«Debemos buscar, como objetivo realista, una vida de calidad a pesar de padecer dolor»

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El jefe de la Unidad de Tratamiento de Dolor Crónico de Valdecilla, Sergio Maldonado,   explica de donde procede el dolor y cómo abordarlo

El doctor Sergio Maldonado estudió Medicina en la Universidad de Cantabria, realizó su especialidad de Anestesiología y Reanimación en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y cursó un Máster de Fisiología y Tratamiento del Dolor en la Universidad Autónoma de Barcelona. En la actualidad, es jefe de la Unidad de Tratamiento del Dolor Crónico de Valdecilla, puesto que desempeña desde 2016 y al que ha llegado por su vocación por esta especialidad muy necesaria en una sociedad con un envejecimiento de la población cada vez mayor y un notable aumento de patologías crónicas. En esta entrevista para el Colegio de Médicos de Cantabria con motivo del «Día Mundial contra el dolor crónico»( (17 de octubre) , el doctor Maldonado nos habla de la gestión del dolor que él mismo padece por las secuelas de un grave accidente que sufrió hace años.

-¿Tenemos  hoy herramientas  médicas en la actualidad para vivir sin dolor? 

En la actualidad disponemos de muchas y muy variadas herramientas para el tratamiento del dolor que no solo incluyen los fármacos, también las técnicas y tratamientos infiltrativos, e incluso en aquellos casos más complejos, terapias de estimulación medular, estimulación cerebral o medicación de administración directamente intratecal. Pero a pesar de esta gran variedad de opciones terapéuticas,  no podemos en ciertas ocasiones aspirar a la ausencia del dolor.

Debemos tener presente que el dolor es una información vital para la supervivencia del individuo y está imbricada en muchas áreas cerebrales de forma tan profunda que para eliminarla se generarían demasiados efectos adversos. Debemos buscar, como objetivo realista, una vida de calidad a pesar de padecer dolor (un dolor controlado).

Un segundo aspecto es la actitud del paciente ante su dolor. Aquellas personas que padecen dolor y toman una actitud proactiva, manteniéndose activas, haciendo ejercicio, controlando el peso, trabajando sus emociones, etc… siempre tendrán un claro mejor pronóstico. Mientras que el paciente pasivo, que solamente basa su mejora en fármacos y técnicas, sin aportar nada por su parte es casi imposible que mejore.

-¿Cuales son  las patologías que producen más dolor?

Con clara diferencia sobre el segundo lugar, las patologías degenerativas de columna (sobre todo lumbar y cervical) se imponen como el dolor más habitual, junto a las cefaleas y los dolores de grandes articulaciones. Vivimos en una sociedad cada vez de mayor edad y a la vez más activa, una combinación de factores que aumentan la patología degenerativa y la exigencia de mejor calidad de vida que aumenta la demanda de asistencias.

Otros dolores que han aumentado son, por ejemplo, el dolor en paciente con cáncer. Puede parecer que esto es una mala noticia, pero es todo lo contrario, los pacientes con cáncer tienen cada vez una mayor supervivencia y de mejor calidad gracias a los avances en los tratamientos de esta enfermedad pero, evidentemente,  esto les da tiempo a desarrollar dolor asociado a su enfermedad, a sus tratamientos o meramente dolores degenerativos propios de la edad avanzada.

-¿Puede tener el dolor una procedencia psicológica en vez de orgánica?

La respuesta clara es SI, para empezar, estamos todos acostumbrados a ver la parte emocional como una entidad separada de la parte orgánica, pero el ser humano es un todo. Una persona que no se encuentra bien emocionalmente es mucho más probable que no lo haga a nivel físico y que desarrolle una patología dolorosa crónica asociada. En otras ocasiones el componente emocional es primordial para magnificar unos síntomas orgánicos que no tengan tanta entidad física. De hecho, el organismo encargado a nivel mundial del estudio del dolor (IASP) define el dolor crónico como “una sensación desagradable debida a una lesión física o percibida como tal”, es decir sin
dicha lesión orgánica.

– Y ¿hay perfiles más susceptibles al dolor que otros?

Eso es correcto, pero no solo entre dos personas habrá diferencias, incluso, una misma persona en dos momentos distintos de su vida va a percibir en mayor o menor medida e intensidad el dolor. Aquellas personas con un estado emocional más alterado, ya sea por ansiedad, depresión, fragilidad emocional o cualquier circunstancia que altere su estado de bienestar emocional estará en un momento más susceptible para percibir más dolor y durante más tiempo.

