Newsletter Mayo
Newsletter Mayo
3 AÑOS DE CAMINO
Mayo es un mes especial para España Mejor. El día 11 cumplimos 3 años de vida, así es que nos vais a permitir que esta edición sea un poco – sólo un poquito, que tampoco queremos aburriros – para hablar de nosotros y de todo lo que hemos conseguido en este tiempo. Ha sido un viaje intenso, emocionante y con muchos obstáculos. Pero, sobre todo, ha estado lleno de satisfacciones. La principal: ver cómo la sociedad civil en España está muy presente y tiene unas ganas enormes de contribuir al futuro del país. Por todo lo que nos habéis dado hasta ahora, GRACIAS. Y ánimo, porque aún nos queda mucho por hacer. Sin bronca, sin egocentrismos, sin extremos. Desde el sentido común, la colaboración y el respeto. Esa es la España Mejor que nos merecemos.
Y como prometí que no sólo hablaríamos de nosotros, hemos preparado un número especial para hablar del Día de Europa, que se celebra el 9 de mayo; y del acuerdo entre Mercosur y la UE, con un análisis sosegado y la opinión de dos diplomáticos expertos en Iberoamérica y en Europa.
Por supuesto, no falta el repaso a las últimas noticias de España Mejor y el adelanto de lo que haremos en las próximas semanas. Y el faltómetro, Al Grano y Que no te la den. ¡Necesitaríamos una newsletter diaria para contaros todo lo que hacemos!
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Un abrazo,
El equipo de España Mejor
EDITORIAL
3er ANIVERSARIO DE ESPAÑA MEJOR
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ENTRA EN VIGOR EL ACUERDO MERCOSUR: una oportunidad para Europa, una prueba para España
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El 1 de mayo de 2026 ha comenzado la aplicación provisional del Acuerdo Comercial Interino entre la Unión Europea y Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Tras más de 25 años de negociaciones, se abre una nueva etapa en las relaciones comerciales entre Europa y América Latina. El alcance de este acuerdo es importante: conecta a dos regiones que suman alrededor de 700 millones de personas y suponen el 30% del PIB mundial. El texto prevé la eliminación progresiva de aranceles para más del 91% de los bienes europeos exportados a Mercosur. Oportunidades para empresas y productos españoles Para las empresas europeas el pacto puede suponer un ahorro estimado de hasta 4.000 millones de euros anuales en aranceles. También abre nuevas oportunidades para sectores como la industria, la maquinaria, el automóvil, la química, los productos farmacéuticos, el textil o el agroalimentario. En el caso de España, el acuerdo puede ser especialmente relevante para las empresas exportadoras y productos con fuerte identidad territorial, como el jamón y el vino. El acuerdo reconoce 344 Indicaciones Geográficas europeas, 59 de ellas españolas, lo que ayudará a proteger productos emblemáticos frente a imitaciones y usos indebidos. No obstante, varios sectores agrícolas y ganaderos europeos han expresado su preocupación por el impacto de nuevas importaciones procedentes de Mercosur, especialmente cuando existen diferencias en costes, exigencias productivas y estándares aplicables. De momento, sólo se aplicará de manera provisional ya que el acuerdo está pendiente de un fallo judicial sobre su legalidad en la UE. |
LA OPINIÓN DE NUESTROS COLABORADORES
Por Juan González-Barba, ex Secretario de Estado para la UE
El acuerdo Mercosur-UE. Una mirada geopolítica
El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur se firmó el 17 de enero de 2026 y su parte comercial se aplicará provisionalmente a partir del 1 de mayo. Los obstáculos que ha habido que superar -y los que aún quedan, como la aprobación del acuerdo por el Parlamento Europeo y el dictamen del Tribunal de Justicia de la UE sobre su compatibilidad con los tratados fundamentales- han sido muchos y algunos formidables. De lo contrario, no se habría necesitado un cuarto de siglo de negociaciones. No es mi propósito referirme a estas dificultades, ni tampoco a los sectores o países que puedan considerarse perdedores o ganadores. En efecto, en una negociación comercial de esta complejidad, que busca el establecimiento de un área de libre comercio de setecientos millones de personas, es difícil contentar a todos los actores al mismo tiempo.
