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Orlando: el viaje que soñé de niña y que viví con mis hijos
Ocho días entre Disney, Universal, muchas emociones y algún que otro chaparrón. Este no fue un viaje cualquiera: fue uno de los mejores viajes de mi vida. Y es que era un sueño que venía de lejos.
Este viaje empezó por una razón muy especial: la boda de mi sobrina en Punta Cana. Hasta allí teníamos que ir sí o sí, pero en cuanto supe que cruzábamos el charco pensé lo que cualquier agente de viajes con alma viajera pensaría: ya que estamos tan cerca, ¿por qué no cumplimos por fin el sueño de ir a Orlando? Para mí, Disney siempre había sido Orlando. No era solo un parque. Era el Disney de las películas, de la infancia, de las canciones y de esa ilusión que se queda guardada aunque pasen los años.
Lo hice realidad con 47 años. Y lo mejor no fue solo entrar en esos parques que tantas veces había imaginado, sino hacerlo con mis hijos. La niña que soñaba con Disney iba ahora de la mano de su propia familia. Solo por eso, el viaje ya merecía la pena. Viajamos a finales de agosto de 2024. Hacía mucho calor, había humedad y casi todos los días amenazaba tormenta, pero aun así lo recuerdo como uno de esos viajes que se quedan contigo para siempre.
Nuestro hotel en Disney: All-Star Music Resort
Nos alojamos en Disney’s All-Star Music Resort y, nada más llegar, ya sientes que estás dentro del mundo Disney. Es un hotel sencillo, pero muy alegre y completamente tematizado con música. La piscina principal tiene forma de guitarra, hay maracas gigantes, botas vaqueras y detalles por todas partes. No es un hotel de lujo, pero tiene algo que para este tipo de viaje vale muchísimo: comodidad y ambiente. Lo elegí sobre todo por lo práctico. Tiene transporte gratuito a los parques Disney y a Disney Springs, y además permite entrar 30 minutos antes que el público general. Ese rato extra puede parecer poco pero en Orlando cada minuto cuenta. También compramos el vaso Rapid Fill, que permite hacer recargas durante la estancia. Para cafés, refrescos o chocolate viene muy bien, sobre todo si vas con niños o adolescentes.
💡 Consejo: si es tu primera vez en Disney y quieres vivir la experiencia completa, alojarte dentro puede compensar. No solo por la magia, también por ahorrar tiempo y moverte con facilidad.
Día 1: Disney Springs, la primera toma de contacto
Llegamos cansados del viaje, pero no quisimos irnos directamente a dormir. Dejamos las maletas y nos fuimos a Disney Springs. Y fue perfecto. Disney Springs no necesita entrada y es una manera ideal de empezar el viaje. Hay tiendas, restaurantes, música, luces, gente con orejas de Mickey por todas partes y ese ambiente que te dice: sí, ya estás aquí. Entramos en World of Disney, una tienda enorme donde todo te llama la atención. Es de esos sitios en los que dices «solo voy a mirar» y a los cinco minutos ya estás pensando qué camiseta comprar. También vimos un espectáculo de luces y drones sobre el lago. Fue una forma preciosa de empezar el viaje, sin prisas y sin gastar un día de parque.
💡 Consejo: si llegas tarde a Orlando, no gastes entrada de parque ese día. Ve a Disney Springs, cena algo sencillo, pasea y empieza a meterte en ambiente.
Día 2: Hollywood Studios, Star Wars y la montaña rusa que más miedo me dio
Hollywood Studios fue uno de los parques que más disfrutamos. La zona de Star Wars: Galaxy’s Edge es impresionante. No parece un decorado, parece que de verdad has entrado en otro planeta. Ver el Halcón Milenario a tamaño real impresiona. Los Stormtroopers paseando, la ambientación, los sonidos, las tiendas… todo está cuidado al detalle. Montamos en Millennium Falcon: Smuggler’s Run, donde pilotas la nave, y en Rise of the Resistance, que para mí es una de las atracciones más espectaculares del viaje. No es solo una atracción: cambia de escenario, te mete en la historia y por momentos parece que estás dentro de una película. También fuimos a Toy Story Land, que es una zona preciosa si viajas en familia. Todo está hecho como si fueras un juguete dentro del patio de Andy.
Allí montamos en Slinky Dog Dash, Alien Swirling Saucers y Toy Story Mania!, que es muy divertida porque compites disparando en 3D. Y aquí tengo que añadir una de las anécdotas del viaje: la montaña rusa que más miedo me dio fue la que yo recordaba como «la de los Rolling Stones», aunque en realidad era Rock ‘n’ Roller Coaster Starring Aerosmith. Está en Hollywood Studios y es una montaña rusa interior, muy oscura, con música fuerte y salida rápida. Precisamente por eso me impresionó tanto. No ver bien por dónde iba la vía me dio muchísimo respeto. Un apunte para quien viaje ahora: esta montaña rusa ha cambiado de temática después de mi visita. La versión de Aerosmith cerró a principios de 2026 y la atracción reabrió como Rock ‘n’ Roller Coaster Starring The Muppets. El recorrido es el mismo (igual de rápido y oscuro), pero ahora la música y la ambientación son de los Muppets. Terminamos el día con Fantasmic!, un espectáculo nocturno con agua, fuego, música y Mickey como protagonista. Después de todo el cansancio del día, verlo fue como cerrar con broche de oro.
💡 Consejo: en Hollywood Studios conviene organizar bien el día. Star Wars, Toy Story Land, Rock ‘n’ Roller Coaster y Fantasmic! merecen tiempo. Si viajas en temporada alta, valora los pases rápidos disponibles.
