No estás solo en agosto: tu red solo está de vacaciones
- Cipri Quintas, experto en Inteligencia Relacional, explica por qué la sensación de soledad de quienes se quedan a trabajar en verano tiene más que ver con una red dispersa que con una red perdida
- Agosto puede convertirse en el mejor momento del año para recuperar contactos, mantener conversaciones pendientes y llegar a septiembre con una red más activa y cuidada
Madrid, 11 agosto de 2026. — Cada verano se repite una escena que resulta familiar para quienes se quedan trabajando en la ciudad: mientras una parte del entorno se marcha a la playa, al pueblo o de vacaciones, las calles se vacían, las terrazas pierden actividad y hasta los grupos de WhatsApp parecen entrar en modo pausa. La sensación puede ser extraña: la vida continúa, pero parece hacerlo en otro lugar.
Durante estas semanas, los medios y las conversaciones sociales suelen abordar esta situación desde una perspectiva individual: cómo gestionar la sensación de quedarse atrás, cómo evitar compararse con quienes están de vacaciones o cómo afrontar emocionalmente un mes en el que buena parte del entorno desaparece temporalmente.
Para Cipri Quintas, experto en Inteligencia Relacional, existe otra forma de interpretar lo que ocurre: la red de relaciones no ha desaparecido, simplemente está dispersa. “Quien se queda en agosto no está solo porque le falte gente. Está solo porque su red está dispersa unas semanas, no porque haya desaparecido. Y esa diferencia lo cambia todo”, explica Quintas.
Desde la perspectiva de la Inteligencia Relacional, esta situación puede convertirse precisamente en una oportunidad. Agosto reduce el ritmo habitual, elimina parte de la urgencia del día a día y genera espacios que durante el resto del año apenas existen. Un contexto que puede aprovecharse para recuperar conversaciones y relaciones que han quedado en pausa.
No se trata de llenar la agenda de planes cuando la ciudad está medio vacía, sino de aprovechar de otra manera el tiempo disponible. Escribir a una persona con la que hace meses que no se habla, mantener una conversación más pausada o interesarse por alguien sin esperar nada a cambio son pequeños gestos que pueden reactivar una relación sin necesidad de forzarla.
“Agosto nos permite hacer algo que durante el resto del año muchas veces dejamos para después: cuidar nuestra red sin ninguna urgencia y sin ningún objetivo inmediato”, señala Quintas.
Cinco formas de aprovechar agosto para reactivar la red
Para quienes se quedan a trabajar durante el verano, Cipri Quintas propone cinco acciones sencillas:
- Escribir a tres personas con las que hace tiempo que no se habla: no hace falta pedir nada ni buscar un motivo concreto. Un mensaje para saber cómo está alguien puede ser suficiente para recuperar una relación que estaba dormida.
- Aprovechar para mantener conversaciones más largas: la menor intensidad de agosto puede permitir recuperar conversaciones que durante el resto del año se reducen a mensajes rápidos, reuniones breves o intercambios pendientes.
- Convertir la ciudad vacía en una oportunidad: compararse constantemente con quienes están de vacaciones puede aumentar la sensación de aislamiento. En cambio, aprovechar el ritmo diferente del verano permite descubrir qué se puede hacer con un tiempo que normalmente no está disponible.
- Pensar en quién agradecería recibir noticias: una buena pregunta puede ser: ¿qué persona de mi red agradecería que me acordara de ella precisamente ahora? Agosto puede ser un momento especialmente adecuado para ese gesto, cuando la mayoría de las personas reduce sus comunicaciones profesionales y sociales.
- Llegar a septiembre con una relación reactivada: más que intentar recuperar el ritmo de todo el año de golpe, el objetivo puede ser sencillo, llegar a septiembre habiendo cuidado al menos una relación que llevaba tiempo en segundo plano.
Para Quintas, la clave está en dejar de interpretar agosto como un mes de ausencia y empezar a verlo como un mes de oportunidad. La red sigue ahí; simplemente funciona a otro ritmo. Y aprender a relacionarse también consiste en saber adaptarse a esos ritmos.
En lugar de esperar a que septiembre devuelva automáticamente la actividad habitual, agosto puede servir para preparar ese regreso desde otro lugar: con conversaciones recuperadas, relaciones cuidadas y una red algo más despierta de lo que estaba en julio.
Porque, como resume Quintas, “no se trata de terminar agosto con más contactos, sino con mejores relaciones”.