Los 10 imprescindibles que ver y hacer en Vietnam - Huakai

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1. Explorar la capital Hanoi

Si hay un lugar donde el caos y la tradición conviven en perfecta armonía, ese es Hanoi. La capital de Vietnam es vida, vida y vida, donde las motos parecen multiplicarse por segundos y el olor a comida callejera se mezcla con el de los templos ancestrales. Es el primer gran choque cultural del viaje, pero créenos, te va a encantar.

¿Qué ver en Vietnam si empiezas por Hanoi? Pues un poco de todo. Te recomendamos perderte (literalmente) por el Barrio Antiguo, donde cada calle está dedicada a un gremio distinto. Encontrarás desde artesanos hasta tiendas de hierbas medicinales. 

Luego, acércate al Templo de la Literatura, un oasis de paz en medio del ajetreo, que además fue la primera universidad del país. Si te gustan las historias curiosas, aquí estudiaban los hijos de la nobleza hace siglos, y aún se respira ese aire académico. 

Y no te puedes ir sin ver el Mausoleo de Ho Chi Minh, donde descansa el líder revolucionario del país.

Otro punto interesante es el Lago Hoan Kiem, un lugar perfecto para pasear y ver a los locales haciendo tai chi al amanecer. Si te animas, puedes cruzar el Puente Rojo que lleva hasta el templo Ngoc Son, dedicado a un general que, según la leyenda, derrotó a una tortuga gigante. Sí, en serio.

Por la noche, lánzate a la aventura gastronómica probando el famoso pho (sopa de fideos) o el bun cha (cerdo a la parrilla con fideos). Y si te sientes valiente, atrévete con un café con huevo. Suena raro, pero es toda una delicia local. 

Además de todo esto, no olvides darte una vuelta por el Train Street, una calle estrecha por donde pasa un tren a toda velocidad a pocos centímetros de las casas. ¿Adrenalina gratis? Aquí la tienes.

2. Pu Luong y su Reserva Natural

Si te apetece un respiro de las grandes ciudades, Pu Luong es el lugar perfecto. Esta reserva natural es un paraíso de montañas, ríos y arrozales en terrazas..

Uno de los imprescindibles en Vietnam es visitar la aldea de Kho Muong, un rincón escondido entre montañas donde conocerás a las comunidades locales y su forma de vida. Además, muy cerca de allí, se encuentran las cuevas de Kho Muong, una maravilla natural con estalactitas y estalagmitas impresionantes.

Pero lo mejor de Pu Luong es caminar sin prisa por sus paisajes. Aquí encontrarás campos de arroz que cambian de color según la temporada, ríos con norias de bambú que siguen funcionando de manera tradicional, y montañas que se abren y cierran a medida que avanzas. 

Es el Vietnam más auténtico, el que no aparece en todas las guías, pero que deja huella en quienes lo visitan.

3. Navegar por Halong Bay

Si hablamos de qué ver en Vietnam, la Bahía de Halong es un must absoluto. De hecho, es una de las 7 maravillas naturales del mundo. No es para menos: más de 1.600 islotes de piedra caliza emergen del agua, creando un paisaje único en el mundo. Y sí, lo que ves en las fotos es real.

La mejor forma de disfrutarlo es a bordo de un barco. Puedes elegir desde una excursión de un día hasta una noche en un crucero con comida deliciosa y atardeceres inolvidables. Además, puedes disfrutar de paradas en islas como Cat Ba, donde puedes hacer kayak, o la cueva Sung Sot, una caverna enorme con formaciones rocosas que parecen sacadas de otro planeta.

Pero lo mejor de Halong Bay es simplemente dejarse llevar por la experiencia. Imagina despertarte rodeado de este paisaje mientras tomas un café vietnamita en la cubierta del barco. O mejor aún, despertarte con una clase de taichí al amanecer. ¿Quién da más?

4. La naturaleza de Ninh Binh

Si Halong Bay te ha enamorado, espera a ver Ninh Binh. Se la conoce como la «Bahía de Halong terrestre«, y cuando llegues entenderás por qué. En lugar de islotes flotando en el mar, aquí los picos de piedra caliza sobresalen en medio de campos de arroz y ríos serpenteantes. 

¿Qué hacer en Vietnam si visitas Ninh Binh? Lo primero, un paseo en barca por Tam Coc o Trang An, donde remarás entre montañas y atravesarás cuevas naturales impresionantes. Y no, tú no tienes que remar, lo hacen las mujeres locales… ¡con los pies! (de verdad, como lo ves)

También puedes visitar la Pagoda de Bich Dong, un templo budista escondido en una cueva, o subir hasta el mirador de Hang Mua. Eso sí, prepárate para una buena subida de escalones. ¿La recompensa? Una de las vistas más espectaculares de todo el país. Créenos, merece la pena el esfuerzo y el sudor.

Un consejo: si puedes, quédate al menos una noche en Ninh Binh. Ver el amanecer entre la niebla sobre los arrozales es una experiencia que difícilmente olvidarás.

5. Hoa Lu

Aunque Hoa Lu se encuentra en Ninh Binh, es un mundo completamente distinto. Aquí no hay barcas ni ríos serpenteantes, sino historia y cultura ancestral. Esta antigua capital de Vietnam (sí, antes de Hanoi) es un lugar lleno de templos, murallas y reliquias de su pasado glorioso.

Uno de los puntos clave de Hoa Lu es el templo de Dinh Tien Hoang, dedicado al primer emperador de Vietnam. Su arquitectura es impresionante y está rodeado de montañas que le dan un aire aún más místico. También puedes visitar el templo de Le Dai Hanh y pasear por los restos de la antigua ciudadela.

