Esta noche ha llegado un nuevo rey a La Habana - Radio Gladys Palmera

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Pocos comparten el secreto, como también son pocos los que pueden explicar qué es el feeling o filin. Solamente saben dos cosas, y con ellas basta: filin es sentimiento, o la manera nueva de expresarlos cantando, y la segunda es que ha regresado de México uno de los abanderados de este movimiento, al que pronto se le conocería como “el King”, José Antonio Méndez.

Otro secreto, que ya deja de serlo, es que, noche tras noche, “el King” canta en su espacio del Lobby’s Bar del Hotel Saint John’s, en El Vedado habanero. Aquí se viene a sentir, a recordar, a buscar palabras y temblores con los que mirar a quien uno ama, o a traducir esos temblores en sensaciones que llevan sonidos.

A su regreso de México, el Club Cubano de Jazz, le hizo un sentido homenaje en el Copa Room del hotel Havana Riviera. Pero ahora está solo contra la noche, con su guitarra en ristre, la media luz del bar, y el silencio de quienes han venido a escuchar temas que se adivinan eternos, como este:

Ese sentimiento, que puede llenar / el hondo vacío, de la soledad. //
Ese sentimiento, que puede decir / las cosas que nunca, yo supe sentir. //
Ese sentimiento, que va más allá / de toda frontera, entre cielo y mar. //
Ese sentimiento, lleno de calor / que todo lo puede, que vence al dolor. //
Ese sentimiento, que suele poner / un temblor de dicha, en todo mi ser, /
es el que llevamos, en el corazón. //
Ese sentimiento, que se llama amor.

Dentro de muchos años alguien explicará en la prensa el origen de ese tratamiento de “rey” o “King”, que acompañaba siempre a su nombre. La explicación es esta: “Su genio iba parejo con su humildad, con su don de gentes. Al llamarle a todo el mundo King, como una alusión a Nat King Cole, a quien admiró, los amigos empezaron a llamarle King, y así se quedó”.

También le decían “El ronco”. Tony Pinelly, músico, cronista y musicólogo, que fue su amigo, dice: “era ronco hablando, pero cantaba con una voz que parecía mandada a hacer para sus canciones, limpia, cálida y sensual”.

El mismo Pinelli escribió también esto sobre José Antonio: “allí me hizo la anécdota famosa que diera origen a Si me comprendieras uno de sus tantos éxitos. Me contó cómo un amigo lo había convencido para llevar una serenata a su esposa ya que andaban peleados y José Antonio, bohemio incurable terminó la serenata (que fue un éxito como reconciliación) a las siete de la mañana, por lo que cuando llegó a su propia casa, fue a él que no le abrieron la puerta, y salió la canción”.

Ahora, como si adivinara que hablamos de ese tema, comienza a pulsar los primeros acordes:

Si me comprendieras, / si me conocieras, / qué feliz serías. //
Si me comprendieras, / si me conocieras, / jamás llorarías. //
Ya que estando lejos /tú no eres ajena, / porque vas conmigo, /
tus fieles reflejos, / alivian mis penas, / la noche es testigo. //

El King hace una brevísima pausa, casi un guiño, porque sabe que en este justo momento las parejas que le escuchan se miran o se acarician. Él le pasa un brazo por encima del hombro o ella toma su mano con suavidad. Y entonces sigue:

Si me comprendieras, / si me conocieras, / jamás dudarías, /
y mis condiciones / serían las razones, / que tú aceptarías. //
Si me comprendieras / tan siquiera un poco, / todo cambiaría /
porque así verías / que por ti estoy loco.

También en el futuro, cuando alguien quiera saber más de la historia de este gigante, encontrará en la prensa o en los libros datos como estos: “nació en La Habana, el 21 de junio de 1927 y desde niño le fascinó cantar. Cuando tenía trece años, ganó en la “Corte Suprema del Arte”, en 1940, cantando Cocula, el famoso corrido mexicano y ya no se separó de la guitarra y de la trova que, junto a otros jóvenes de su época, conformó en un estilo que marcaría para siempre a la música cubana: “El filing”.

A esta altura, en este maravilloso refugio donde no se escuchan los ruidos de El Vedado, con sus noches populosas y agitadas, José Antonio deja un momento el amor y la suavidad de los boleros y agrega ritmo a su biografía, en este gran homenaje al barrio de La Habana donde vive:


Es muy sabroso tener un pupú, / así piensas tú. //
Y es elegante tener un chalet, / así piensa usted. //
Pero en mi caso yo pido / cemento ladrillo arena, /
que son las tres cosas buenas / pa mi casita en Los Pinos. //

Algunos habituales, conocedores de su obra, comienzan a dar palmas y a corear:
 Cemento / hey / ladrillo y arena. 
Que son las tres cosas buenas / pa´ mi casita en Los Pinos. //

Mucha gente pensará años más tarde que “El King” se había fabricado esa casa de la que habla en su canción. Pero no, era el sitio donde vivió de niño: “La modesta casa de su infancia se encontraba en la Avenida del Oeste (Calzada de los Pinos), entre las calles Alberto González y Morales”.

