Cerca de 2200 españolas profesionales de la cooperación trabajan actualmente en todo el mundo

Como cada 8 de septiembre, profesionales de la Cooperación Española han conmemorado el Día de las Personas Cooperantes, establecido por Real Decreto en España en 2006 en honor a los y las profesionales que trabajan por el desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza junto a las poblaciones más vulnerables del planeta. La fecha elegida para esta celebración hace también honor al día -8 de septiembre de 2000- en el que dirigentes del mundo se reunieron, en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, para aprobar la Declaración del Milenio.

La celebración de este 2026 está dedicada a la seguridad alimentaria y la lucha contra el hambre, con el lema “Alianzas estratégicas para un mundo con hambre cero”. Según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, unas 2.192 españolas profesionales de la cooperación desarrollan actualmente su actividad en distintos países y organismos internacionales.


Presentes en todo el mundo


Las personas cooperantes españolas desarrollan su actividad en todas las regiones: África Subsahariana, que concentra el mayor número, con 1.018 personas; seguida de América Central, con 355; y América del Sur, con 352. También hay cooperantes destinadas en Europa, Asia, el Magreb y Oriente Medio.

La comunidad cooperante está formada por 1.166 mujeres y 1.026 hombres, y en cuanto a las edades, 409 de las personas cooperantes tienen menos de 35 años, mientras que 1.776 tienen más de esa edad, configurando una comunidad profesional que combina experiencia y nuevas generaciones.

Entre las personas cooperantes españolas se encuentran 651 vinculadas a organizaciones no gubernamentales para el desarrollo (ONGD), 535 que trabajan en organismos internacionales, 587 pertenecientes a organizaciones religiosas y 201 profesionales de la AECID, además de otras personas que desarrollan su labor desde distintos ámbitos.

En un contexto internacional marcado por las crisis humanitarias, los conflictos, el cambio climático y el aumento de las desigualdades, el trabajo de las personas cooperantes resulta especialmente relevante para hacer realidad los principios de la solidaridad global y el desarrollo sostenible.