Acabo de leer un interesante estudio sobre los instrumentos de evaluación de la reinserción aplicados a justicia restaurativa en centros penitenciarios.
Sin duda, es importante tener artículos científicos que avalen las buenas prácticas en justicia restaurativa, igual que los artesanos son los que sabe lo que es la ética y las buenas prácticas, los teóricos son los que pueden avalar, dar consejos y colaborar para mejorar la efectividad y dar publicidad a estas buenas prácticas.
Sin embargo, el problema surge cuando el estudio se hace por los que teóricamente hacen también las prácticas y las dudas son qué justicia restaurativa se hace en la actualidad.
DIFERENCIAS ENTRE PROGRAMAS RESTAURATIVOS, TALLERES Y OTRAS INTERVENCIONES CON PRIVADOS DE LIBERTAD.
En primer lugar, actualmente lo que se hace en justicia restaurativa para personas condenadas por delitos depende de lo que Instituciones penitenciarias ha decidido que es o no es justicia restaurativa. De forma unilateral se ha instaurado unas pautas para decidir qué se puede hacer y no. Y sin embargo, lo que se ha implementado nada tiene que ver con verdaderos programas restaurativos.
Algo importante de la justicia restaurativa es la flexibilidad y es que la justicia restaurativa no es solo un programa ni es solo una práctica, sin embargo, hace algunos años se decidió por Instituciones Penitenciarias que solo se podía hacer una intervención llamada diálogos restaurativos. Son talleres divididos en sesiones en los que se le explica los privados de libertad o condenados a medidas alternativas conceptos como qué es justicia, las víctimas, el perdón (algo que en definitiva no tiene nada que ver con justicia restaurativa e implica imponer nuestros valores a las personas ofensoras, justo lo que no hacemos en justicia restaurativa) …y luego se les manda hacer una serie de ejercicios.
Por mucho que quieran decir que es un programa esto es un curso, lo cual está bien, puesto que sirve para ayudar a las personas a entender lo que es justicia restaurativa pero no se realiza una verdadera intervención restaurativa. Los programas de justicia restaurativa reales usan una metodología restaurativa, tienen objetivos restaurativos y en cada intervención se acompaña a las personas en su proceso de reflexión. Nuestra herramienta fundamental son las preguntas, pueden estar preparadas pero están sujetas a posibles cambios porque cada grupo es diferente y la inercia del proceso puede hacer necesario otras intervenciones distintas.
¿Qué flexibilidad puedes tener si tienes que seguir un manual? Por otro lado, se necesita tiempo para conectar con las personas, no puedes llegar y ponerte a hablar del tema, hay que generar confianza y comunidad con el grupo para luego comenzar a hablar de las conversaciones difíciles. Y sobre todo debe hacerse por personas con formación, si das un manual a un voluntario y piensas que así se va a hacer justicia restaurativa pues estás equivocando el proceso y sobre todo estas faltando a la ética.
Estos teóricos programas auspiciados por Instituciones penitenciarias tienen una parte de encuentro, curiosamente en lugar de decidir que metodología se va a usar, lo que han hecho es un hibrido entre reunión víctima-ofensor y círculos. Ojo esto no estaría tan mal, si por lo menos se dejara flexibilidad pero no , debes seguir a rajatabla lo que se estipula en el manual, y obligar por ejemplo a leer la misma poesía en cada posible encuentro, lo cual sorprende y no es de recibo, los facilitadores nos adaptamos a las personas y no al contrario. Y por supuesto no hacemos terapia, así que hay que tener cuidado con intentar técnicas terapéuticas en un proceso restaurativo porque podemos revictimizar más que ayudar. Con lo sencillo que hubiera sido, si hay encuentro conjunto se utilizara la metodología más adecuada al caso, pero claro es mejor realizar cosas extrañas y decir que es restaurativo. No hay nada inventado en justicia restaurativa, de hecho esto que pasa en España ya ha pasado en países como Estados Unidos, y Barb Toews nos dice: “que en la actualidad ha programas que han dejado de ser restaurativos, pueden ser buenos pero no restaurativos “.
Y si no hay encuentro conjunto se obsesionan por buscar una víctima subrogada al extremo de llegar a juntar a víctimas con personas ofensoras de delitos radicalmente diferentes. De hecho, se llegan a hacer cosas como reunir a un privado de libertad con un menor en conflicto con la ley, y esto es restaurativo según Instituciones penitenciarias. Esto me asusta y me lleve a pensar qué rol tiene el privado de libertad, qué papel tiene el menor, qué se hace en este encuentro conjunto, cuáles son los objetivos restaurativos y sobre todo ¿nadie ha visto los riesgos?
Y podría seguir así comentando por ejemplo que se hacen talleres de creación de títeres y se dice que es restaurativo. Sí, todo esto ha pasado, no es ficción, por supuesto el arte es un cauce para transmitir lo que es la justicia restaurativa o para complementar algunos programas, que pueden tener actividades no restaurativas pero que colaboran para conseguir mejor nuestros objetivos. Pero crear títeres por si, no es restaurativo, lo cual no implica que no sea bueno.
