La sesión clínica «Migraña y otras cefaleas» ofrece una revisión práctica del diagnóstico, el tratamiento y los criterios de derivación desde Atención Primaria. La anamnesis, las banderas rojas, la prevención de la cronificación y la coordinación con Neurología articulan una formación que ya puede consultarse en la plataforma.
La cefalea constituye uno de los motivos de consulta neurológica más frecuentes en Atención Primaria. Aunque la mayoría de los pacientes presenta una cefalea primaria, cada consulta exige distinguir entre el dolor que constituye la propia enfermedad y aquel que puede ser la manifestación de otro proceso.
Esta distinción recorre la sesión clínica «Migraña y otras cefaleas», perteneciente al Aula de Actualización Clínica SEMERGEN-FIDYS. La formación reúne la perspectiva de la medicina de familia y la neurología para responder a las dudas que aparecen con mayor frecuencia en la práctica asistencial.
La Dra. Inés Rivera Panizo, médica de familia del Centro de Salud Los Gladiolos y miembro del Grupo de Trabajo de Neurología de SEMERGEN, conversa con el Dr. Alberto Lozano Ros, neurólogo y coordinador de la Unidad de Cefaleas del Hospital General Universitario Gregorio Marañón.
Durante algo más de una hora, ambos especialistas revisan el diagnóstico, el tratamiento sintomático y preventivo, los criterios de derivación y la aplicación de estas decisiones a dos casos clínicos.
El diagnóstico es clínico y la anamnesis es soberana.
Dra. Inés Rivera Panizo, médica de familia y miembro del Grupo de Trabajo de Neurología de SEMERGEN
Una consulta frecuente que exige una evaluación rigurosa
Casi el 90 % de la población experimentará algún episodio de cefalea a lo largo de su vida. La mayoría de las consultas corresponderá a cefaleas primarias, principalmente migraña y cefalea tensional, pero una proporción menor puede estar relacionada con una patología subyacente que requiera una actuación urgente.
La sesión explica cómo reducir esa incertidumbre mediante una anamnesis dirigida y una exploración física y neurológica adecuada. El objetivo consiste en identificar el patrón del dolor, conocer su evolución, valorar los síntomas acompañantes y determinar si se han producido cambios respecto a episodios anteriores.
Los ponentes insisten en que una historia clínica bien construida permite diagnosticar la migraña y muchas otras cefaleas primarias sin recurrir sistemáticamente a pruebas complementarias. La neuroimagen debe responder a una sospecha clínica y no convertirse en una actuación automática ante cualquier dolor de cabeza.
Casi el 90 %
Población afectada
Experimentará algún episodio de cefalea a lo largo de su vida.
25 %
Necesidad preventiva
Proporción aproximada de pacientes con migraña que necesita tratamiento preventivo en España.
Solo el 5 %
Prevención adecuada
Proporción aproximada que recibe un tratamiento preventivo adecuado, según los datos expuestos durante la sesión.
Preguntar antes de solicitar pruebas
La anamnesis permite distinguir entre una cefalea primaria y un dolor que puede ser síntoma de otra enfermedad. Para ello resulta fundamental preguntar por la forma de inicio, la evolución, la frecuencia, los síntomas acompañantes, el consumo de medicación y los cambios respecto al patrón habitual.
La exploración neurológica completa esta valoración y ayuda a decidir cuándo el paciente necesita pruebas complementarias, una derivación preferente o atención urgente.
Las banderas rojas que cambian la decisión
La formación dedica especial atención a las señales que deben hacer sospechar una cefalea secundaria. El acrónimo SNNOOP10 reúne situaciones clínicas que obligan a ampliar el estudio o acelerar la derivación.
Entre ellas se encuentran la cefalea de inicio súbito, la aparición de signos neurológicos focales, la alteración del nivel de consciencia, la presencia de fiebre o signos meníngeos, determinados antecedentes sistémicos y los cambios relevantes en un dolor conocido.
También deben valorarse con especial atención las cefaleas de nueva aparición, las que aumentan progresivamente de intensidad o frecuencia y aquellas que presentan características diferentes a las habituales del paciente.
Reconocer estas señales permite derivar con rapidez los casos potencialmente graves y evitar pruebas innecesarias cuando la historia clínica y la exploración resultan compatibles con una cefalea primaria.
Diagnosticar con criterio
Utilizar la anamnesis y la exploración para reconocer la migraña e identificar las banderas rojas.
Tratar desde el inicio
Optimizar el tratamiento de cada crisis y valorar pronto la necesidad de prevención.
