Su relación con la moda viene de lejos: se mueve como pez en el agua en las redacciones de las revistas más relevantes -ha dedicado 10 años de su vida profesional a ello, formando parte de cabeceras como Telva y Vogue Spain– y ahora compagina el mundo corporativo con la docencia en comunicación. Además, también tiene entre manos The Blooks, un proyecto personal que ya crece a buen ritmo y que confiesa tenerla “muy ilusionada”.
The Blooks es un punto de encuentro entre moda, literatura y cultura. Comenzó siendo un perfil de Instagram donde hablaba de moda -sobre todo de segunda mano– y lecturas, pero ya se ha convertido en “una comunidad con la que organizo eventos literarios, como clubes de lectura o intercambio de libros”.
En su contenido conviven recomendaciones de lectura, inspiración estética y una forma pausada de entender el estilo, alejándose del consumo impulsivo y reivindicando el valor de las prendas con historia. Teniendo en cuenta esta mirada basada en compartir y alargar la vida útil de los objetos (blooks = books + looks) no podíamos dejar pasar la oportunidad de conversar con Sandra Cañedo sobre su experiencia con la moda circular y sus trucos para encontrar las mejores prendas de segunda mano.
Sandra Cañedo viste uno de sus looks más especiales de segunda mano: un traje vaquero rosa de los años 70. | Imagen cortesía de Sandra Cañedo.
Así es como Sandra Cañedo construye un armario donde la ropa convive con los libros, las referencias culturales y las historias que hacen única cada prenda
Al igual que la literatura, vestir también es una forma de narrar, recordar y expresar quiénes somos. Nuestra nueva protagonista de Armarios con historias lo hace con soltura incluyendo prendas de segunda mano, vintage, heredadas y reutilizadas, priorizando muchas veces el significado de la pieza por encima de la novedad.
¿Recuerdas cuál fue tu primera experiencia con la ropa de segunda mano? ¿Qué cambió en tu forma de ver la moda a partir de ahí?
Mi abuela era una gran costurera. Ella se encargaba de vestir a toda la familia y ponía un cariño especial en la ropa de sus nietos. No solo compraba telas y retales para inventarse vestidos para nosotras, sino que también adaptaba nuestras prendas para que pudiéramos seguir usándolas durante más tiempo. De ella heredé esa forma de entender la ropa. Hay prendas de segunda mano que compro aunque no me queden del todo bien o no sean exactamente mi talla, porque sé que puedo arreglarlas o modificarlas a mi gusto. Eso las hace todavía más únicas y especiales.
Después pasé un verano en Londres y, aunque era estudiante y apenas podía comprar nada, aprovechaba cualquier rato libre para perderme por Camden y Portobello, probándome ropa y curioseando sin parar.
¡Allí me probé unos Levi’s por primera vez! Fue entonces cuando me di cuenta de que las tiendas de segunda mano eran prácticamente los únicos lugares donde encontrar piezas realmente diferentes a las que puedes tener en cualquier tienda presente en cualquier parte del mundo.
A la hora de buscar prendas de segunda mano o piezas vintage, ¿en qué te fijas primero? ¿Tienes algún truco o criterio personal que siempre sigas?
Me fijo mucho en el tejido y en el corte para valorar si la prenda es modificable: si un pantalón tiene suficiente bajo como para alargarlo, si la tela admite bien un arreglo o si se puede adaptar fácilmente. También me parece una oportunidad perfecta para hacerse con algún diseño icónico ya descatalogado.
¿Cuál ha sido tu mejor hallazgo de segunda mano y por qué lo recuerdas tanto?
Uno de mis hallazgos más especiales es un traje vaquero rosa de Lee de los años setenta. Lo encontré durante un viaje de trabajo a Los Ángeles, en una tienda genial llamada Animal House, en Venice Beach. Dudé en comprarlo porque me queda un pelín pequeño y me parecía que el color era demasiado llamativo, pero afortunadamente mi amiga Ale insistió en lo especial que era. Después me lo puse en uno de los primeros eventos que organicé con The Blooks y, sin pretenderlo, acabó convirtiéndose casi en una seña de identidad del club.
Detalle del traje vaquero rosa que Sandra Cañedo encontró en Los Ángeles. | Imagen cortesía de Sandra Cañedo.
Para alguien que quiere empezar a comprar ropa de segunda mano pero no sabe muy bien cómo hacerlo, ¿qué consejo práctico le darías?
Le diría que empiece por las opciones más accesibles, como Humana y Vinted. Son mis dos lugares favoritos para «jugar» cuando me apetece buscar algo diferente, porque, necesitar, no necesito nada. La clave está en dedicarles tiempo y paciencia, porque la oferta es, a veces, inmensa y muy variada.
Para quienes se abrumen con tanta oferta, les aconsejaría confiar en tiendas o perfiles que ya hayan hecho una selección previa con gusto y criterio. Mi favorito es De su padre y de su madre, porque Cris, su fundadora, es una auténtica experta y una gran conocedora de la historia de la industria. No se deja guiar tanto por las tendencias como por la calidad de las prendas y eso es lo más importante.