Tienes una buena idea, has trabajado en el modelo de negocio, conoces tu mercado y sabes hacia dónde quieres llevar tu empresa. Ahora llega otro reto: conseguir que un inversor entienda todo ese potencial en apenas unos minutos.
Y ahí entra en juego el pitch.
Preparar una presentación ante inversores no consiste únicamente en hacer unas diapositivas atractivas o memorizar un discurso. Se trata de seleccionar lo verdaderamente importante de tu proyecto y comunicarlo de manera clara, convincente y creíble.
Porque puedes conocer tu empresa mejor que nadie, pero si no consigues transmitir por qué merece la pena prestar atención a ella, será difícil despertar el interés de quien tienes delante.
Un buen pitch empieza mucho antes de hablar
Uno de los errores más habituales es comenzar preparando directamente la presentación.
Antes de abrir PowerPoint, Keynote o cualquier otra herramienta, hay una pregunta mucho más importante que responder:
¿Qué quiero que recuerde el inversor cuando termine mi presentación?
Tu pitch debe construir una historia alrededor de esa respuesta.
No necesitas contar absolutamente todo sobre tu empresa. De hecho, intentar hacerlo puede jugar en tu contra. El objetivo de una primera presentación no suele ser cerrar una inversión en ese mismo momento, sino generar suficiente interés para continuar la conversación. Por eso, seleccionar la información es tan importante como saber comunicarla.
¿Qué necesita saber un inversor?
Aunque cada proyecto es diferente, existen algunas cuestiones que cualquier inversor querrá comprender.
Empieza por explicar qué problema has identificado. Debe ser un problema real, relevante y suficientemente importante como para justificar la existencia de tu solución.
Después, presenta tu propuesta: qué haces y por qué tu solución aporta algo diferente. Evita explicaciones excesivamente técnicas. Incluso cuando el proyecto sea complejo, deberías ser capaz de resumirlo de forma sencilla.
A partir de ahí, demuestra que existe una oportunidad empresarial. Habla del mercado, de quiénes son tus clientes, de cómo vas a llegar hasta ellos y de cuál es tu modelo de negocio.
Clientes, ventas, usuarios, acuerdos, pruebas piloto, crecimiento, recurrencia o cualquier otro indicador relevante pueden ayudar a demostrar que tu proyecto no se sostiene únicamente sobre una buena idea.
Los números importan. Pero necesitan contexto
Una presentación ante inversores debe incluir datos, pero acumular cifras no necesariamente hace que un pitch resulte más convincente.
Decir que tu mercado mueve millones de euros puede llamar la atención. Explicar qué parte de ese mercado puedes alcanzar, cómo vas a hacerlo y qué evidencias respaldan esa previsión aporta mucha más información. Y lo mismo sucede con las métricas de crecimiento.
Selecciona aquellas que realmente ayuden a entender la evolución y el potencial de tu empresa.Los números deben reforzar tu historia, no dificultar su comprensión.
Explica qué te hace diferente
Si existe una oportunidad interesante, probablemente no seas la única empresa intentando aprovecharla. Identifica ese escenario y explica con claridad cuál es tu ventaja competitiva y por qué puede mantenerse en el tiempo.
Tecnología propia, conocimiento especializado, propiedad intelectual, acceso al mercado, equipo, datos, costes, alianzas estratégicas o velocidad de ejecución pueden formar parte de esa diferenciación.
Detrás del proyecto hay un equipo
Los inversores no analizan únicamente ideas o modelos de negocio. También analizan a las personas que tendrán que ejecutarlos.
¿Quién está detrás de la empresa? ¿Por qué ese equipo es el adecuado para desarrollar el proyecto? ¿Qué conocimientos y experiencia aporta? ¿Qué capacidades complementarias existen?
Explica porqué vuestro equipo tiene capacidad para convertir la oportunidad en una empresa que pueda crecer.
Si buscas inversión, explica para qué
Llegados a este punto debe quedar claro qué estás buscando.
¿Cuánto capital necesitas? ¿Para qué vas a utilizarlo? ¿Qué hitos esperas alcanzar gracias a esa inversión?
Puedes necesitarla para desarrollar producto, contratar perfiles estratégicos, entrar en nuevos mercados, aumentar capacidad comercial o alcanzar determinadas métricas.
Cuanto más clara sea la relación entre inversión, ejecución y crecimiento, más fácil será entender la oportunidad.
¿Estás preparando tu proyecto para presentarlo ante inversores?
En CEEIM ayudamos a emprendedores y empresas innovadoras a desarrollar sus proyectos, mejorar su propuesta y conectar con el ecosistema emprendedor e inversor.
Si estás preparando una ronda de financiación o quieres mejorar la forma en la que presentas tu startup ante potenciales inversores, contar con asesoramiento y entrenar previamente tu pitch puede marcar la diferencia.
Porque tener un buen proyecto es fundamental. Saber comunicar todo su potencial también.