Los servicios no turísticos lideran la nueva etapa del sector exportador español mientras la industria afronta una profunda recomposición
- Las exportaciones de servicios no turísticos crecieron entre 1995 y 2024 a un ritmo medio anual del 5,4%, alcanzando el 7,5% del PIB en 2024.
- Cerca del 70% de la facturación de las ingenierías españolas procede de proyectos en el exterior, muy por encima de la media europea, situada en torno al 20%.
- La automoción afronta un cambio estructural y necesita redefinir su posición en la nueva estructura industrial europea.
Madrid, 21 de julio. – Los servicios no turísticos se han convertido en el principal motor de una nueva etapa del sector exportador español, mientras la industria afronta un profundo proceso de recomposición derivado de los cambios tecnológicos, energéticos y geopolíticos de los últimos años. Esta es la principal conclusión de la Nota Técnica «La recomposición del sector exportador español», elaborada para el Club de Exportadores e Inversores Españoles por Miguel Cardoso Lecourtois y Angie Carolina Suárez Salazar, de BBVA Research.
Como resume Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research, «el sector exportador español no está entrando en una fase de simple retroceso, sino en una fase de recomposición».
La mejor muestra de esta transformación es el crecimiento de los servicios no turísticos. Entre 1995 y 2024 sus exportaciones crecieron en términos reales a un ritmo medio anual del 5,4%, superior al registrado por las exportaciones de bienes y por los servicios turísticos, hasta representar el 7,5% del PIB en 2024. Un ejemplo especialmente significativo es el de la ingeniería española. Señalan los autores de la Nota Técnica que cerca del 70% de la facturación de las empresas de ingeniería procede de proyectos desarrollados en el exterior, un porcentaje muy superior al de la media europea, situada en torno al 20%, lo que evidencia la elevada competitividad internacional del sector.
No obstante, y a pesar del notable crecimiento de los servicios no turísticos en España, el documento advierte de que nuestro país mantiene todavía una brecha cercana a seis puntos de PIB respecto a la media europea en exportaciones de estos servicios, especialmente en actividades de alto valor añadido vinculadas al conocimiento, las tecnologías de la información, investigación y desarrollo, la propiedad intelectual y los servicios empresariales avanzados.
Aunque el peso conjunto de las exportaciones de bienes y servicios continúa situándose en torno al 35% del PIB, el informe pone de manifiesto que el crecimiento del sector exterior ya no descansa sobre las exportaciones de bienes, como ocurrió tras la crisis financiera, sino sobre el turismo y, sobre todo, sobre los servicios no turísticos. Entre 2020 y 2025, el peso de las exportaciones de bienes descendió hasta representar el 21,5% del PIB, mientras que el conjunto de las exportaciones logró mantenerse en niveles históricamente elevados gracias al avance de los servicios.
La pérdida de vigor exportador es un fenómeno europeo
Según los autores, la pérdida de dinamismo de las exportaciones de bienes responde a una sucesión excepcional de perturbaciones: la pandemia y las disrupciones en las cadenas internacionales de suministro, la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania, el aumento de las tensiones comerciales y arancelarias y la creciente competencia internacional, especialmente tras la reorientación de las exportaciones chinas hacia nuevos mercados.
La pérdida de vigor de las exportaciones de bienes españolas no debe interpretarse únicamente como un fenómeno nacional. Como señala la Nota Técnica, el deterioro industrial afecta al conjunto de Europa y Alemania concentra la mayor debilidad relativa. Una parte muy importante de la industria manufacturera española está integrada en las cadenas de valor europeas y depende del ciclo económico de la eurozona, por lo que la debilidad industrial europea condiciona también la evolución de las exportaciones españolas.
No obstante, esta recomposición también está generando nuevas oportunidades. Los sectores vinculados a la salud, la industria farmacéutica, la química, la alimentación y la transición energética están reforzando su peso dentro de las exportaciones españolas.
En el extremo contrario se sitúa la automoción, que atraviesa un ajuste de carácter estructural. Los cambios en los hábitos de movilidad, la transición hacia el vehículo eléctrico, la creciente competencia internacional, especialmente china, y la vulnerabilidad de las cadenas de suministro obligan al sector a redefinir su posición dentro de la nueva estructura industrial europea.
En este contexto, la Nota Técnica concluye que «el desafío para España no es elegir entre una economía industrial y una economía de servicios, sino construir una estrategia donde los servicios escalen en complejidad y donde la industria recupere competitividad en aquellos nichos donde todavía puede ganar peso», como el químico-farmacéutico, el agroalimentario, las energías renovables, los componentes electrónicos, la ingeniería avanzada o los bienes vinculados a la salud y la defensa.
Una agenda para consolidar el nuevo modelo exportador
Para consolidar esta nueva etapa del sector exterior, el informe propone una estrategia basada en cuatro grandes ejes: reforzar la inversión en energía e infraestructuras de red, aprovechar el impulso industrial derivado del incremento del gasto en defensa, mejorar la disponibilidad y cualificación de la mano de obra y elevar de forma sostenida la productividad mediante una mayor innovación y digitalización.
El documento concluye con un mensaje claro: «la cuestión no es volver al pasado exportador, sino construir una nueva fase de crecimiento de las ventas al exterior más compleja, más resiliente y productiva».