La Misión Solidaria Hospitalaria en Venezuela continúa acompañando a las personas y familias afectadas por el terremoto. Esta segunda misión de las Hermanas del Gobierno General da continuidad a la presencia iniciada en agosto y refuerza el acompañamiento a las comunidades más afectadas de La Guaira.
Cercanía a las familias y a los niños
El equipo llegó hasta Los Corales, en Caraballeda, una de las zonas más devastadas por el terremoto, donde pudo conocer de cerca la situación de las familias que han perdido sus hogares y, en algunos casos, a sus seres queridos. También compartió un momento con los niños que actualmente viven en las carpas instaladas en la zona.
En el colegio de las Hermanas Adoratrices, el equipo colaboró en la distribución de almuerzos junto al padre Jovany, sacerdote diocesano. Junto al psicólogo clínico de la Clínica La Inmaculada, Carlos Polo, se realizó un taller sobre el sentido de la vida, orientado a reconocer las fortalezas personales y promover la gratitud como recurso para afrontar la adversidad. Las Hermanas también realizaron un taller con los niños, utilizando la pintura para expresar emociones y sentimientos e identificar posibles necesidades de atención especializada.
Salud mental, espiritualidad y encuentro
La misión ha permitido, asimismo, fortalecer el encuentro con la vida consagrada presente en Venezuela. La CLAR (Conferencia Latinoamericana de Religiosos y del Caribe) convocó a un encuentro con los religiosos y religiosas que colaboran en La Guaira, un espacio de oración y escucha para compartir las experiencias vividas durante estos días. El encuentro culminó con la celebración de la Eucaristía, vivida con especial intensidad ante el dolor de tantas personas y de la propia comunidad eclesial. Durante estos días, el equipo se reunió también con monseñor Carlos Márquez, arzobispo auxiliar de Caracas, para presentar el proyecto de salud mental que Hermanas Hospitalarias desarrolla conjuntamente con los Hermanos de San Juan de Dios. En Taraguanera, junto a la comunidad itinerante de las Hermanas Vicentinas, las Hermanas escucharon a otras familias damnificadas y compartieron con ellas una jornada de oración y reflexión. Asimismo, se llevó a cabo una jornada de psicología y espiritualidad para las personas que acuden a la consulta de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, quienes han instalado carpas con la colaboración de la Cruz Roja Internacional. Más tarde, en Playa Verde (La Guaira), el equipo entregó kits de aseo y acompañó a algunas familias afectadas.
Historias de dolor, solidaridad y esperanza
La misión continuó con talleres junto a los colaboradores del Hospital San Juan de Dios, que permitieron conocer nuevas historias de dolor, pero también de solidaridad y esperanza. Entre ellas está la de Tulio, entrenador de futuros futbolistas, quien ha asumido la responsabilidad de Samuel, un joven de 14 años que perdió a toda su familia en el terremoto y que actualmente permanece en coma en el hospital. Estas historias reflejan la realidad de muchas familias afectadas, pero también la fuerza de quienes, en medio de la adversidad, encuentran maneras de sostener y acompañar a otros.
Cada gesto puede ser una forma de acompañar
La solidaridad también puede hacerse presente desde la distancia. Una oración, compartir esta realidad, acompañar a quienes sufren o colaborar económicamente puede contribuir a sostener esta misión y a seguir llevando esperanza a las familias afectadas.
Las donaciones pueden realizarse a través de:
Transferencia bancaria: ES81 0049 1821 0724 1063 9312
Bizum: 02732
Titular: FUNDACIÓN BENITO MENNI
Concepto: VENEZUELA o COLOMBIA
DNI del donante: indicar DNI
Teléfono: 659566805
Hoy, más que nunca, estamos llamados a hacer de la solidaridad una presencia concreta. Porque acompañar también es sanar y estar cerca es una forma de Hospitalidad.