Aurora Villarín, directora de Fundación Amanecer: "El mayor reto es dejar de hablar de inclusión como un objetivo y empezar a vivirla como una realidad" - Verdes Digitales

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Nos tomamos un café con Aurora Villarín, directora de Fundación Amanecer, para conocer más sobre la entidad, pero también sobre su visión y objetivos.

Con Fundación Amanecer llevamos años trabajando para impulsar su comunicación digital, uno de esos proyectos que te roba el corazón desde el primer momento y que conecta con muchísimos de nuestros valores como agencia enfocada en proyectos sociales y ambientales.

Y no podemos estar más de acuerdo con Aurora cuando dice que «comunicar bien también es generar oportunidades».

En una frase, ¿cuál sería el gran objetivo de Fundación Amanecer?

Que las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo tengan las mismas oportunidades que cualquier otra persona para vivir la vida que elijan, con los apoyos que necesiten.

¿Qué dirías que ha cambiado desde tu llegada a la Dirección?

Llegué a una entidad que funcionaba muy bien. Tuve la suerte de recoger el testigo de un director de diez. Mi experiencia anterior como técnica de proyectos hizo que una de mis prioridades fuera impulsar nuevas iniciativas y abrir el centro a más oportunidades. Hoy participamos en más proyectos, muchos de ellos de la mano de Plena Inclusión Madrid, y eso nos permite ofrecer apoyos mucho más diversos.

También hemos empezado a trabajar aspectos que durante muchos años parecían no existir para las personas con discapacidad intelectual y/o del desarrollo: el acompañamiento a la vida afectivo-sexual, la igualdad de género, las masculinidades igualitarias… Son temas fundamentales para que las personas puedan desarrollar un proyecto de vida pleno.

Y, por supuesto, seguimos apostando por nuestros talleres ocupacionales, donde elaboramos productos de gran calidad que ponen en valor las capacidades y el talento de quienes participan en ellos.

¿De qué manera trabajáis con las personas usuarias de la fundación?

Trabajamos desde un enfoque muy claro: la persona está en el centro. Nuestro papel no es decidir por ella, sino ofrecer los apoyos necesarios para que pueda decidir sobre su propia vida.

Desarrollamos una metodología que llamamos «Yo elijo mis apoyos». Cada persona diseña su propio itinerario entre diferentes actividades y talleres, contando con el acompañamiento de un equipo de apoyo formado por profesionales, familiares y compañeros o compañeras de referencia. Escuchamos qué quiere, qué le interesa y qué objetivos tiene, porque creemos que nadie conoce mejor su proyecto de vida que la propia persona.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? ¿Cómo es un día en la fundación?

Lo mejor es comprobar que nuestro trabajo tiene un impacto real. Ver a una persona ganar autonomía, atreverse a hacer algo nuevo o sentirse orgullosa de un logro es la mayor satisfacción de este trabajo.
Y mi día… empieza siempre con un café. Tanto, que las personas del centro ya se extrañan si aparezco sin él. Después ya no hay dos días iguales. Hay reuniones, coordinación con el equipo, proyectos, llamadas con la Comunidad de Madrid, preparación de actividades, visitas, resolver imprevistos… La dirección tiene mucha gestión, pero nunca pierdo el contacto con las personas que acuden al centro.

¿Cómo medís el impacto de vuestros proyectos?

Evaluamos nuestros proyectos a través de diferentes herramientas. Utilizamos encuestas de satisfacción, pero también otras evaluaciones generales y específicas para actividades relevantes, como las vacaciones de verano o la Jornada de Puertas Abiertas.

Además, prestamos mucha atención a indicadores cualitativos que reflejan el impacto real de los apoyos: que una persona participe más en la comunidad, tome más decisiones sobre su vida, amplíe sus relaciones, gane autonomía o se sienta más segura de sí misma.

¿Y qué pequeño gesto puede hacer cualquier persona para apoyar vuestra causa?

Hay muchas maneras. Desde hacer una donación hasta comprar los productos elaborados en nuestros talleres, colaborar en alguna actividad, compartir un conocimiento o una afición, o abrir la puerta a oportunidades de inclusión social y laboral para las personas con discapacidad intelectual y/o del desarrollo.

A veces pensamos que ayudar requiere hacer grandes cosas, y no es así. Muchas oportunidades nacen simplemente porque alguien decide dedicar un poco de su tiempo, ofrecer una oportunidad o confiar en las capacidades de estas personas.

¿Qué retos sociales consideras más urgentes en vuestro ámbito de actuación?

El mayor reto es dejar de hablar de inclusión como un objetivo y empezar a vivirla como una realidad.
Todavía existen demasiadas barreras y, sobre todo, sigue faltando algo esencial: los apoyos necesarios para que las personas con discapacidad intelectual puedan ejercer sus derechos y tener las mismas oportunidades que cualquier otra persona. Sin apoyos adecuados, es más difícil acceder al empleo, a la vivienda, al ocio, a la participación en la comunidad o desarrollar un proyecto de vida propio.

También necesitamos una sociedad que escuche más a las personas con discapacidad intelectual, que cuente con ellas en la toma de decisiones y que deje de hablar por ellas.

En materia de comunicación, ¿cuáles son las prioridades?

Queremos enseñar lo que realmente ocurre en Fundación Amanecer. Muchas veces la sociedad desconoce todo lo que son capaces de hacer las personas con discapacidad intelectual cuando cuentan con los apoyos adecuados.

La comunicación nos ayuda a romper estereotipos, a dar visibilidad a su talento, a que más empresas y entidades quieran colaborar con nosotros y a que nuestros productos lleguen a más personas. En definitiva, comunicar bien también es generar oportunidades.

Detalles de contacto
Laura Martín