Primero de todo, queremos explicar qué son los hábitos lectores. Estos consisten en las rutinas que una persona dedica a la lectura en su día a día, con una determinada frecuencia, y responden a preguntas como qué se lee, cómo se lee, cuándo se lee y con qué finalidad. El objetivo de desarrollar hábitos lectores es que la persona lea de manera más continuada, dedique más tiempo a la lectura, esté más motivada y sea capaz de comprender y reflexionar sobre los textos que lee.
En verano, los hábitos lectores adquieren una especial importancia, ya que los menores disponen de más tiempo libre y, en muchas ocasiones, no saben cómo ocuparlo. La lectura se convierte así en una alternativa de ocio enriquecedora que les permite mantenerse activos intelectualmente, desarrollar su imaginación y continuar reforzando sus habilidades lectoras durante las vacaciones.
Lecturas orientadas a las vacaciones de verano:
Durante el verano es importante conocer los intereses lectores de cada niño o niña, así como identificar las áreas que conviene reforzar. En este periodo se pueden trabajar diferentes tipos de lectura, como la lectura digital, la lectura de textos históricos, la literatura o la lectura en inglés, adaptando los materiales a la edad, el nivel y las necesidades de cada menor. De este modo, la lectura se convierte en una actividad motivadora que, además de fomentar el hábito lector, contribuye al desarrollo de distintas competencias y al aprendizaje durante las vacaciones.
Por lo tanto, os aconsejamos las siguientes lecturas, orientadas a cada competencia:
- Matemáticas: la lectura matemática también puede trabajarse a través de la lectura mediante cuentos y libros y recursos que se plantean; al utilizar cuentos matemáticos, que ofrecen plataformas como Khlan Academy Pics.
- Digital: a través del uso de libros electrónicos, los menores pueden acceder a cuentos interactivos que combinan texto, imágenes, sonidos y actividades, favoreciendo una lectura más dinámica y motivadora. Además, la competencia digital se puede desarrollar mediante la búsqueda de información relevante, aprendiendo a seleccionar contenidos fiables y a utilizar los recursos digitales de forma responsable; en plataformas como eBiblo y Oxford Owl.
- Literatura: literatura infantil como ‘’El pollo pepe’’ de Nickdenchfield y el ‘’Monstruo de colores’’ de Ana Llenas, ‘’El cazo de Lorenzo’’ de Isabelle Carrier, ‘’Adivina cuánto te quiero’’ de Sam McBratney. Literatura juvenil como‘’Bajo la misma estrella’’ de John Green, ‘’Invisible’’ de Eloy Moreno y ‘’La vuelta al mundo en 80 días’’ de Julio Verne.
- Inglesa: Nivel A1 como ‘’The Very Hungry Caterpillar’’ de Eric Carle, ‘’We are going on a Bear Hunt’’ de Michael Rosen. Nivel A2 como ‘’Matilda’’ de Quentin Blake. Nivel B1-B2 como ‘’The Hobbit’’ de J.R.R. Tolkien. Nivel C1 como ‘’The Picture of Dorian Gray’’ de Oscar Wilde y ‘’The Chronicles of Narnia’’ de C.S.Lewis.
- Histórica y social: mediante la lectura de biografías adaptadas como de Pablo Picasso y Frida Kahlo, en el caso de la pintura; como ‘’Mi primer Larousse de Historia’’ haciendo uso de las enciclopedias; e incluso Atlas del Mundo para los menores en formato ilustrado, como, por ejemplo, el del escritor DK.
Cómo crear una rutina lectora durante el verano
A continuación, abordamos los siguientes puntos a tratar a continuación sobre los hábitos lectores:
- Conocer en que etapa lectora se encuentra: es imprescindible adaptar la lectura a su edad, su madurez, su comprensión y sus habilidades lectoras; así como ofrecer los apoyos necesarios que se requieran.
- Crear un registro de seguimiento de lectura: es una herramienta que permite conocer la evolución del hábito lector y valorar los avances de cada menor. Además, facilita el seguimiento del tiempo dedicado a la lectura, los intereses personales de cada niño o niña y las actividades relacionadas con los libros.
