Vertientes del activismo accionarial ⬇️

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El concepto de activismo ha ido evolucionando a lo largo de los años. Y sí, aunque seguimos encontrando un activismo en el que las personas dedican tiempo, dinero o esfuerzos a militar una causa política o social que consideran de gran importancia, también encontramos una evolución en la forma de hacerlo. En concreto, el sector financiero, por su papel central en la economía global y su influencia en una amplia gama de industrias, es un objetivo especialmente relevante. Es aquí donde la evolución de ese activismo se ha visto más marcado. Hablo del activismo accionarial.

Los accionistas “activistas” han sido una fuerza impulsora en la configuración del panorama empresarial. Han sabido utilizar su influencia y poder de voto para promover cambios en las políticas y prácticas de las empresas, con el objetivo de mejorar su desempeño financiero y su impacto social y ambiental. No hay duda, su peso es cada vez es mayor y más relevante. 

En materia climática

Y así lo hemos visto, especialmente en materia climática donde están presionando a las instituciones financieras para que adopten políticas más sólidas en relación con el cambio climático.

Bancos como JPMorgan, Goldman Sachs o Barclays entre otros han visto cómo se presentaron resoluciones instándoles a alinear sus políticas de préstamos con los objetivos del Acuerdo de París sobre el clima, por poner un ejemplo. En este punto también hemos visto hace un par de años atrás como HSBC anunció el fin de la financiación de nuevos proyectos de petróleo y gas. Permitidme que aquí haga un inciso en el que me muestre algo más precavida al decir que, aunque los anuncios sobre el cese de la financiación de nuevos proyectos de combustibles fósiles son significativos, la clave siempre está en los detalles y en la letra pequeña.

En materia de igualdad

Hecho el inciso, avanzo al decir que no es la única vertiente de activismo accionarial que está tomando relevancia. También encontramos aquella centrada en la promoción de la diversidad en las juntas directivas de las empresas financieras. Afortunadamente se han ido viendo reflejados los resultados y la importancia que ha tomado.

Concretamente me remonto a hace algunos años en los que el Código de Buen Gobierno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores apremiaba a las empresas cotizadas, a que antes de que finalizara 2022 el número de consejeras supusiera, al menos, el 40% de los miembros del consejo de administración. Y sí, puedo decir con cierta tranquilidad y gratificación que la banca está a la vanguardia de la paridad en los consejos. Por supuesto, aunque en este caso ejemplifique la paridad de mujeres, entendamos diversidad en un sentido amplio de la palabra y no solo de género.

En políticas de remuneración

Siguiendo esta línea, encontramos también un activismo dirigido a mejorar la gobernanza corporativa en el sector financiero. En 2023, los accionistas de varias instituciones financieras votaron en contra de las políticas de remuneración de ejecutivos que consideraban excesivas o no alineadas con el desempeño financiero a largo plazo de la empresa. Un ejemplo que ya vimos en medios con la política de remuneración de BBVA.

Y es que la cuestión de las remuneraciones también llegó a las instituciones como el BCE quien avisó ese mismo año que los indicadores utilizados por los bancos para fijar las pagas adicionales a sus principales ejecutivos no siempre eran claros y en muchos casos se basan demasiado en los resultados financieros en lugar de en el riesgo, los controles o los aspectos culturales y de comportamiento.

Los accionistas “activistas” han sido una fuerza impulsora en la configuración del panorama empresarial.

Inclusión financiera

Por último, aunque no por ello con menos importancia, también destaco la inclusión financiera como otro de los grandes temas de activismo accionarial.  Las instituciones financieras han visto en los últimos años, con mucha más fuerza, ese activismo para que adopten políticas que promuevan la inclusión financiera y reduzcan la brecha de riqueza.

En otras palabras, la acción (en el doble sentido de la palabra que aquí nos ocupa) funciona. El activismo accionarial en el mundo financiero está aquí para quedarse. Seguirá en aumento el escrutinio y la exigencia de los inversores, principalmente sobre las cotizadas españolas. Y será algo en lo que debamos pensar de forma consciente, actuar y comunicar pensando en ellos.

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