Y es que, si solo se tratase de una negociación comercial en tiempos normales, posiblemente el acuerdo no se habría concluido. Pero vivimos una época excepcional que ha hecho que la dimensión geopolítica del acuerdo se imponga a las demás consideraciones. Soy consciente de que este tipo de argumento es especialmente rechazado por agricultores y ganaderos, y que las salvaguardas que se han introducido en el acuerdo para proteger sus intereses no les resultan suficientes.
El acuerdo entre la UE y Mercosur, en lo que a la UE respecta, no es un acuerdo comercial aislado. En lo que va de 2026 la UE ha concluido, además, acuerdos con India y Australia, y entre las prioridades de la Comisión figura la negociación de nuevos acuerdos de este tipo. En parte, esta aceleración de los tiempos es una respuesta a la política arancelaria seguida por el presidente Trump: la UE y sus socios contractuales se reafirman así en una visión positiva del libre comercio y, sobre todo, en un comercio sometido a reglas y con el compromiso de intentar resolver mediante negociaciones o, en su caso, el recurso a un órgano arbitral cualquier contencioso que surja.
Pero el impulso proteccionista de Trump es un síntoma de algo mucho más grave: la pretensión de que, en el ámbito internacional, sea la fuerza la última instancia decisoria. Una de las maneras que tienen la UE y sus socios de contar en el diseño del orden mundial, no solo económico y comercial, es la firma de estos acuerdos de asociación de amplio espectro. En relación con este punto, quisiera añadir dos observaciones que suscita a un europeo la firma del acuerdo de Mercosur:
El primer ministro canadiense Mark Carney se ha mostrado partidario de que las potencias medias en un nuevo mundo bipolar busquen compensar su menor peso incrementando la cooperación entre ellas. El acuerdo UE-Mercosur se inscribe en esta línea.
El presidente finlandés Alexander Stubb defiende, en su último libro publicado, la tesis de que el futuro del siglo XXI será decidido por el Sur global. Son los países que lo integran el fiel de la balanza, en sentido de que su actitud hará que se incline hacia un mundo con reglas o hacia otro basado en el solo poder descarnado. Pues bien, el que uno de los representantes más conspicuos del Sur global como Brasil, en compañía de los demás miembros de Mercosur, haya decidido apostar por la cooperación con la UE en pie de igualdad y sujeta a reglas supone un rayo de esperanza en estos tiempos tan revueltos.
Y concluyo con una última observación que concierne especialmente a españoles y portugueses. El iberoamericanismo en el siglo XXI consiste en buena medida en asociar lo más estrechamente posible a América Latina a la Unión Europea. El acuerdo de Mercosur, o los anteriores con México y Chile más algunos otros, son la mejor fórmula para que la mayor integración de la Unión Europea, imprescindible a la hora de afrontar los nuevos retos, no entrañe un distanciamiento respecto a una parte del mundo tan ligada a las historias nacionales de España y Portugal. Por eso, el acuerdo UE-Mercosur recentra a España y Portugal en Europa de la manera más natural posible. En definitiva, se trata de una magnífica noticia para los ciudadanos de los países signatarios, y doblemente buena para españoles y portugueses, por europeos y por iberoamericanos.
Por Javier Sandomingo, diplomático
El Acuerdo UE - Mercosur es un buen acuerdo, aunque deje algunos damnificados
Acaba de entrar en vigor, con carácter provisional, la parte o pilar comercial del Acuerdo de Asociación (AdeA) UE-Mercosur. Ha sido necesario negociar durante más de 25 años para lograr un texto que concilie razonablemente (no del todo) los intereses en juego.
En materia comercial, el AdeA es un acuerdo ambicioso, que contempla la eliminación de aranceles para el 92 % de las exportaciones desde Mercosur a la UE y para el 91 % de las exportaciones europeas al Mercosur, lo que supone crear la zona de libre comercio más grande del mundo, un mercado que incluye a 700 millones de personas. En términos generales el AdeA tendrá un efecto positivo sobre los intercambios entre las dos regiones: ahorro arancelario aproximado de 4.000 US$ al año y crecimiento de un 30-40 % de los intercambios a medio plazo (con desequilibrio a favor de la UE). Sus efectos sobre el crecimiento del PIB y la creación de empleo serán probablemente más modestos, aunque positivos.
Aun así, el AdeA enfrenta serias resistencias, porque el hecho de que beneficie a todos los Estados o bloques