En muchos lugares,
como barrios o pueblos,
hay personas
que trabajan para mejorar la vida
de otras personas.
Escuchan, cuidan y se implican.
Algunas personas
no tienen un cargo concreto.
Otras trabajan en:
- asociaciones
- cooperativas
- ayuntamientos
Muchas veces tienen dudas.
Por ejemplo:
- ¿Cómo hacer que participe todo el mundo?
- ¿Cómo evitar que hablen siempre las mismas personas?
- ¿Estoy incluyendo a todas las personas?
- ¿Cómo mantener un proyecto
si avanza con dificultad?
Qué es un conector
o conectora comunitaria
El conector o la conectora comunitaria
es una nueva figura,
que tiene sentido
cuando cambiamos
de vivir en instituciones
a vivir en comunidad.
La persona conectora
necesita formación.
Esta formación es:
- técnica.
- ética.
- social.
También debe conocer:
- Los derechos de las personas.
- Cómo funciona la comunidad.
- Cómo ayudar a participar.
Formación en 2026
Entre enero y abril de 2026,
Plena inclusión
ha organizado una formación.
En ella han participado 50 personas.
Estas personas trabajan en lo social.
La formación se llama:
“El rol del conector comunitario
en contextos de desinstitucionalización”.
La formación
ha tenido el apoyo de la UNED.
La próxima edición
será en enero de 2027.
La información estará en la web:
Escuela de Conectores.
Dos profesionales opinan
En la formación han participado
Rocío Gálvez y Mª Ángeles Ayuso:
Rocío trabaja en Servicios Sociales
del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes.
Mª Ángeles trabaja en Pronisa,
una entidad de Plena inclusión Ávila.
Es responsable de calidad
y técnica de proyectos.
Qué deben cambiar las organizaciones
Rocío Gálvez
Las organizaciones
deben cambiar su forma de trabajar.
Deben:
- revisar lo que hacen
- formar a la comunidad
- compartir responsabilidades
Mª Ángeles Ayuso
Las organizaciones
son a veces rígidas.
Esto dificulta cambiar.
Es importante:
- salir de la zona cómoda
- compartir conocimientos
- conectar a las personas
Las entidades
deben ser un puente
entre la persona
y la comunidad.
Para qué sirve
el conector o conectora
Rocío Gálvez:
El conector o la conectora es clave.
Ayuda a:
- Crear relaciones.
- Luchar contra la soledad.
También anima
a trabajar en la comunidad.
Mª Ángeles Ayuso
El conector o la conectora puede:
- Reducir el aislamiento.
- Apoyar la autonomía.
También ayuda a:
- Crear relaciones duraderas.
- Que cada persona decida su vida.
Cómo apoyar la inclusión
Rocío Gálvez
El conector o la conectora
detecta barreras.
Y ayuda a quitarlas.
Así mejora la participación.
Mª Ángeles Ayuso
El conector o la conectora debe:
- Ayudar a participar.
- Defender los derechos.
- Crear espacios seguros.
También debe fomentar la empatía
y la igualdad.
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En un barrio, una plaza, un centro social… cada día hay personas que trabajan para mejorar la vida colectiva. Lo hacen desde la escucha, desde el cuidado, desde el compromiso. A veces sin nombre ni cargo, otras desde una ONG, una cooperativa o un ayuntamiento. Y, muchas veces, también con dudas: ¿Cómo facilito un proceso participativo sin que siempre hablen las mismas personas? ¿Estoy incluyendo a todo el mundo? ¿Cómo sostengo los vínculos en un proyecto comunitario que avanza a trompicones?
Plena inclusión, en el marco del proyecto “Mi casa: una vida en comunidad” (2022-2024), ha impulsado el desarrollo de herramientas de participación comunitaria para facilitar que todas las personas, en especial personas con discapacidad intelectual con grandes necesidades de apoyo, puedan elegir cómo vivir en sus pueblos y barrios, con el apoyo que necesiten. Estas herramientas pueden encontrarse en la web Escuela de Conectores.
El conector comunitario es una nueva figura profesional que nace en contextos de transición desde modelos institucionales hacia entornos inclusivos y basados en la comunidad. Este perfil requiere formación específica, no solo técnica, sino también ética y relacional. Es fundamental que la persona conector/a comprenda los marcos normativos de derechos, las dinámicas comunitarias y las estrategias de intervención participativa.
Entre enero y abril de 2026, Plena inclusión ha impulsado la Microcredencial “El rol del conector comunitario en contextos de desinstitucionalización”, en la que han participado 50 personas con perfiles diversos, todas ellas profesionales del ámbito del Tercer Sector y del desarrollo comunitario. Esta formación ha contado con el apoyo de la UNED. La siguiente edición tendrá lugar a partir de enero de 2027, y la información estará disponible próximamente en la web Escuela de Conectores.
Rocío Gálvez Arco y Mª Ángeles Ayuso Villacastín han participado con alumnas de esta formación. Rocío trabaja en Servicios Sociales del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes. Desde su labor como trabajadora social está impulsando el enfoque de conexión comunitaria a nivel local. Por su parte, Mª Ángeles es responsable de Calidad y técnica de proyectos en Pronisa Plena inclusión Ávila. Desde su entidad llevan tiempo realizando acciones de desarrollo comunitario en su territorio.
