Esta será una noche imaginaria. Una noche distinta para honrar a uno de los artistas que más ha hecho brillar a Cuba en el mundo.
Es diciembre de 1961 y esta noche sucederá algo que nunca fue real, pero que, por elemental justicia y honor, muchos artistas de afuera y de adentro, quieren hacer, aunque solamente sea en nuestra imaginación: despedir como se debe, con tristeza, pero con agradecimiento, a un compositor que ha puesto a Cuba en el mapa mundial de los corazones: Fernando Gumersindo Farrés, más conocido como Osvaldo Farrés, que abandonará para siempre nuestra tierra en 1962.
Y esa merecida y secreta despedida será en el escenario casi nuevo del Teatro Blanquita de Hornedo, moderno y amplio, con sus 5,500 butacas. Allí, si uno cierra ahora los ojos y piensa en aquella noche que no fue, ayuda a que sí pueda ser. Por eso se escucha la lejana voz de Antonio Machín, entonando uno de los temas inmortales de Farrés, ese que, al escucharlo, viene a instalarse en nuestro corazón, nuestra madre, y que dice:
Madrecita del alma querida, / en mi pecho yo llevo una flor, /
no te importa el color que ella tenga / porque al fin tú eres madre una flor. //
Tu cariño es mi bien, madrecita, / en mi vida tú has sido y serás /
el refugio de todas mis penas, / la cuna de amor y verdad. //
Aunque amores yo tenga en la vida, / que me llenen de felicidad /
como el tuyo jamás, madre mía, / como el tuyo no habré de encontrar.
Imagino que todos nos levantamos de las butacas, para aplaudir llorando, y llenos de orgullo por ser coterráneos de este hombre nacido en Quemado de Güines el 13 de enero de 1902, en la calle Hermanos Abreu, a quien, de manera profética que todos los cubanos agradecemos hoy y siempre “su maestra Francisca Díaz al ver sus aptitudes, señaló que su pueblo le quedaba pequeño, que debía viajar a la capital”.
Ahora, sobre las tablas del teatro se instalan merecidamente, los primeros que hicieron brillar el nombre del compositor, Miguelito Valdés con la Orquesta del Casino de la Playa, con aquel jocoso tema que tantas versiones va a tener a lo largo de los años. Se titula Mis cinco hijos, que Miguelito grabará nuevamente en la ciudad de New York con la Orquesta de Xavier Cugat. “En Nueva York, en 1940, el Cuarteto Caney del cubano Fernando Storch, con el canto de Machito, llevó al disco otra guaracha de Farrés que es una especie de continuación de la anterior: Mis cinco hijos, llamada Mis cinco hijos se casaron, número que en Cuba popularizó -y grabó- el Trío de Servando Díaz”.
Hay poco tiempo y son muchos los temas, de manera que sale, apurado, ansioso, pero disimulando la prisa como todo un caballero, el gran Nathaniel Cole, Nat, regalándonos otro tema inolvidable de Osvaldo, “Tres palabras”, que dice:
Oye la confesión / de mi secreto, / nace de un corazón / que está desierto.
Con tres palabras / te diré todas mis cosas, /
cosas del corazón / que son preciosas. //
Dame tus manos, ven / toma las mías /
que te voy a confiar / las ansias mías. //
Son tres palabras / solamente mis angustias, /
y esas palabras son / cómo me gustas. //
El nacimiento de ese tema tiene una historia: “Por el año 1947 Chela Campos, la cantante mexicana, le propuso escribir un bolero, y él no la escuchó mucho, pero ella insistió y le dijo “Maestro usted con tres palabras hará una canción” y así fue como se inspiró y escribió el bolero Tres palabras, que con el título Without you se musicalizó la película de Walt Disney “Música Maestro”.
Gracias al consejo de su profesora de que aquel pueblo le iba a asfixiar, los padres de Osvaldo Farrés decidieron irse a vivir a la capital de la isla. En La Habana se dedicó durante varios años a la publicidad como dibujante en la propaganda del jabón La Llave, la cerveza Polar y otros productos. Así comenzó a trabajar en la Fábrica de Cerveza La Polar y llegó a ser jefe del departamento de publicidad. “Posteriormente se inicia en el trabajo de la radio con actividades de animación que luego llega a la televisión donde dirigió un espacio que se hizo inolvidable Bar Melódico de Farrés, que marcó un hito en la televisión cubana”.
Es ahora “El tenor de las Américas” Pedro Vargas quien se acerca al micrófono del teatro para este imaginario homenaje, a cantar un bolero que Farrés compuso en 1940. Se llama Acércate más, y dice:
Acércate más, / y más, y más, / pero mucho más.
Y bésame así, / así, así, / como besas tú. //
Pero besa pronto, / porque estoy sufriendo, / no lo estás tú viendo /
que lo estoy queriendo / sin quererlo tú.
Acércate más en 1940 fue el tema musical de la película “Easy to Wed” con el título Come closer to me. Luego llegó Toda una vida, bolero dedicado a Josefina del Peso con quien contrajo matrimonio.
