El Club de Exportadores considera que la entrada en vigor de los nuevos aranceles de EE. UU. no solo es injustificada, sino que consolida un escenario de incertidumbre para las empresas españolas
Madrid, 24 de julio. – El Club de Exportadores e Inversores Españoles considera que la entrada en vigor de los nuevos aranceles del 10% impuestos por Estados Unidos a las importaciones procedentes, entre otros, de la Unión Europea es una medida claramente proteccionista que no tiene justificación porque la UE ya controla que las importaciones que realiza la UE no se realizan mediante el uso de trabajo forzoso en terceros países. Además, consolida un escenario de mayor incertidumbre para las empresas exportadoras y refuerza la necesidad de preservar un marco comercial estable y predecible entre ambas economías.
“No es que sea una medida proteccionista, es algo que va más lejos. Una vez más ha querido utilizar los aranceles como arma para presionar indiscriminadamente e intentar conseguir objetivos, algunos falsos como en este caso, en otros reales, pero totalmente independientes de las relaciones comerciales y económicas entre EEUU y cualquier otro país”, ha explicado el presidente del Club de Exportadores, Antonio Bonet.
Los aranceles, que Washington intenta justificar en el marco de una investigación sobre los esfuerzos internacionales para combatir el trabajo forzoso en las cadenas de suministro, afectan de forma desigual a los distintos sectores exportadores europeos y españoles. Aunque algunas actividades quedan exentas, el Club siempre ha considerado que la consolidación de barreras comerciales supone son un factor de inseguridad incertidumbre que puede condicionar las decisiones de inversión y reducir la competitividad de las empresas.
«La lucha contra el trabajo forzoso ya es un objetivo de la política comercial de la UE. De hecho, la UE ha publicado legislación, en este sentido para prevenir que los productos que importa la UE hayan sido elaborados en alguna de las fases de la cadena de suministro usando trabajo forzoso. Además, es un objetivo compartido por las economías desarrolladas y debe impulsarse mediante mecanismos multilaterales, cooperación internacional y reglas comunes. Utilizar medidas arancelarias unilaterales como instrumento de presión introduce distorsiones en el comercio internacional y perjudica a empresas que cumplen con los más altos estándares de diligencia debida y sostenibilidad en sus cadenas de suministro», afirma Bonet.
Muchas de las empresas del Club consideran que Estados Unidos continúa siendo uno de los principales mercados para las exportaciones e inversiones españolas fuera de la Unión Europea y consideran prioritario preservar unas relaciones económicas sólidas, basadas en la seguridad jurídica, la apertura comercial y la reciprocidad.
«Más allá del impacto inmediato sobre determinados sectores, lo más preocupante es que se consolide una dinámica de creciente fragmentación del comercio internacional. Las empresas necesitan estabilidad, previsibilidad y un marco regulatorio claro para seguir invirtiendo, creciendo y generando empleo. Confiamos en que la Unión Europea y Estados Unidos apuesten por el diálogo para evitar una escalada comercial que terminaría perjudicando a ambas economías», concluye Bonet.