Hemos querido conocer su punto de vista como profesionales que impulsan el trabajo comunitario desde diferentes contextos: administración pública y entidad local.
En vuestra opinión, ¿qué tendría que cambiar dentro de una organización para que la comunidad dejara de ser un recurso externo y pasara a ser el contexto natural de apoyos y participación?
Rocío Galvez: Aunque no creo que el cambio deba liderarse desde un único grupo de actores, quienes trabajamos en las organizaciones tenemos una responsabilidad clave: redefinir nuestros roles para transformar la cultura institucional y la manera en que las personas llevan a cabo sus propios procesos de cambio. En el proceso de revisión necesitaríamos hacer trabajo previo con las comunidades: formar, delegar y revisar.
MªÁngeles Ayuso: En mi opinión tendríamos que cambiar la rigidez que en muchos casos existe a la hora de plantear oportunidades. El profesional sigue siendo el experto dentro del propio servicio y cuesta mucho salir de la zona de confort, puesto que dar respuesta a las propias peticiones que la persona pueda plantear en su proyecto de vida supone una búsqueda de recursos que en muchos casos la comunidad no está preparada para ofrecer, por falta de conocimiento y formación.
Creo que somos las propias entidades las que debemos poner al servicio de la comunidad nuestros conocimientos, para facilitar y asegurar una participación real de las personas. Debemos ser un puente entre la persona y la comunidad, y cambiar el rol de proveedores de servicios que aún sigue existiendo. Sobre todo, tenemos que trabajar no solo al servicio de la propia organización sino al servicio de la comunidad, para que los apoyos sean vistos como algo fácil de prestar por cualquier persona que forma parte de ésta. Seguimos siendo espacios únicos, expertos en nuestro propio territorio, pero sin adaptarnos a los cambios que la personas nos están demandando. Los profesionales que prestan apoyos a las personas con grandes necesidades no han cambiado su visión y aún queda camino para ser un verdadero conector de oportunidades que facilite las relaciones. No tener miedo a lo impredecible: tenemos que seguir preparándonos para generar sentimientos de pertenencia en las personas más dependientes.
¿Cómo creéis que puede contribuir la figura profesional del Conector/a comunitario/a al nuevo modelo de cuidados emancipadores y comunitarios?
Rocío Galvez: Creo que es una pieza fundamental porque cambia la lógica de las actuaciones profesionales. La forma de trabajar es inspiradora, ya que en su base está la creación de vínculos, antídoto contra la soledad y el aislamiento. Por otro lado, nos invita a salir de los despachos y a estar conectados con nuestras comunidades, un trabajo rico, lejos de la gestión y centrado en intervención comunitaria.
Mª Ángeles Ayuso: Puede ser una figura clave a la hora de reducir el aislamiento que tienen las personas y favorecer que los apoyos no vengan solamente de profesionales o servicios especializados. Asegura que la persona pueda ser el protagonista de su propia vida y que elija según sus intereses y preferencias. Facilita la generación de relaciones y promueve que esas relaciones que surgen sean duraderas. Presenta a las personas como miembros activos de una comunidad, que puede aportar y enriquecer la misma con su participación e implicación.
En un contexto social y político marcado por la polarización, la desigualdad y el debilitamiento de los vínculos comunitarios, ¿cómo puede contribuir la persona conectora comunitaria a construir participación, pertenencia e inclusión, desde un enfoque de derechos?
Rocío Galvez: Precisamente ahí es donde adquiere sentido la figura del conector comunitario. Aunque este marco sociopolítico resulta amplio y complejo, y en gran medida inabarcable desde la intervención individual, el conector comunitario puede trabajar desde la proximidad, generando impacto en la vida cotidiana de las personas. Su papel consiste en identificar, visibilizar y reducir las barreras que limitan la participación y dificultan el ejercicio pleno de derechos. Esta labor en materia de accesibilidad no solo favorece el acceso y la participación de las personas acompañadas, sino que también genera transformaciones que facilitan el camino a quienes llegan después, dejando condiciones más inclusivas y accesibles para otras personas o grupos. Porque el objetivo del conector comunitario no es sustituir relaciones ni perpetuar apoyos, sino favorecer conexiones que puedan sostenerse de manera natural y autónoma en la comunidad. Pasar de los vínculos formales a los informales.
Mª Ángeles Ayuso: El conector comunitario debe ser el responsable de generar condiciones para que las personas puedan participar plenamente de la vida comunitaria, ejercer sus derechos y sentir que son parte de un proyecto. Reconociendo que las personas son sujetos de derechos no únicamente receptores de ayudas o servicios.
Tiene que buscar generar identidad colectiva, haciendo que las personas se sientan escuchadas, valoradas e incluidas. Ha de impulsar la inclusión y la igualdad de oportunidades identificando las barreras sociales, culturales, económicas o institucionales que limitan. Ha de ser mediador en contextos de conflicto o polarización, tiene que crear espacios seguros y colaborativos donde haya un reconocimiento de todos los miembros y empatía. Y asegurar también que fortalece las capacidades individuales y colectivas para que se puedan reconocer derechos, transformar y liderar por parte de todos.