El tema fue grabado en España por Antonio Machín, y otros intérpretes lo incluyeron en sus repertorios. Pero ahora cerramos nuevamente los ojos, y en un esfuerzo de la imaginación sale al escenario “La muñequita que canta”, Blanca Rosa Gil, que le aporta una extraña emoción a este bolero, que dice:
Toda una vida me estaría contigo / no me importa en qué forma, /
ni cómo ni dónde, / pero junto a ti. //
Toda una vida te estaría mimando / te estaría cuidando /
como cuido mi vida / que la vivo por ti. //
No me cansaría de decirte siempre, / pero siempre, siempre /
que eres en mi vida / ansiedad y angustia / desesperación. //
Toda una vida me estaría contigo / no me importa en qué forma /
ni cómo ni dónde, / pero junto a ti.
Con esa canción Osvaldo Farrés terminó de convencer al amor de su vida, y quien decidió ser su esposa, a pesar de que el compositor le llevaba 30 años. Ella misma cuenta los motivos que le llevaron a abandonarlo todo y partir hacia una nueva vida, en West New York, donde les acompañaría el dolor hasta el fin.
Ella lo cuenta así: “Pero cuando Fidel llegó a la Habana, Farrés me advirtió: Tenemos que irnos, esto será un desastre. ¿Cómo escapamos de Cuba? Por un contrato en España, para escribir una zarzuela. Pero no regresamos. Y saquearon nuestra casa de la Avenida Calzada. Toda la música, las fotos con los más grandes artistas del mundo, los discos atesorados por décadas, los quemaron en medio de la calle”.
No dejemos que caiga el telón de este homenaje que debió de suceder, o que nunca habría tenido lugar si no hubieran ocurrido los desmanes y atropellos que cometieron quienes llegaron al poder en 1959, y que instauraron el odio y estimularon el miedo y la envidia.
Dejemos que sea otra grande, Celia Cruz, que sufrió en carne propia un desgarramiento similar, la que venga ahora a cantar, en nuestra imaginación, uno de los temas más importantes de Osvaldo Farrés: Quizás, quizás, quizás, que hará que se sacuda la tierra bajo nuestros pies cuando diga:
Siempre que te pregunto / que cuándo, cómo y dónde, /
tú siempre me respondes / quizás, quizás, quizás. //
Y así pasan los días / y yo voy desesperando /
y tú, tú, tú contestando / quizás, quizás, quizás. //
Estás perdiendo el tiempo / pensando, pensando. //
Por lo que más tú quieras / hasta cuándo, hasta cuándo. //
Y así pasan los días / y yo voy desesperando, / y tú, tú, tú contestando /
quizás, quizás, quizás.
Ese bolero recorrió el mundo y lo seguirá haciendo. Sacude el cuerpo y el alma, porque es sencillo y humano, y habla de nuestras indecisiones, nuestras dudas, nuestra brevedad en la tierra.
Es tan internacional que ese solo tema bastaría para que el nombre de Osvaldo Farrés habite en la inmortalidad y sea sombra y bendición para quienes nacimos en esa isla. Su esposa contó esta extraordinaria anécdota: “Una vez, en Judea, rumbo a Belén, —Fina muestra fotos de aquel viaje— a donde habíamos ido a conocer los lugares sagrados del cristianismo (Farrés era muy creyente), un chofer de barba negra y espesa puso en su grabadora Quizás, quizás, quizás, cantada en hebreo”.
“Quedé atónita, después que cerré la boca, no me contuve, y tuve que confesarle: ‘¡Mi esposo es el autor!’. Y qué emoción, ese hombre bajaba y subía la cabeza, como rezando, en señal de respeto, y allí mismo, en medio del desierto, detuvo el auto frente a un pastor de ovejas, intercambiaron palabras y a dúo comenzaron a cantar en hebreo: Yo siempre me pregunto que, cuándo, cómo y dónde/ tú siempre me respondes quizás, quizás, quizás”.
Osvaldo Farrés murió lejos del país que ayudó a iluminar para el mundo, el 22 de diciembre de 1985 en North Bergen, New Jersey, Estados Unidos. Ojalá cantemos sus canciones todas las vidas que podamos vivir.
Imagino que todos nos levantamos de las butacas, para aplaudir llorando, y llenos de orgullo por ser coterráneos de este hombre nacido en Quemado de Güines el 13 de enero de 1902, en la calle Hermanos Abreu.
Playlist
1. Antonio Machín - Madrecita (Oswaldo Farrés)
00:00:15
2. Blanca Rosa Gil y Orquesta - Toda una vida (Oswaldo Farrés)
00:03:10
3. Miguelito Valdés y Casino de la Playa - Mis cinco hijos (Oswaldo Farrés)
00:05:27
4. Celia Cruz con René Hernández y su Orquesta - Quizás, quizás, quizás (Oswaldo Farrés)
00:08:37
5. Rolando Laserie con la Orquesta de Ernesto Duarte - Estás equivocada (Oswaldo Farrés)
00:11:02
6. Fernando Albuerne con Orquesta - Tres palabras (Oswaldo Farrés)
00:13:45
7. Luis Santí y su Conjunto - Mi pedacito (Oswaldo Farrés)
00:16:48
8. Tin Tan y su carnal Marcelo - En el mar (Oswaldo Farrés)
00:19:36
9. Pedro Vargas - Acércate más (Oswaldo Farrés)
00:22:14
10. Nat King Cole - Tres palabras (Oswaldo Farrés)