Falla Arrels: experiencia emocional, artística y comunitaria

Compatibilidad
Ahorrar(0)
Compartir

Falla Arrels: experiencia emocional, artística y comunitaria 

Durante el mes de marzo, el Hogar Arrels se convirtió en un auténtico taller de creatividad, emociones y transformación con la creación de su propia falla: la Falla Arrels, una propuesta cargada de simbolismo, que ha permitido a las familias participantes expresar sus vivencias, conectar con sus raíces y formar parte de una celebración cultural profundamente valenciana.

La actividad, impulsada por el equipo educativo del centro, ha contado con la participación de 53 personas usuarias y 12 educadores/as, que durante varias semanas trabajaron mano a mano para dar forma a una falla única, construida desde la diversidad, el respeto, la convivencia y la ilusión compartida.

El proceso de creación comenzó a principios de mes con un objetivo claro: dar forma a las emociones, los recuerdos y las esperanzas de las familias a través de los tradicionales ninots, figuras que cada persona diseñó y construyó a partir de su experiencia personal.

La estructura central de la falla representaba un gran árbol, símbolo de vida, raíces y crecimiento. De sus ramas colgaban banderas de distintos países, reflejo de la riqueza cultural del hogar y de las múltiples nacionalidades que conviven en él. En el centro, la puerta del Hogar Arrels se alzaba como metáfora de acogida, nuevas oportunidades y construcción conjunta del presente y el futuro.

Cada ninot fue una historia, una emoción compartida. Entre ellos destacaban:

  • Una maleta llena de peso y sueños, representando la carga emocional y las esperanzas de quienes emigran en busca de un futuro mejor.
  • Un avión con mensajes de ánimo y fortalezas, que simboliza los viajes, los nuevos comienzos y la resiliencia.
  • Un sombrerero loco, reflejando la ilusión y la magia con la que los más pequeños viven este proceso de cambio.
  • Una figura de un joven enfadado, encarnando la frustración ante los trámites burocráticos que enfrentan las personas migrantes.
  • Un coche cargado de peso y café colombiano, recordando los orígenes y las dificultades del camino.
  • Un corazón con tres banderas (España, Argentina y Colombia), mostrando cómo el hogar une en familia a quienes han llegado desde distintos lugares.
  • Un aeropuerto cargado de aviones con mensajes, representando despedidas, reencuentros y la constante movilidad de la vida migrante.
  • La Marimonda de Barranquilla, un símbolo festivo de identidad y resistencia.
  • Un peine y un tacón, reflejando elementos de la identidad personal y cultural de quienes conforman el hogar.

El 21 de marzo, celebramos con gran emoción la plantà, colocando cada ninot en su lugar y dando forma a nuestra falla, uniendo el esfuerzo y las ilusiones de todas las familias. Este momento permitió a cada persona ver reflejada su historia en el conjunto de la obra, generando un espacio de reconocimiento y comunidad.

Finalmente, llegó la cremà, el acto más simbólico de la celebración. Al ver arder la falla, despedimos todo aquello que nos ha pesado y nos ha dificultado avanzar, dando paso a una nueva etapa llena de esperanza y renovación. El fuego nos recordó que cada proceso, por difícil que sea, nos transforma y nos fortalece.

Este taller ha sido mucho más que una actividad artística: ha sido un ejercicio de memoria, identidad y sanación colectiva, en el que cada familia ha podido plasmar su historia, compartir su experiencia y cerrar un ciclo con la calidez del hogar y la fuerza de la comunidad.

El Taller de Fallas ha sido diseñado con una clara intención educativa y social, y ha conseguido cumplir con todos sus objetivos:

  • Expresión emocional y simbólica: Las familias han podido expresar emociones profundas a través del arte, en un espacio seguro y respetuoso.
  • Fortalecimiento de la comunidad: La convivencia y el trabajo conjunto han estrechado los lazos entre las personas participantes.
  • Visibilización de las experiencias migratorias: A través de los ninots, se ha dado voz a historias que habitualmente permanecen en silencio.
  • Fomento de la creatividad e identidad cultural: Se ha impulsado la creación artística incorporando elementos propios de las culturas de origen.
  • Reflexión sobre el cambio y la resiliencia: La cremà ha servido como metáfora del crecimiento personal y colectivo.
  • Integración en la tradición local: Conectar con las Fallas ha favorecido el sentimiento de pertenencia a la comunidad valenciana.

El equipo educativo del Hogar Arrels valora de manera muy positiva la realización del Taller de Fallas, tanto por la implicación de las familias como por los resultados obtenidos en términos de convivencia, expresión emocional e integración cultural. A lo largo del proceso, hemos observado un alto nivel de participación activa, donde cada persona ha aportado su creatividad y sus vivencias, dando lugar a un conjunto artístico lleno de significado. La representación simbólica de sus historias, preocupaciones y sueños ha permitido generar un espacio de escucha y validación emocional, fortaleciendo los lazos entre los participantes y promoviendo un sentido de comunidad. 

Además, el taller ha servido como un puente entre culturas, combinando elementos de sus países de origen con la tradición valenciana de las Fallas, favoreciendo así un proceso de integración social enriquecedor y respetuoso con la diversidad. La jornada de la plantà fue especialmente significativa, ya que permitió visibilizar todo el esfuerzo y dedicación invertidos, mientras que la cremà simbolizó un acto de cierre, renovación y superación de dificultades.

Desde el equipo educativo, destacamos el impacto positivo de esta actividad en términos de cohesión grupal, bienestar emocional y desarrollo personal, y consideramos que ha sido una herramienta valiosa para seguir trabajando la expresión de emociones, la resiliencia y el fortalecimiento de la convivencia en el hogar.


Detalles de contacto
comunicacion