Financiar las vacaciones: hablamos del sobrendeudamiento en verano
Las vacaciones son un momento para descansar, desconectar y compartir tiempo con otras personas. Sin embargo, también representan uno de los gastos más importantes del año para muchas familias. Este verano, quienes tienen previsto viajar calculan gastar una media de 1.389 euros, un 3,6 % más que el año anterior. El alojamiento concentra la mayor parte del presupuesto, seguido del ocio, la restauración y el transporte.
Este aumento no significa que todos los hogares dispongan de más dinero. El 78 % de las personas encuestadas considera que la subida de los precios ha afectado a sus vacaciones y casi el 40 % ha reducido el gasto previsto. Este ajuste es más frecuente entre los hogares con menores ingresos, las personas jóvenes sin empleo y las mujeres. *
Financiar las vacaciones
Ante el aumento de los precios, algunos hogares reducen la duración del viaje, buscan alternativas más económicas o recurren a sus ahorros. Otros utilizan préstamos, tarjetas de crédito o fórmulas de pago aplazado. Esta última opción puede parecer una solución sencilla, pero es importante conocer bien sus consecuencias.
No siempre somos conscientes de que estas opciones implican asumir una deuda. También podemos estar financiando un viaje cuando utilizamos una tarjeta de crédito, fraccionamos una reserva o aceptamos una propuesta de “compra ahora y paga después”. Estas fórmulas permiten disfrutar de las vacaciones antes de haberlas pagado completamente.
La financiación tiene especial importancia entre las personas jóvenes y los hogares con menores ingresos. Más del 60 % de las personas de entre 18 y 24 años considera necesario que los establecimientos ofrezcan opciones para pagar a plazos. Esto puede mostrar que la financiación no se utiliza únicamente por comodidad, sino también porque algunas personas no disponen del ahorro suficiente para afrontar el gasto de una sola vez. El problema aparece cuando las cuotas se prolongan durante varios meses y se acumulan con otros pagos habituales, como el alquiler, los suministros, una tarjeta o el préstamo del coche.
Una cuota pequeña puede salir cara
Cuando solicitamos financiación, es habitual fijarnos principalmente en la cuota mensual. Sin embargo, pagar una cantidad pequeña cada mes no significa que el préstamo sea barato. Cuanto más largo sea el plazo, más tiempo estaremos endeudados y más intereses podemos terminar pagando. También pueden añadirse comisiones o penalizaciones si nos retrasamos en alguna cuota.
Antes de firmar, debemos conocer cuánto dinero devolveremos en total y durante cuánto tiempo. También es fundamental fijarse en la TAE (Tasa Anual Equivalente) y no en el TIN, ya que la TAE incluye los intereses y buena parte de los gastos asociados y permite comparar diferentes ofertas.
Los préstamos rápidos pueden resultar tentadores porque se contratan con pocos trámites y permiten recibir el dinero en poco tiempo. Sin embargo, pueden tener intereses elevados y generar dificultades si la cuota no encaja en nuestro presupuesto.
Del endeudamiento al sobreendeudamiento
Tener una deuda no significa necesariamente estar sobreendeudado. Una financiación puede ser asumible cuando conocemos sus condiciones y podemos pagarla sin descuidar nuestras necesidades básicas. Sin embargo, financiar un gasto de ocio requiere especial precaución. Las vacaciones duran unos días, pero la deuda puede mantenerse durante meses. Incluso podemos llegar al verano siguiente mientras seguimos pagando el viaje anterior.
Antes de solicitar un préstamo, conviene valorar el coste total, las deudas que ya tenemos y cómo afrontaríamos las cuotas si surgiera un imprevisto o disminuyeran nuestros ingresos.
En resumen, si vas a solicitar un préstamo para financiar las vacaciones, ten muy en cuenta cada uno de estos aspectos:
- Cuánto dinero vas a devolver en total.
- En cuánto tiempo lo tienes que devolver.
- Cuál es la TAE el préstamo que estás solicitando (y compárala con otros proveedores).
- ¿Puedes seguir pagando la cuota si surge algún imprevisto en los próximos meses?
- ¿Qué ocurre si no puedes pagar una cuota?
Planificar para cuidar nuestra salud financiera
Casi la mitad de las personas encuestadas* considera que controlar los gastos es la mejor manera de evitar tensiones económicas durante las vacaciones. Planificar no significa dejar de disfrutar, sino conocer cuánto dinero tenemos disponible y decidir cuánto podemos gastar.
Siempre que sea posible, podemos preparar las vacaciones con antelación y ahorrar una cantidad mensual. Te explicamos la técnica de ahorro de las huchas de gasto en este artículo, que pueden ser una buena manera de planificar con antelación los gastos de las vacaciones. También podemos adaptar el viaje a nuestras posibilidades: elegir un destino más cercano, reducir la duración, comparar precios o reservar un pequeño margen para imprevistos.
No todas las personas tienen la misma capacidad para ahorrar. Los ingresos bajos, la inestabilidad laboral y el aumento del coste de vida limitan las opciones de muchos hogares. Por eso, la planificación debe adaptarse a la realidad de cada persona y no convertirse en una fuente adicional de culpa o presión.
Cuidar nuestra salud financiera implica tomar decisiones informadas y reconocer nuestros límites. Disfrutar del verano es importante, pero también lo es volver a casa sin una deuda que genere preocupación durante los meses siguientes.
* Hemos sacado los datos de este artículo del informe «Hábitos de consumo de los españoles: vacaciones de verano» publicado por Oney este año 2026.
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