14 Mar 2025
Aunque no es una enfermedad muy común, ¿has oído hablar alguna vez de la enfermedad de la gota? En este artículo te contamos en qué consiste y por qué afecta tanto a los pies. ¡Sigue leyendo!
Qué es la enfermedad de la gota
La gota es una enfermedad reumática que afecta al 1 o 2 % de la población. Se produce por la formación de cristales de urato en los tejidos y en las articulaciones. Los cristales causan una respuesta inflamatoria que afecta a las partes más distales del cuerpo, ya que son las zonas más frías. Por este motivo, el pie es el miembro que se ve más afectado, concretamente el dedo gordo.
El ácido úrico se disuelve en la sangre y se expulsa por la orina. Si los niveles en sangre aumentan, pueden empezar a desarrollarse cristales en las articulaciones y debajo de la piel, lo que conocemos como enfermedad de la gota.
Causas de la enfermedad de la gota
La gota puede aparecer en el pie por dos causas principales:
- Una super producción de ácido úrico.
- El riñón no elimina correctamente el ácido úrico que segrega nuestro cuerpo.
Normalmente, esta enfermedad la padecen personas adultas a partir de los 40 años. Los hombres tienen más posibilidades y sólo padecen este problema un 25% de las mujeres (la gran mayoría en edad menopáusica).
El 90% de los casos de gota se producen porque el riñón no elimina bien el ácido úrico. Como curiosidad, se consideran normales los valores de ácido úrico en sangre entre 2’4 mg/dl y 6,0 mg/dl para las mujeres, y entre 3,4 mg/dl y 7,0 mg/dl para los hombres.
Síntomas de la enfermedad de la gota
Los síntomas más frecuentes que nos pueden indicar que el paciente sufre gota son:
- Aparición de dolor en alguna articulación del pie. Este dolor aparece de forma repentina. Los pacientes suelen decir frases como “me acosté bien y me he levantado sin poder caminar”, “el roce de la sábana me molesta”, etc.
- El dolor aumenta por la noche. El dolor siempre suele ser mayor por la noche puesto que las articulaciones, al estar en reposo, están a menor temperatura.
- La zona afectada tiene una apariencia inusual. La zona suele estar caliente, enrojecida, inflamada y/o rígida.
Además, el especialista puede realizar varias pruebas de diagnóstico como una analítica para comprobar los niveles de ácido úrico en sangre. En muchas ocasiones, cuando existe un ataque de gota, los niveles en sangre están bien. Por ello, se debe tomar una muestra del líquido de alguna de las zonas afectadas para verificar en el laboratorio si contiene cristales de ácido úrico.
Factores de riesgo
Algunas de las patologías que puede padecer el paciente, junto con ciertos hábitos, incrementan el riesgo de sufrir la enfermedad de la gota:
- Hipertensión arterial.
- Consumo de alcohol.
- Insuficiencia renal, los riñones no eliminan bien los desechos.
- Ingerir alimentos ricos en purinas. Esta sustancia en descomposición se convierte en ácido úrico.
- Factor genético de familiares con la misma enfermedad.
- Padecer hipotiroidismo o tener la glándula tiroides con baja actividad.
- Sufrir enfermedades como la psoriasis, la anemia hemolítica o algún cáncer hacen que las células se reproduzcan o se eliminen más rápido de lo habitual.
- Tomar medicamentos diuréticos por hipertensión arterial o problemas coronarios.
- Obesidad y sobrepeso.
Consejos para evitarla
El tratamiento consiste en reducir el dolor de los ataques de gota y ayudar a prevenir y evitar el daño irreversible en las articulaciones. Se puede basar en medicamentos de diferente índole. El objetivo es disminuir los niveles de ácido úrico en la sangre.
A continuación, detallamos dos importantes recomendaciones:
- Realizar un diagnóstico temprano: Acudir al especialista para pautar el tratamiento adecuado, ya que pueden existir daños colaterales a nivel renal y/o coronario. Esta enfermedad aumenta la posibilidad de padecer problemas vasculares que puedan afectar al corazón y al cerebro.
- Cuidar la alimentación y estilo de vida evitando el sedentarismo. Es importante tener una alimentación baja en purinas y reducida en sal para evitar que el riñón trabaje en exceso.
En este sentido, debemos evitar lo siguiente:
- Alimentos ricos en purinas como carne roja, embutidos, vísceras, pescado azul, marisco o queso curado.
- Verduras como el tomate, los espárragos, las espinacas y el pimiento.
- Alcohol (incluida la cerveza) y bebidas azucaradas.
- La sal.
- “Chupar” la cabeza de las gambas y otros mariscos puede ser malo si se hace en exceso. El cadmio es el metal que está en mayor cantidad en las cabezas de los crustáceos, pudiendo dar problemas a nivel renal u óseo (permanece durante 20 o 30 años en el cuerpo humano).
Por otra parte, se recomienda tener presente en la dieta:
- Frutas como cerezas, plátano, manzana, limón y naranja.
- Verduras que contengan apigenina como son el apio, la cebolla o el ajo, entre otros. También contienen esta sustancia algunas plantas medicinales e infusiones como las manzanillas, cola de caballo o tomillo.
- Beber abundante agua.
Seguir estos consejos ayudará al paciente a evitar, en la medida de lo posible, la enfermedad de la gota. No obstante, hay que tener en cuenta ciertos datos a la hora de hablar sobre este problema:
- Por lo general, un ataque de gota suele mejorar en un periodo de 5 a 10 días.
- Es muy posible que se vuelva a mostrar la enfermedad de la gota al cabo de unos meses o años en personas que la hayan padecido con anterioridad. Además, estos ataques repetidos pueden durar más tiempo y ocurrir más a menudo.
- Si no se trata, es muy probable que la gota avance y produzca un dolor permanente en las articulaciones, pudiendo dañar los riñones.
En caso de detectar síntomas como los mencionados anteriormente, recomendamos acudir a un especialista para evitar problemas metabólicos más importantes. Desde las clínicas Podoactiva, nuestros profesionales pueden realizar un diagnóstico temprano con la solución adecuada para evitar lesiones a nivel renal, vascular y dolores permanentes en articulaciones.
Ana Carbó
Podóloga de Podoactiva