Si eres de los que disfrutan con la historia, para historia que ver en Vietnam: Hoa Lu es una parada obligatoria. Pero incluso si no lo eres, su entorno natural y su tranquilidad lo convierten en un lugar perfecto para desconectar.

6. Mai Chau y sus arrozales

Si te apetece ver un Vietnam más rural y auténtico, Mai Chau es el destino ideal. Esta región es famosa por sus arrozales, sus casas sobre pilotes y la amabilidad de sus habitantes. Aquí no hay grandes ciudades ni tráfico caótico, solo naturaleza y tranquilidad.

Lo mejor que puedes hacer en Mai Chau es un trekking por los arrozales. Hay rutas para todos los niveles, desde paseos suaves hasta caminatas más exigentes que te llevarán a aldeas remotas. En el camino, podrás conocer a la etnia tailandesa blanca, que todavía conserva sus tradiciones ancestrales.

Otra opción es recorrer la zona en bicicleta, pasando por campos de arroz y pequeños pueblos donde los niños te saludarán con una sonrisa. Y por la noche, no te pierdas una cena en una casa local con platos típicos como el sticky rice cocinado en bambú. 

No solo disfrutarás de la comida, sino también de la hospitalidad vietnamita en plena esencia.

7. Huè, la antigua capital de Vietnam

Si eres de los que disfrutan con la historia y la cultura, Huè te va a encantar. Fue la capital de Vietnam durante la dinastía Nguyen, y todavía conserva ese aire imperial.

Lo más impresionante de la ciudad es la Ciudadela de Huè, una fortaleza enorme rodeada por un foso y con templos, palacios y puertas monumentales. En su interior, la Ciudad Prohibida Púrpura te dará una idea de cómo vivían los emperadores vietnamitas. Aunque, aviso, no esperes encontrarla “impecable”: la guerra la dejó bastante dañada, pero sigue siendo espectacular.

Otro de los imprescindibles en Vietnam es recorrer los mausoleos de los emperadores Nguyen. ¿Un cementerio puede ser bonito? En Huè, sí. Son tumbas rodeadas de naturaleza, con esculturas y arquitectura impresionante.

Si después de tanta historia te apetece relajarte, haz un paseo en barco por el río Perfume. Al atardecer, la vista de la Pagoda de Thien Mu reflejada en el agua es simplemente mágica.

8. Hoi An y sus famosos farolillos

Hoi An es una de esas ciudades que parecen sacadas de un cuento. Sus calles empedradas, sus casas coloniales de colores y los farolillos iluminando la ciudad por la noche crean un ambiente mágico.

Uno de los mejores planes en Hoi An es simplemente pasear. Déjate llevar por sus calles llenas de tiendas de artesanía, sastres (donde puedes hacerte ropa a medida en tiempo récord) y cafeterías con encanto.

Pero el momento estrella llega al anochecer, cuando la ciudad se llena de farolillos de colores. Puedes incluso soltar uno en el río y pedir un deseo. ¿Funcionará? No lo sabemos, pero la experiencia es única.

Otro must en Hoi An es recorrer sus canales en una barca de madera y visitar el puente japonés, uno de los símbolos de la ciudad. Y si tienes tiempo, acércate a la playa de An Bang para desconectar con vistas al mar.

9. La antigua Saigón: La ciudad Ho Chi Minh

Si Hanoi es el alma cultural que ver en Vietnam, Ho Chi Minh es su motor económico. Esta ciudad, antes llamada Saigón, es una mezcla de rascacielos, mercados caóticos y calles llenas de historia.

Aquí puedes visitar el Museo de los Restos de la Guerra, que muestra la crudeza del conflicto de Vietnam, o los túneles de Cu Chi, una red subterránea utilizada por los vietnamitas durante la guerra.

Para una dosis de arquitectura colonial, pásate por la catedral de Notre Dame de Saigón y la Oficina Central de Correos, diseñada por Gustave Eiffel (sí, el de la torre).

Pero si lo que quieres es vivir el Saigón moderno, sube a un rooftop en el Distrito 1 y disfruta de una cerveza con vistas panorámicas de la ciudad. Y si te van las compras, el mercado de Ben Thanh es el sitio ideal.

10. Degustar la gastronomía vietnamita

Si hay algo que vas a recordar de Vietnam, además de sus paisajes, es su comida. La gastronomía vietnamita es una de las más ricas y variadas del mundo.

Empezamos por lo básico: el pho. Esta sopa de fideos con carne es el plato estrella del país y se toma a cualquier hora del día (sí, incluso en el desayuno). Luego tienes el banh mi, un bocadillo con influencias francesas que combina paté, encurtidos, carne y salsas.

Si te gusta lo dulce, prueba el che, un postre a base de leche de coco, frijoles y gelatinas de colores. Y para beber, el café vietnamita es una pasada. Puedes tomarlo con leche condensada (ca phe sua da) o incluso con huevo (ca phe trung), una delicia cremosa que te sorprenderá.

¿Un consejo? Prueba la comida callejera sin miedo. Es barata, deliciosa y una de las mejores formas de conocer la verdadera esencia de Vietnam.

Y, ¿cuándo viajar a Vietnam?

La mejor época para viajar a Vietnam es de octubre a abril, cuando el clima es más seco y las temperaturas son agradables. Sin embargo, es un país con climas muy variados, así que cualquier momento puede ser bueno dependiendo de la zona que visites.

Si viajas en verano, prepárate para algo de calor y lluvias, pero eso no significa que no puedas disfrutar del país. De hecho, los paisajes de arrozales están en su máximo esplendor en esta época.

Vamos que a lo que nos referimos es que no hay un mal momento para visitar y ver Vietnam. Siempre habrá algo increíble que ver y hacer, sin importar la estación.

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David Sánchez