Trexo es un exoesqueleto infantil creado para que niños con discapacidad puedan ponerse de pie y dar sus primeros pasos de manera autónoma, aumentando su seguridad y confianza. Al caminar erguidos, los menores amplían su campo visual, mejoran la interacción con su entorno y experimentan un notable impacto positivo en su bienestar.
La empresa desarrolladora, Trexo Robotics, defiende que la discapacidad no debe limitar las posibilidades de los niños y que esta tecnología les permite experimentar la marcha real sobre el suelo. El dispositivo está pensado para menores con diagnósticos que afectan a la movilidad, como parálisis cerebral, atrofia muscular espinal, distrofias, hemiplejía, paraplejía, lesiones medulares o síndrome de Rett.
El proyecto nació en 2011, cuando al sobrino del fundador, Manmeet Maggu, le diagnosticaron parálisis cerebral. Su deseo de verlo caminar impulsó la creación del exoesqueleto. Según la compañía, el movimiento es esencial para el crecimiento y la salud infantil, y su misión es diseñar soluciones accesibles, fiables para los profesionales y motivadoras para los niños.
Para muchas familias, Trexo representa esperanza y una mejora real en la calidad de vida, al permitir que sus hijos se mantengan de pie.