Conocemos a Óscar Allende, de El Faradio, un periódico con un enfoque social que nos gusta mucho. Se dedica no sólo a contar noticias que otros medios dejan de lado, si no también a ser un puente entre diversas asociaciones con propósito social y cultural, visibilizando la realidad desde su centro: la sociedad. ¡Pero mejor que nos lo cuente él!
De que hablamos...
Para las personas que no viven en la tierruca (Cantabria) y no han oído hablar de tu proyecto, ¿qué es El Faradio y en qué se diferencia del resto del periodismo que hay en Cantabria?
Es un periódico digital que lanzamos hace 12 años y que forma parte de un proyecto de comunicación social más amplio que incluye alfabetización mediática y refuerzo a la sociedad civil. Se diferencia, sobre todo, en la agenda: tenemos temas de investigación, miramos muy a fondo las licitaciones públicas, y le damos espacio a nuevos proyectos y gente del mundo de la cultura, la más cercana y base, además de una fuerte agenda social, con las reivindicaciones de asociaciones, movimientos sociales y ONGs. Básicamente, cogemos temas que otros medios ‘sacrifican’ por el exceso de agenda política y los elevamos a prioritarios.
No nos quedamos ‘sólo’ en ser un medio: desarrollamos proyectos que sirven para que el trabajo de asociaciones u ONGDs se conozca más (a través de contenidos especiales, formación o podcast temáticos); impartimos talleres de alfabetización mediática para colegios, institutos o asociaciones a las que formamos en lucha contra los bulos, la desinformación, el discurso de odio, el acceso a los medios de comunicación o el potencial de herramientas como el podcast.
¿Cuál es tu función en el periódico?
Coordino todo: la selección de temas, la forma de enfocarlos, el contacto con las fuentes y la definición de prioridades, su redacción, la distribución del trabajo. Pero también la parte empresarial: además del trabajo administrativo y burocrático que no se ve, me encargo de la búsqueda de financiación, de nuevos proyectos para desarrollar, las colaboraciones con entidades o empresas con las que podamos lanzar iniciativas conjuntas. De hecho, fue a través del Centro Yunus de la UC, un espacio que trabaja mucho para que se conozca la economía de impacto, donde conocí a Verdes Digitales. Asistí a un ciclo de charlas con los principales referentes y entre ellos conocí a Enrique. ¡Encima descubrí que tenía suerte de tenerle aquí, en Cantabria!
¿Qué entiendes por periodismo social y cuál es su importancia en estos tiempos que corren?
El periodismo social es aquel que, con humildad, es consciente de sus capacidades, y en lugar de ponerlas al servicio de una agenda más política o empresarial, que tiene ya suficiente penetración, la centra en la sociedad: sus problemas, reivindicaciones, agenda y referentes, para tratar de elevar el nivel de la conversación pública y que la comunidad lectora esté más capacitada para entender el entorno y actuar en él para defenderse o transformarlo.
Creo que es fundamental, la realidad se ha vuelto muy compleja en cuestiones que antes eran sencillas. Y hay una pulsión muy fuerte, tanto en los grandes medios como en las redes sociales, mensajería y nuevos espacios de comunicación de que la agenda hable de otros intereses distintos o que simplifican la realidad, de una forma que a la hora de la verdad no ayuda ni a entender el mundo ni a desenvolverse en él.
El Faradio nació en Cantabria, ¿cómo es el movimiento social en Cantabria? ¿Algún caso de éxito o buena práctica que deba conocer el mundo?
En Cantabria hay muy buena gente trabajando, a nivel individual, en movimientos sociales o en organizaciones, con pocos recursos y mucho empeño, para hacer cosas distintas, a veces muy solos y con mucha incomprensión alrededor.
Pero, por poner algunos ejemplos, sin el movimiento ecologista en Cantabria la presión urbanística en la costa hubiera sido muchísimo peor (se han producido muchos destrozos, pero sin las denuncias o la presión para que hubiera legislación el resultado hubiera sido más parecido al Mediterráneo o al Sur); sin colectivos como Pasaje Seguro y otros, el Puerto de Santander estaría usando unas cuchillas que no usa absolutamente nadie para blindar sus accesos en medio de unos discursos terriblemente racistas con los que nos hicieron creer que los migrantes iban a arruinar a las grandes familias portuarias.
Y cada día tenemos ejemplos, muchas veces muy discretos, de gente que hace que las cosas sean mejores para personas a las que otros, incluida la administración, no atenderían: desde el trabajo de ACCAS con las personas con VIH, el del tercer sector centrado en las personas con discapacidad, las asociaciones de apoyo al pueblo saharaui con su participación en Vacaciones en Paz que mejoran la vida de niños de los campamentos, entidades como Consuelo Berges que hacen que las mujeres víctimas de violencia de género tengan más capacidad de recuperar su vida, las ONGDs que alivian las dificultades de países en desarrollo y que aportan valores comunitarios aquí…
Si hablamos de empresas y sostenibilidad, ¿cómo de impregnada está la sostenibilidad en el tejido empresarial cántabro?
Creo que sí que hay una creciente sensibilidad por distintos motivos, desde que durante años se cometieron muchos abusos y eso ha dejado huella, pero también un contexto global que sigue priorizando estos mensajes. Las empresas más grandes que se mueven en la captación de fondos europeos saben que la mejora de sus procesos les ahorrará gastos y les da acceso a subvenciones, y al final eso genera un efecto tractor en el resto de la economía. Hay riesgo, claro, de que se haga sin conciencia, por puro greenwashing, más evidente aún en el plano institucional. Lamentablemente, aunque los proyectos más modestos lo tienen más interiorizado, tienen más dificultades para acceder a los recursos. La menor escala que hace que sean más respetuosos con el entorno también les dificulta crecer o mejorar sus condiciones y procesos.
La afinidad entre El Faradio y Verdes Digitales salta a la vista… ¿Crees que el marketing verde y el periodismo social tienen nexos de unión?
Entiendo por marketing verde aquel que ayuda a destacar los aspectos más relacionados con el medio ambiente, desde una perspectiva más honesta, y creo que además cumple una función muy importante: más allá de lo que aporta a las empresas, ayuda a explicar a la sociedad que el respeto al medio ambiente es positivo para todos.
Por tanto tiene muchas cosas en común con el periodismo social: los dos trabajamos por un valor de comunidad y de mejora social que mire más allá de lo económico, aunque sabemos que lo económico es necesario para que los proyectos existan. Sobre todo, coincidimos en la urgencia de ‘centrar’ la agenda informativa en las prioridades más reales frente a discursos que, con más recursos y muchas veces aupados por quiénes promueven otras agendas, se cuelan en medios y conversaciones, como la criminalización del ecologismo y sus referentes o temas de interés. Hay focos e intereses que están haciendo mucho esfuerzo para convencer a la población de que ir contra el medio ambiente será bueno para sus familias. Tenemos que tejer alianzas para contrarrestar unos discursos que nos llevarán al abismo.
Nos ha encantado conocer a Óscar y lo que hay detrás de El Faradio: un propósito social fuerte, una lucha contra las injusticias y el derecho a una información veraz y de calidad centrada en lo importante: las personas. Sin duda, también desde el marketing verde compartimos este propósito con el periodismo social. ¡Gracias Óscar!