- Establecer un momento fijo del día: crear un horario concreto para dedicar unos momentos de lectura para convertirla en una rutina diaria. Elegir siempre un mismo momento, tanto en horario de mañana como por la noche pero que tenga una continuidad; pudiendo ser después de la comida, antes de acostarse o a primera hora de la mañana.
- Hacer preguntas de comprensión u organizar pequeños grupos de lectura: después de la lectura es importante crear y dedicar un tiempo a la comprensión de los cuentos; para memorizar e interiorizar lo que ha pasado, así como organizar lo ocurrido en varios apartados.
- Fomentar espacios orientados a la lectura y el ocio: crear ambientes agradables y adaptados para leer que favorece que los menores se relacionen con la lectura, es importante disponer de espacios tranquilos, cómodos y accesibles.
Cómo crear espacios lectores
Crear un hábito lector permite que los menores disfruten de la lectura sin interrpución, con alta concentración y un espacio que en la mayoría de los casos han creado por ellos mismos.
De tal modo, se favorece a su vez que se desarrollen con autonomía y mantengan una rutina lectora; además se debe tener en cuenta que en los casos de menores con discapacidad el espacio sea accesible.
Crear un espacio accesible permite que el entono sea intuitivo y permita la movilización adecuada, entre las adecuaciones del espacio destacan: evitar espacios con mucho ruido o dónde transite mucha gente, tener mobiliario adaptado con silla o cojines adaptados a una altura adecuada de las mesas y estanterías, que haya una buena iluminación, el tamaño de las letras sean las acordes, mejorar el apoyo visual, poner luz natural y evitar las luces LED u otras artificiales, que el espacio sea amplio y el sitio de lectura este ajustado a si se quiere realizar de forma individual o colectiva.
Entre los espacios lectores que recomendamos destacamos el tipi, el cual es un pequeño refugio con forma de tienda de campaña en dónde pueden colocar elementos cómodos como cojines, mantas, iluminación suave y un baúl con cuentos que estén dentro de su listado de lecturas. Entre los pasos que hay que tener en cuenta para su elaboración están:
- Elegir un espacio de la casa que sea adecuado: que sea amplio, con buena iluminación y con poco ruido, es decir, un lugar dónde no transite mucha gente, por ejemplo, en la esquina de una habitación o en un lugar del jardín de casa.
- Estudiar cómo va a ser la estructura del tipi: debe ser un espacio seguro y cómodo para el menor, adaptado a sus necesidades y características. Es importante ajustar el tamaño de la estructura a la altura del niño o niña, permitiendo que pueda acceder y moverse dentro de él con facilidad. Además, debe ser un espacio inclusivo que permita su uso tanto por menores que utilizan silla de ruedas como por aquellos que no la necesitan, garantizando la accesibilidad y la autonomía. En su interior se pueden incorporar elementos como pequeños cojines, mantas, luces con diferentes temáticas y materiales que hagan el espacio más acogedor. También se puede habilitar una zona para actividades cotidianas, como leer, relajarse o incluso realizar pequeños momentos de alimentación, convirtiendo el tipi en un lugar funcional y transitable.
- Colocación de los libros en el espacio: debe ser intuitivo de tal manera que favorezca la autonomía del menor, utilizando de esta manera cestas o cajas bajas, bolsitos de tela, bahules y pequeñas estanterías con temáticas que le llamen la atención.
- Personalizar su propio espacio: es importante que el menor identifique este espacio como un lugar propio, participando en su creación mediante la elección de colores, dibujos y elementos decorativos. También puede personalizarlo con pósteres de sus personajes o cantantes favoritos, así como añadir elementos como guirnaldas o estrellas que brillen en la oscuridad. De esta manera, el espacio se convierte en un rincón más cercano y significativo para el menor, favoreciendo que se sienta cómodo, seguro y motivado para utilizarlo como lugar de lectura y ocio.
Si quieres saber cómo incentivar a tu hijo en la lectura este verano o quieres que te ofrezcamos plantillas de lectura, no dudes en consultar a educacion@famma.org o llamarnos al 915-93-35-50