Coordinar la asistencia
Diferenciar qué casos puede seguir Atención Primaria y cuáles necesitan Urgencias o Neurología.
Tratar la crisis de forma precoz y suficiente
Otro de los bloques centrales se ocupa del tratamiento sintomático. Los especialistas explican que la elección depende de la intensidad de la crisis, de la respuesta previa, de las comorbilidades y de las contraindicaciones de cada paciente.
En las crisis leves o moderadas pueden utilizarse analgésicos o antiinflamatorios adecuados. Cuando la crisis resulta intensa desde el inicio o la respuesta es insuficiente, los triptanes adquieren un papel principal.
La sesión insiste en la importancia de administrarlos al comienzo del dolor, cuando ofrecen una mayor posibilidad de controlar el episodio. También aborda las diferencias entre los distintos triptanes y cómo su velocidad de acción o duración pueden ayudar a seleccionar la opción más adecuada.
Uno de los mensajes más aplicables a la consulta se refiere a la evaluación de la respuesta. El fracaso de un triptán en una única crisis no permite concluir que el medicamento sea ineficaz. Debe probarse correctamente en varios episodios y, si la respuesta continúa siendo insuficiente, puede valorarse otro fármaco del mismo grupo.
Para considerar que un triptán es ineficaz, al menos hay que tomarlo tres veces. La falta de eficacia o tolerancia a uno no predice la respuesta al resto.
Dr. Alberto Lozano Ros, coordinador de la Unidad de Cefaleas del Hospital General Universitario Gregorio Marañón
La formación también revisa el lugar de nuevas opciones para el tratamiento de las crisis, como lasmiditán y rimegepant. Estas alternativas pueden resultar de interés en determinados pacientes que no responden a los triptanes, presentan intolerancia o tienen contraindicaciones cardiovasculares.
Los ponentes advierten, además, sobre el uso excesivo de medicación aguda. El consumo frecuente de analgésicos, antiinflamatorios o triptanes puede favorecer una cefalea por sobreuso y contribuir a la cronificación.
Registrar cuántos días se utiliza medicación resulta tan importante como contabilizar los propios días de dolor.
Actuar antes de la cronificación
Una frecuencia basal elevada, el uso excesivo de medicación, la ansiedad, la depresión, la obesidad y el estrés pueden favorecer la progresión de la migraña.
La sesión destaca la conveniencia de iniciar la prevención cuando esté indicada, antes de que se consoliden la sensibilización central y otros mecanismos que dificultan la respuesta terapéutica.
El tratamiento preventivo no depende únicamente del número de crisis
La sesión dedica una parte especialmente relevante a determinar cuándo debe iniciarse un tratamiento preventivo. Las guías lo recomiendan habitualmente cuando el paciente presenta más de cuatro días de cefalea al mes, pero la decisión no debe depender únicamente de esa cifra.
También puede estar indicado con menos días si las crisis resultan muy invalidantes, interfieren de forma significativa en la vida personal o laboral, requieren medicación aguda con demasiada frecuencia o no responden de manera suficiente al tratamiento sintomático.
La pregunta principal es sencilla: ¿hasta qué punto la migraña está condicionando la vida del paciente? Esta perspectiva permite valorar conjuntamente la frecuencia, la intensidad, la discapacidad y las necesidades individuales.
El objetivo del tratamiento preventivo no consiste necesariamente en eliminar todas las crisis. Busca reducir su frecuencia, intensidad y duración, mejorar la respuesta al tratamiento agudo, disminuir el consumo de analgésicos y recuperar calidad de vida.
Elegir el preventivo según el perfil del paciente
La elección debe individualizarse. En lugar de seleccionar el tratamiento de manera aislada, los ponentes proponen utilizar las comorbilidades para orientar la decisión.
Un paciente con trastornos del sueño, ansiedad o determinados cuadros de dolor puede beneficiarse de una alternativa diferente a la que se elegiría para una persona con hipertensión, obesidad u otras enfermedades concomitantes. Esta valoración también debe tener en cuenta las contraindicaciones y los posibles efectos adversos.
El diario de cefaleas ayuda a comprobar la eficacia. La sesión considera clínicamente significativa una reducción de, al menos, el 50 % de los días de migraña en la forma episódica y del 30 % en la migraña crónica, tras un periodo adecuado de tratamiento.
La percepción del paciente, su recuperación funcional y la disminución del consumo de medicación también forman parte de la evaluación. Los especialistas recuerdan que retirar el tratamiento demasiado pronto puede impedir una respuesta estable.