Además me pregunto si en este estudio han incluido a sus participantes o también se han apropiado de los participantes en otros programas restaurativos diferentes, porque lo que hacen también es utilizar testimonios de privados de libertad que participaron en el programa de justicia restaurativa reconexión, diferente a estos diálogos restaurativos, para hablar de las bondades de esta justicia . Si tan bien funciona y se obtienen estos buenos resultados, ¿no tienen a un participante que pueda dar fe de estas bondades?
Por eso, un buen estudio tendría en cuenta diferentes programas e intervenciones restaurativas para valorar en la diversidad cuáles funcionan y cuáles necesitan mejorarse. Sin embargo, esto no se puede hacer como ya he comentado porque Instituciones penitenciarias se encargó de limitar los programas a los que ellos digan, por tanto, no hay diversidad de intervenciones restaurativas.
Existen otros programas que llaman restaurativos y van en la misma línea de dar cursos de formación a privados de libertad sobre resolución pacífica de conflictos. Asimismo, hay otros que son de asesoramiento psicológico y jurídico, pero que como queda bonito lo llamamos restaurativo. Siento comunicar que no hacemos terapia ni asesoramiento jurídico. Dar atención psicológica y jurídica a privados de libertad es algo bueno, y no tiene que llamarse restaurativo para ser valido. Si durante una reunión en la que estas dando asesoramiento o terapia a un privado de libertad, tienes ganas de preguntarle cuál es tu historia y como podrías reparar el daño, no estás haciendo justicia restaurativa estás haciendo una pseudo terapia o pseudo asesoramiento jurídico sin rigor restaurativo, sin seguir los principios de la justicia restaurativa y sin una metodología clara. Si asesoras no puedes hacer a la vez justicia restaurativa.
En justicia restaurativa se puede ser creativo, por supuesto que sí, pero con mesura, no puede ser que realices entrevistas individuales y creas que ya haces justicia restaurativa, puede ser una actividad complementaria que te permita conocer al participante pero no es restaurativo, igual que no es restaurativo que le digas a una víctima que tiene que perdonar. Ahora mismo todo lo que suene bonito, inspirador, reeducador e incluso reparador se llama restaurativo por defecto.
MARKETING DE LA JUSTICIA RESTAURATIVA
Lo ideal sería que terceros independientes estudien los diferentes programas restaurativos y valoren su idoneidad pero como desde Instituciones penitenciarias se limitan la variedad de programas, lo único que se puede hacer es esto, estudios parciales. La sociedad científica de justicia restaurativa fue pionera en poner en marcha un programa restaurativo para privados de libertad de delitos graves en 2019 tras dos grupos y resultados exitosos que podéis consultar en la web https://justiciarestaurativa.es/actividades/programa-de-justicia-restaurativa-reconexion/ se decidió que hacer círculos como metodología , invertir tiempo en los procesos de reflexión para conseguir narrativas poderosas que les permitan cambiar de vida, y pasarnos un objeto de la palabra es perder tiempo y que lo más sensato era hacer unos talleres rápidos y ver si puede haber un encuentro conjunto con el que se puedan dar publicidad .
Por eso, lo siento no valen estudios sesgados con solo un modelo de programa que no es tal, sino que es un curso. Modelo que además lo siguen comunidades con competencias que pudiendo innovar y generar diversos programas han optado por seguir el auspiciado por Instituciones penitenciarias.
También resulta curioso que se destine dinero y subvenciones a estudios, campañas de información …etc. y no se destine más dinero a lo que importa los programas. Damos más importancia al marketing que a las verdaderas intervenciones restaurativas que puedan marcar la diferencia.
¿En serio, sobra la financiación para hacer estos estudios? Si estudios como estos los hace la misma entidad que realiza los talleres restaurativos el estudio debiera ser la memoria de su actividad, no una actividad paralela que financiar. Mal nos va cuando en la actualidad y no solo en justicia restaurativa sino en general se da más financiación para cursos, campañas publicitarias, estudios de investigación que para verdaderas intervenciones que ayuden a las personas.
CONCLUSIONES
Cuando se opta por la justicia restaurativa debería primar la ética, las buenas prácticas y sobre todo el sentido común. Supongo que todos se quieren aprovechar del buen marketing que tiene la justicia restaurativa y subirse al carro, sin embargo, actualmente se ha perdido el norte especialmente por políticos y otros cargos públicos. Se limita la variedad de prácticas, se limita las intervenciones oficiales a entidades amigas de políticos y que muchas veces para colmo carecen de la formación adecuada y que usan a voluntarios sin formación. En cambio, a las entidades formadas solo nos queda continuar nuestra labor en la sociedad civil donde podemos explorar todo el potencial de la justicia restaurativa, realizar verdaderas intervenciones restaurativas y fomentar lo que es la justicia restaurativa: la justicia de la comunidad con una variedad de espacios, prácticas e intervenciones.