Aquellas personas más pasivas y con menor autocuidado también estarán más expuestas a sufrir más dolor. Sabemos incluso que el tejido adiposo (grasa corporal) aumenta las sustancias que facilitan la inflamación mientras que la masa muscular libera sustancias que disminuyen esta inflamación, y con ello el dolor.

-Está de actualidad el efecto del hachís para paliar el dolor ¿qué opinas al respecto?

En este campo existe mucha desinformación o información errónea, para poder aclarar cada punto podríamos escribir un libro, pero podemos aclarar un poco la información. Los estudios en los que se han utilizado los derivados del cannabis no han mostrado una eficacia mayor que los analgésicos tradicionales en el dolor nociceptivo. Precisamente esta semana el Congreso de los Diputados ha aprobado el uso de derivados cannabinoides solamente en dolor neuropático refractario que no ha respondido a ninguno de los tratamientos para este problema con un uso compasivo. Ahora esta ley deberá ser publicada en el BOE y después deberá articularse, es decir, definir las condiciones
concretas y los productos que podrán utilizarse, en ningún caso productos de producción “casera”, fumados o en productos alimentarios.
Por otra parte, dentro de las plantas de cannabis existen cientos de moléculas de efectos no siempre bien conocidos, siendo el THC y el Cannabindiol las dos moléculas más conocidas y estudiadas, la primera de ellas es la responsable de los efectos psicotrópicos muchas veces buscados en su uso recreativo, pero también la responsable de efectos secundarios graves como los brotes psicóticos y que no ha demostrado un efecto terapéutico en medicina del dolor.

La segunda molécula, el CBD,  se ha visto que aporta cierto alivio en el dolor por espasticidad en los enfermos de ELA, Esclerosis múltiple y en algunos paciente con dolor neuropático que no ha respondido a ningún otro tratamiento. Detrás del uso de los cannabinoides ha habido y sigue habiendo mucha controversia y más aún cuando muchos grupos de presión están intentando una legalización de las fórmulas ricas en THC para un uso recreativo, y ahí es donde se empiezan a diluir las diferencias entre las funciones terapéuticas y las recreativas.

– Valdecilla es líder en muchas especialidades ¿también en el tratamiento del dolor?

Como Jefe de Sección de la Unidad de Tratamiento del Dolor puedo enorgullecerme de pertenecer a un equipo que trabaja al unísono y que
realmente puede ser llamado Unidad, todos los estamentos implicados son grandes profesionales, cualificados y experimentados así como nuevas incorporaciones con un futuro muy prometedor, con un equipo así es innegable que se puede conseguir todo, y aún queda mucho por conseguir, pero el pasado año hemos recibido una Mención Honorífica en los premios Best In Class nacionales a las mejores Unidades de Tratamiento del Dolor, actualmente estamos a la espera de la resolución por parte del Ministerio de Sanidad para ver si nuestra candidatura como Centro Nacional de Referencia en Tratamiento del Dolor Neuropático Refractario es aceptada, además, en nuestro arsenal terapéutico se encuentran todas las técnicas y tratamientos que han demostrado eficacia según la evidencia científica.

Eso no quiere decir que seamos perfectos ni mucho menos, aún queda mucho camino por recorrer, muchos pacientes a los que ayudar, muchas cosas que mejorar, pero con este equipo cualquier camino se puede recorrer.

-Para terminar, tras un accidente, has sufrido en primera persona el dolor ¿entiendes mejor a tus pacientes que antes? 

La respuesta más sincera sería “me temo que sí”, ya que yo mismo padezco dolor crónico neuropático con el que debo convivir, y soy uno de esos pacientes que respondo a medicación, pero si quiero vivir sin dolor, los tratamientos me generan efectos adversos indeseables, por lo que he decidido y asimilado que mi vida será siempre con dolor, pero uno que me deja vivir razonablemente.

En ocasiones usar tu propia experiencia personal para explicarle al paciente lo que le ocurre le hace sentirse más entendido, genera una mayor conexión médico-paciente. No obstante la herramienta más útil en el dolor crónico siempre es la empatía, los pacientes expresan muy a menudo lo difícil que les resulta ser comprendidos. “Con la buena cara que tienes, seguro que mucho no te duele” puede ser una de las frases que más ofenden y duelen a los pacientes con dolor.

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