Derivar cuando la complejidad lo exige
La coordinación entre Atención Primaria y Neurología ocupa otro de los grandes bloques de la formación. La cefalea de presentación súbita, la sospecha de una hemorragia subaracnoidea, los signos neurológicos focales, la alteración del nivel de consciencia o la sospecha de una cefalea secundaria grave requieren valoración urgente.
La derivación a una consulta de Neurología está indicada cuando existen dificultades diagnósticas, alteraciones en la exploración, auras atípicas o prolongadas, neuralgias, cefalea por sobreuso difícil de resolver o falta de respuesta a un tratamiento preventivo correctamente planteado.
Los especialistas también destacan la importancia de la contraderivación. Cuando el diagnóstico está establecido y el paciente permanece estable con una pauta clara, Atención Primaria puede continuar el seguimiento.
Un informe que detalle el tratamiento, su duración, la posible retirada y las condiciones para reiniciarlo facilita esta continuidad asistencial.
Dos casos para trasladar la evidencia a la consulta
La parte final aplica los contenidos a dos situaciones habituales. El primer caso presenta a una mujer de 38 años con migraña desde la adolescencia, componente menstrual, aura visual, ocho días de migraña al mes y consumo frecuente de ibuprofeno.
Los ponentes plantean la optimización del tratamiento agudo mediante un triptán y el inicio de prevención, seleccionando la alternativa según el estrés, la ansiedad y las alteraciones del sueño de la paciente.
El segundo caso aborda una migraña crónica en una mujer de 57 años con hipertensión, diabetes, obesidad, depresión, fibromialgia y uso excesivo de sumatriptán y naproxeno.
La discusión integra la educación sobre el sobreuso, la elección de un preventivo adaptado a sus comorbilidades y la derivación preferente a Neurología.
Estos casos convierten las recomendaciones generales en decisiones concretas y muestran cómo la frecuencia del dolor, la discapacidad, los tratamientos previos y el contexto clínico modifican el abordaje.
Cuatro ideas para llevar a la consulta
La sesión termina condensando sus contenidos en cuatro decisiones aplicables a la práctica asistencial.
La primera consiste en reconocer que el diagnóstico de la migraña es clínico. Cuando la exploración neurológica es normal y no existen banderas rojas, no resulta necesario solicitar pruebas diagnósticas de manera sistemática.
La segunda es optimizar precozmente el tratamiento de las crisis. Los triptanes deben utilizarse al inicio del dolor, probarse correctamente y sustituirse por otro fármaco del mismo grupo cuando la respuesta continúe siendo insuficiente.
La tercera es actuar antes de la cronificación. Iniciar un tratamiento preventivo cuando esté indicado puede reducir los días de migraña, la discapacidad y el consumo de medicación aguda.
La cuarta es individualizar la prevención y coordinar la derivación. Las comorbilidades ayudan a elegir el tratamiento, mientras que la falta de respuesta o la mayor complejidad clínica pueden requerir la participación de Neurología y el acceso a terapias avanzadas.
Una sesión para decidir mejor desde la primera consulta
Atención Primaria dispone de herramientas para diagnosticar y tratar una parte considerable de las cefaleas. Una anamnesis dirigida, una exploración adecuada y el reconocimiento de las señales de alarma permiten actuar con seguridad.
La formación también invita a optimizar el tratamiento de las crisis, utilizar correctamente los triptanes, iniciar la prevención cuando esté indicada y evitar que la migraña avance hacia formas más frecuentes y difíciles de controlar.
Cuando el caso supera ese primer nivel de abordaje, la coordinación con Neurología permite acceder a estudios y tratamientos avanzados sin perder la continuidad asistencial.
La sesión ya está disponible para los profesionales que quieran revisar estos criterios y trasladarlos a su práctica clínica.
Fuentes
El contenido de este reportaje procede de la sesión clínica «Migraña y otras cefaleas», impartida por la Dra. Inés Rivera Panizo y el Dr. Alberto Lozano Ros dentro del Aula de Actualización Clínica SEMERGEN-FIDYS.
La documentación científica presentada incluye el Manual de práctica clínica en cefaleas de la Sociedad Española de Neurología; el Libro Blanco de la Migraña en España; el estudio OVERCOME España, y publicaciones sobre la carga de la migraña, sus factores de cronificación y el tratamiento sintomático y preventivo.
Sesión ya disponible
Accede a «Migraña y otras cefaleas» y revisa, a través de casos clínicos, las decisiones que ayudan a mejorar el diagnóstico, el tratamiento y la derivación desde Atención Primaria.