“En 1949, José Antonio Méndez hizo varias grabaciones como intérprete, con el conjunto de Julio Gutiérrez. En 1949 viajó a México, por invitación del cantante Pepe Reyes, y allí trabajó con Mario Ruíz Armengol, Agustín Lara (en su programa La Hora Azul), Gonzalo Curiel, Luis Demetrio, Álvaro Carrillo, Vicente Garrido, María Luisa Landín, José Sabre Marroquín y otros. Dámaso Pérez Prado y Benny Moré grabaron su guaracha Pa que te dure”.

Ahora acaricia de nuevo las cuerdas lentamente. Afuera del hotel, que está en la calle O, entre 23 y 25, la noche se pone más oscura, pero los corazones de los presentes se encienden despacio cuando él canta uno de sus temas inmortales:

Novia mía, / desde el primer y fiel abrazo, /
se hundió por siempre en el ocaso / mi negra y cruel melancolía. //
Novia mía, / borraste en mi la desconfianza /
reviviendo mis esperanzas / cuando jamás lo presentía. //
Soy muy tuyo / y tú mi amor, lo has comprendido /
al ver así, así rendido / a tus caprichos, mi orgullo. //
Al abismo, no temo ir en desenfreno /
si no me apartas de tu seno / novia de todo mi egoísmo.

Se habla de su nobleza, pero también era paciente y muy perseverante. Su guitarra era su cabalgadura, su trono y su defensa. Era como una novia, como una guardaespaldas, como su pasaporte a cualquier zona de la posteridad.

Antes de que comenzara la década de los 50, José Antonio Méndez pudo “ir a México en 1949 donde ya el Trío Durango y Toña La Negra le habían hecho popular La gloria eres túque quedaría como uno de los grandes hits de la cancionera más cotizada de la época, la gran Olga Guillot, que contribuyó a que fuera una de las canciones románticas más famosas del mundo, así como suena”. 

“Entre 1955 y 1956 Méndez hizo sus primeras grabaciones allí, por iniciativa de Mario Rivera Conde -alto ejecutivo de la casa discográfica RCA Víctor mexicana. En 1957 salió al mercado su primer disco de larga duración, José Antonio Méndez canta solo para enamorados, que incluía, entre otras piezas, Mi mejor canción, Como los demás, Sufre más, La gloria eres tú y Novia mía”. En el país hermano dio a conocer “su bolero Me faltabas tú, que popularizarían Elena Burke y Pacho Alonso y grabaría en Nueva York Vicentico Valdés”. Es lo que comienza a cantar ahora, concentrado, con los párpados cerrados:

Me faltaba amor, me faltaba paz, me faltabas tú. //
Cómo iba a pensar que hoy pudiera amar más hondo que ayer. //
Llegaste a mi vida a borrar las noches de amargos desvelos, /
a darme la luz, tú que eres mi sol, que eres mi consuelo.

En el futuro, el último piso de este hotel se convertirá en el cuartel general del filin, y se llamará El Pico Blanco. Allí cantará José Antonio como para que el mar también lo escuche,

“Murió en accidente de tránsito el 10 de junio de 1989, tras actuar en el Pico Blanco durante un Festival del Bolero”. Allí, algunas noches, cuando los enamorados tienen dudas de sus sentimientos, se escucha su voz diciendo:

Dios dice que la gloria / está en el cielo. //
Que es de los mortales / el consuelo al morir. //
Bendito Dios porque al tenerte yo en vida / no necesito ir al cielo tisú, /
Si, alma mía / la gloria eres tú.

Se habla de su nobleza, pero también era paciente y muy perseverante. Su guitarra era su cabalgadura, su trono y su defensa. Era como una novia, como una guardaespaldas, como su pasaporte a cualquier zona de la posteridad. 

Playlist

1. José Antonio Méndez - Novia mía (José Antonio Méndez)

00:00:26

2. José Antonio Méndez - Este sentimiento que se llama amor (José Antonio Méndez)

00:03:55

3. José Antonio Méndez - Tú, mi adoración (José Antonio Méndez)

00:07:19

4. José Antonio Méndez - Cemento, ladrillo y arena (José Antonio Méndez)

00:10:52

5. José Antonio Méndez - Me faltabas tu (José Antonio Méndez)

00:13:34

6. José Antonio Méndez - Ayer la vi llorar (José Antonio Méndez)

00:16:38

7. José Antonio Méndez - Mi mejor canción (José Antonio Méndez)

00:19:55

8. José Antonio Méndez - Otra nueva canción (José Antonio Méndez)

00:23:08

9. José Antonio Méndez - Por nuestra cobardía (José Antonio Méndez)

00:26:55

10. José Antonio Méndez - Un nuevo amanecer (José Antonio Méndez)

00:30:17

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Jose Arteaga