazan los ecosistemas marinos. | Imagen de Jas Rolyn vía Unsplash.

¿Cómo reducir los microplásticos que produce nuestra ropa?

En realidad, se trata de pequeños cambios en el día a día que pueden tener un gran impacto. Estos cambios, además de disminuir la contaminación invisible, contribuyen a que la ropa dure más y a fomentar un consumo más consciente. Y es que cuanto más dure una prenda, cuanto menos desgaste sufra, menos microfibras terminarán desprendiéndose.

7 hábitos para reducir los microplásticos que produce nuestra ropa

  • Lavar menos y mejor. No toda la ropa necesita lavarse después de un solo uso. Ventilar las prendas, eliminar manchas concretas o reutilizar ciertas piezas antes de meterlas en la lavadora puede reducir considerablemente el desgaste textil.
  • Utilizar programas cortos y agua fría. La temperatura elevada y los ciclos largos aumentan la fricción y el deterioro de las fibras textiles. Por este motivo, elegir programas cortos y lavar con agua fría o templada puede disminuir la cantidad de microfibras liberadas en cada colada.
  • Llenar la lavadora de forma óptima. Poner la lavadora demasiado vacía hace que la ropa golpee con más fuerza durante el lavado, aumentando el roce entre tejidos. Pero sobrecargarla tampoco es recomendable, ya que genera una fricción excesiva y dificulta un lavado eficiente. Encontrar un equilibrio, es decir, llenar el tambor sin compactar la ropa, ayuda a reducir el desgaste de las fibras y, por tanto, la liberación de microplásticos.
  • Evitar secadoras agresivas. El calor y el movimiento intenso de algunas secadoras aceleran el deterioro textil y favorecen que las fibras se rompan con mayor facilidad. Siempre que sea posible, tender la ropa al aire libre o utilizar programas suaves puede ayudar a reducir ese desgaste. Además, secar al natural contribuye a conservar mejor ciertos tejidos y estampados.
  • Usar bolsas o filtros especiales para atrapar microfibras. Algunas bolsas de lavado atrapan parte de las microfibras que desprenden las prendas sintéticas, mientras que ciertos filtros pueden instalarse directamente en la lavadora o en el sistema de desagüe. Aunque estas herramientas no eliminan completamente el problema, sí pueden ayudar a disminuir la cantidad de fibras que terminan llegando al agua.
  • Priorizar el consumo de ropa duradera y fibras naturales. Elegir prendas de mayor calidad y diseñadas para durar más tiempo también puede reducir el impacto ambiental asociado a las microfibras. Además, priorizar materiales naturales como el lino, la lana, el cáñamo o el algodón (reciclado o de producción responsable) puede disminuir la dependencia de fibras sintéticas derivadas del petróleo. Aun así, conviene recordar que ningún tejido tiene impacto cero y que la sostenibilidad también depende de factores como el tipo de producción y el consumo de agua.
  • Comprar menos también reduce microplásticos. La forma más efectiva de reducir la contaminación textil no pasa únicamente por cambiar hábitos de lavado, sino también por replantearnos cómo compramos ropa. Comprar menos por impulso, apostar por prendas versátiles y cuidar mejor lo que ya tenemos ayuda a reducir la demanda de producción acelerada y el volumen de fibras sintéticas en circulación. En este contexto, la moda circular ofrece alternativas cada vez más relevantes: comprar ropa de segunda mano, intercambiarla, reparar prendas o transformarlas para darles una segunda vida permite alargar su uso y disminuir el impacto ambiental.

Filtro para recoger microplásticos de la lavadora. | Imagen de Planet Care vía Unsplash.

¿Puede la industria de la moda reducir el problema de los microplásticos textiles?

Aunque los hábitos de consumo y cuidado de la ropa son importantes, la reducción de los microplásticos textiles también depende de cambios estructurales dentro de la propia industria. La solución no puede recaer únicamente en el consumidor final. En realidad, requiere un enfoque multidisciplinar que abarque desde el diseño y la fabricación de las prendas hasta la tecnología aplicada al lavado y la legislación.

En este contexto, el ecodiseño, la innovación textil, el papel de los fabricantes de electrodomésticos y los cambios legislativos están ganando protagonismo como herramientas clave para limitar esta contaminación invisible asociada a los tejidos sintéticos.