Día 3: Magic Kingdom, el Disney más clásico
Magic Kingdom es el Disney que todos tenemos en la cabeza. El castillo, Main Street, las tiendas, la música, los personajes, los snacks con forma de Mickey… Todo tiene ese punto de cuento que emociona aunque ya seas adulto. Ver el castillo de Cenicienta al fondo fue uno de esos momentos que parecen sencillos, pero que se quedan grabados. Me compré mis orejas de Minnie porque, sinceramente, allí apetece entrar en el juego. Nos gustaron mucho Seven Dwarfs Mine Train, que es una montaña rusa familiar muy bonita, y Tiana’s Bayou Adventure, que ya estaba abierta cuando viajamos en agosto de 2024. También disfrutamos mucho de la comida temática: helados de Mickey, gofres, pretzels y dulces que entran por los ojos antes que por la boca.
💡 Consejo: no conviertas Magic Kingdom en una carrera de atracción en atracción. Este parque se disfruta paseando, haciendo fotos, entrando en tiendas y dejándote llevar un poco.
Día 4: Animal Kingdom, mi gran sorpresa
Animal Kingdom fue mi parque favorito. No era el que más esperaba y quizá por eso me sorprendió tanto. Nada más entrar ves el Árbol de la Vida, enorme, precioso, lleno de figuras de animales talladas. Es una imagen que impresiona más en persona que en fotos. Hicimos el safari de Kilimanjaro y fue una experiencia preciosa. Ver rinocerontes, hipopótamos y otros animales tan cerca hizo que el parque se sintiera completamente diferente al resto. No era solo fantasía, también era naturaleza.
Por la tarde fuimos a Pandora, la zona de Avatar, y ahí sí que sentí que estaba en otro mundo. Nosotros la vimos de día, que ya es preciosa. Dicen que de noche, cuando la vegetación se ilumina, es aún más espectacular, pero era agosto y el parque cerraba pronto, así que no nos dio tiempo a verla así. Avatar Flight of Passage fue una de mis atracciones favoritas de todo el viaje. Es de esas experiencias que cuesta explicar porque no es solo un simulador: te hace sentir que vuelas. También montamos en Na’vi River Journey, más tranquila, y repetimos en Expedition Everest, la montaña rusa del Yeti.
💡 Consejo: intenta hacer el safari por la mañana o al final de la tarde, cuando los animales suelen estar más activos. Y si quieres ver Pandora iluminada de noche, revisa antes el horario, porque en verano el parque suele cerrar pronto.
Día 5: cambio a Universal
Después de varios días en Disney, cambiamos completamente de ambiente y nos fuimos a Universal. Nos alojamos en Surfside Inn & Suites, dentro de Universal’s Endless Summer Resort. Es un hotel moderno, luminoso, cómodo y más económico que otros hoteles de Universal. Tiene piscina y transporte gratuito a Universal Studios, Islands of Adventure y Volcano Bay. El hotel tiene una piscina muy chula que vimos nada más llegar, aunque entre tanto parque al final no nos dio tiempo a disfrutarla. Por la noche fuimos a CityWalk, la zona de ocio de Universal. Es práctica para cenar, comprar algo o dar una vuelta, aunque personalmente me pareció menos especial que Disney Springs. Disney Springs tiene más encanto; CityWalk es más funcional.
💡 Consejo: si buscas un hotel correcto, moderno y con transporte a los parques Universal sin disparar el presupuesto, Surfside puede ser una buena opción.
Día 6: Universal Studios Florida y el Callejón Diagon
Si eres fan de Harry Potter, este día es una maravilla. En Universal Studios Florida está el Callejón Diagon. Llegas por una zona que parece Londres y, de repente, entras en el mundo mágico. La primera vez impresiona muchísimo. El banco de Gringotts, el dragón escupiendo fuego, las tiendas torcidas, Ollivanders, los escaparates… Todo está tan bien hecho que te dan ganas de quedarte allí un buen rato sin hacer nada más que mirar. Montamos en Harry Potter and the Escape from Gringotts, que mezcla montaña rusa, simulador y mucha ambientación. También probamos la atracción de Jimmy Fallon y visitamos Springfield, la zona de Los Simpson. Springfield es muy divertida. Entrar en la Taberna de Moe, ver el Kwik-E-Mart y reconocer rincones de la serie nos hizo mucha gracia.
💡 Consejo: si vas a Universal Studios, reserva tiempo para Diagon Alley. No lo veas deprisa. Hay muchos detalles que se disfrutan precisamente paseando sin correr.
Día 7: Islands of Adventure, Hogsmeade y Hagrid
Este día lo tenía marcado en rojo porque soy muy fan de Harry Potter. En Islands of Adventure está Hogsmeade, el pueblo nevado con el castillo de Hogwarts al fondo. Es una de las zonas más bonitas de Universal. Me tomé mi Butterbeer, la famosa Cerveza de Mantequilla, y por un rato me sentí dentro de las películas. La atracción que más me gustó de Universal fue Hagrid’s Magical Creatures Motorbike Adventure. Es rápida, sorprendente y muy bien ambientada. Vas entre el Bosque Prohibido, criaturas mágicas y cambios de ritmo que no esperas. También nos mojamos muchísimo en Popeye & Bluto’s Bilge-Rat Barges. Aquí aviso: no sales un poco mojado, sales empapado. En Jurassic Park también disfrutamos mucho, sobre todo si viajas con niños o adolescentes. Y si tienes entrada Park-to-Park, el Hogwarts Express es obligatorio. No es solo un tren entre parques: es una experiencia más del mundo Harry Potter.
💡 Consejo: si eres fan de Harry Potter, no hagas Diagon Alley y Hogsmeade con prisa. Son dos zonas para mirar, entrar en tiendas, probar la Butterbeer y disfrutar los detalles.
Día 8: Volcano Bay, el cierre pasado por agua
Queríamos terminar el viaje en