La ortodoncia interdisciplinar permite un trabajo conjunto entre distintos especialistas para tratar casos complejos con el objetivo de mejorar la salud bucodental y la calidad de vida del paciente. Es importante en personas con problemas acumulativos y se apoya en tecnologías digitales para compartir información y coordinar decisiones.
Gracias al trabajo en equipo, se consiguen diagnósticos más precisos, mejores resultados y estabilidad a largo plazo.
La ortodoncia interdisciplinar es un modelo de atención clínica en el que el ortodoncista colabora con otros especialistas para proporcionar un tratamiento más completo. En lugar de solo centrarse en corregir la posición de las piezas dentales, hay intención de mejorar la salud bucodental, la función masticatoria, la estabilidad oclusal, la estética de la sonrisa y el rostro, así como aspectos relacionados con la respiración y la calidad de vida de los pacientes.
El éxito depende de la coordinación de periodoncistas, cirujanos maxilofaciales, implantólogos, prostodoncistas o especialistas en medicina del sueño que participan en el diagnóstico y la planificación del tratamiento desde un principio. Y aquí es donde los avances tecnológicos han facilitado enormemente el trabajo. Con escáneres intraorales, radiografías tridimensionales (CBCT), fotografías digitales y modelos virtuales es posible compartir información al momento.
Aunque la ortodoncia se ha ido desarrollando como una disciplina relativamente independiente, son cada vez más los pacientes adultos que acuden a consulta con problemas acumulativos que requieren de dicha colaboración para conseguir resultados a largo plazo. Es un enfoque útil tanto en estos casos como en enfermedades periodontales, ausencias dentarias múltiples, maloclusiones severas, trastornos temporomandibulares (TTM), deformaciones dentofaciales y apnea obstructiva del sueño (AOS).
Especialidades médicas y odontológicas implicadas en la colaboración interdisciplinar
1. Ortodoncia y periodoncia
La enfermedad periodontal puede afectar a la estabilidad de los dientes y condicionar la forma en que estos responden al tratamiento ortodóncico, pero, cuando la periodontitis está controlada, la ortodoncia puede ayudar a recolocar los dientes y mejorar tanto la función como la estética de la sonrisa. Para ello, es esencial que exista un control antiinflamatorio previo, una buena higiene oral y hacer revisiones periódicas con el periodoncista durante todo el tratamiento.
La combinación de ambas especialidades aporta mejoras en la función masticatoria, corrige migraciones dentarias patológicas y logra una apariencia estética, además de facilitar futuras rehabilitaciones protésicas.
2. Ortodoncia y cirugía ortognática
En pacientes con discrepancias esqueléticas severas la ortodoncia por sí sola no es suficiente, se requiere a ortodoncistas y cirujanos maxilofaciales trabajando en equipo. Por ejemplo, esto ocurre cuando hay prognatismo o retrognatia mandibular, asimetrías, mordida abierta muy marcada y maloclusiones esqueléticas de clase II o III.
El tratamiento suele seguir tres fases: ortodoncia prequirúrgica para colocar los dientes en la mejor posición posible; cirugía ortognática para corregir la posición de los huesos; y ortodoncia postquirúrgica para ajustar la mordida. Una coordinación temprana entre ambas especialidades mejora la estabilidad oclusal y permite afinar los resultados en cuanto a la estética del rostro.
3. Ortodoncia y prostodoncia restauradora
Muchos pacientes presentan espacios edéntulos, dientes muy desgastados, alteraciones de la dimensión vertical o restauraciones en mal estado. La ortodoncia “prepara el terreno” antes de la reconstrucción, creando espacio para colocar implantes o prótesis, enderezar dientes que están inclinados o desplazados y mejorar la distribución de cargas oclusales.
Según un artículo del British Dental Journal (2024), este tipo de tratamientos funcionan mejor cuando se basan en cuatro etapas: revisión completa del estado de la boca, análisis de los registros diagnósticos del paciente, lista de problemas a resolver y acuerdo sobre los objetivos del tratamiento. Así, los resultados son más predecibles.
4. Ortodoncia e implantología
Muchas veces, antes de colocar un implante hace falta un tratamiento de ortodoncia para preparar la zona creando espacio para el futuro implante, corrigiendo inclinaciones radiculares, aprovechando mejor el volumen óseo disponible y consiguiendo un resultado estético más natural.
Además, algunos implantes pueden usarse temporalmente como elemento rehabilitador o anclaje ortodóncico para facilitar ciertos movimientos durante el tratamiento ortodóncico.
5. Ortodoncia y medicina del sueño
La apnea obstructiva del sueño afecta a millones de personas y se asocia con alteraciones tanto cardiovasculares como metabólicas y cognitivas. En algunos casos, se puede relacionar este problema con características craneofaciales, sobre todo cuando la mandíbula está algo retraída, puede haber menos espacio para que pase el aire durante el sueño.
Aquí es donde la ortodoncia puede participar en el tratamiento con técnicas como expansión del maxilar para aumentar el espacio disponible, ortopedia dentofacial, dispositivos de avance mandibular durante la noche para facilitar la respiración y tratamientos combinados con cirugía ortognática. Lo ideal es llevar a cabo un abordaje colaborativo entre médicos especialistas en sueño, otorrinolaringólogos, cirujanos maxilofaciales y ortodoncistas.
6. Ortodoncia y trastornos temporomandibulares
Estudios recientes indican que la ortodoncia no es la causa de los TTM, aunque puede formar parte del tratamiento cuando se combina con fisioterapia para relajar y fortalecer los músculos o rehabilitación oral para mejorar la función de la mordida, así como medicina del dolor (si es necesario) y cirugía maxilofacial en situaciones más complejas.
Gracias a un análisis conjunto entre disciplinas, se pueden identificar los factores estructurales, musculares y funcionales implicados en cada caso para diseñar un tratamiento adaptado.
7. Ortodoncia y logopedia
Alteraciones como deglución atípica, interposición lingual, respiración oral y hábitos orofaciales persistentes pueden ejercer fuerzas constantes sobre los dientes que, con el paso del tiempo, hacen que los dientes vuelvan a desplazarse tras la ortodoncia. Para evitar recaídas, cada vez más protocolos incluyen a logopedas y especialistas en terapia miofuncional.
Estos profesionales trabajan para corregir patrones funcionales alterados relacionados con la lengua, los labios y la respiración para asegurar la durabilidad del tratamiento ortodóncico.
https://www.nature.com/articles/s41415-024-7778-9
https://www.nature.com/articles/s41415-024-7790-0
https://www.cureus.com/articles/151442-the-orthodontics-periodontics-challenges-in-integrated-treatment-a-comprehensive-review