El papel del ecodiseño: diseñar ropa que contamine menos

El ecodiseño busca reducir el impacto ambiental de los productos desde la fase de diseño, teniendo en cuenta aspectos como los materiales, la durabilidad, la reparación o el final de vida de las prendas. En el caso de los microplásticos textiles, esto implica desarrollar tejidos que desprendan menos fibras y apostar por prendas concebidas para durar más tiempo y resistir mejor el uso y los lavados.

En este sentido, Pilar Prior señala la importancia de trabajar con “estructuras de hilo más compactas, acabados específicos que reduzcan el desprendimiento de fibras y una mayor apuesta por materiales que, si son sintéticos, hayan sido testados por sus tasas de emisión”. A ello se suma la necesidad de evitar mezclas complejas de materiales que dificulten el reciclaje textil y apostar por tejidos más resistentes y de mayor calidad.

La confección también influye directamente en el desprendimiento de microfibras. Las prendas mejor construidas y con fibras más largas y resistentes tienden a liberar menos partículas durante el lavado. Por eso, cada vez más marcas y centros de innovación trabajan en nuevos tejidos, acabados y tecnologías que permitan reducir ese impacto sin comprometer la funcionalidad de la ropa. Entre las posibles soluciones de esta fase, nuestra experta consultada propone “explorar alternativas como el poliéster con aditivos biodegradables, fibras de origen biológico o materiales reciclados con estructuras optimizadas para reducir el desprendimiento”.

Más allá del ecodiseño: fabricación, producto final y el papel de la tecnología aplicada al lavado

La reducción de microplásticos textiles no depende únicamente del diseño, la confección y la frecuencia de lavados de una prenda. También intervienen los procesos de fabricación y las decisiones que se toman una vez el producto llega al consumidor. Tal y como explica Pilar Prior, una de las estrategias que la industria podría aplicar en la fase de fabricación es “implementar filtros de alta eficiencia en los circuitos de agua de las plantas, y trabajar con proveedores que apliquen procesos de torsión y tejido que minimicen el desprendimiento de fibras”.

La experta en sostenibilidad también apunta a la importancia de ofrecer más información al consumidor sobre el cuidado de las prendas. Entre las medidas que sugiere se encuentran “incluir instrucciones claras de lavado (temperatura baja, ciclos cortos, carga completa) y explorar el diseño de bolsas de lavado filtrantes integradas en el packaging”.

Más allá de la propia industria textil, los fabricantes de electrodomésticos también desempeñan un papel relevante en la reducción de esta contaminación invisible. Según Pilar Prior, “la colaboración con los fabricantes de electrodomésticos se vuelve imprescindible: incorporar filtros de microfibras en todas las lavadoras nuevas es una solución técnicamente viable, con un coste marginal en el precio final, y que sin embargo sigue siendo voluntaria. Esa responsabilidad es de quien fabrica el electrodoméstico, y debería estar en la agenda regulatoria con la misma urgencia que los filtros de partículas en los vehículos”.

Las normativas europeas sobre microplásticos textiles

La Unión Europea ha comenzado a poner el foco en los microplásticos liberados por los textiles sintéticos dentro de sus estrategias de economía circular y contaminación cero. Aunque todavía se trata de un ámbito en desarrollo, las instituciones europeas trabajan ya en medidas orientadas a reducir la liberación de microfibras y exigir una mayor responsabilidad ambiental a la industria textil.

Entre las iniciativas más relevantes, la ley francesa AGEC (Loi Anti-Gaspillage pour une Économie Circulaire) de 2020 “es pionera a nivel mundial en abordar específicamente los microplásticos textiles con medidas concretas y vinculantes”, explica Pilar Prior. “Por un lado, obliga a que cualquier prenda que contenga más del 50% de fibras sintéticas lleve una mención explícita advirtiendo de que libera microfibras plásticas al medio ambiente durante el lavado, algo tan sencillo como informar al consumidor de lo que ya ocurre cada vez que lava. Por otro, la AGEC obliga a que desde 2025 todas las lavadoras nuevas comercializadas en Francia incorporen filtros de microfibras. Primera ley en el mundo en establecerlo”. 

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Cristina Sánchez de Pedro