Nacho Amador es Arquitecto especializado en sostenibilidad y eco-renovación, con su aplicación a retail y diseño de viviendas. Cuenta con formación académica destacada, incluyendo un Máster en técnicas constructivas y un doctorando en eco-renovación y passive-house. Con experiencia internacional trabajando en proyectos europeos, lidera departamentos de arquitectura y ejerce como profesor titular en materias de construcción y dibujo técnico en IDEQUO.
El interiorismo sostenible ha dejado de ser una aspiración, es una necesidad urgente. No porque sea una tendencia o moda pasajera, sino porque funciona y, por tanto, es necesaria tanto a nivel de mejora de la vida de los usuarios como desde el punto de vista del cumplimiento normativo. Un interior bien diseñado desde criterios ecológicos y técnicos genera bienestar real, consume menos energía, perdura en el tiempo y envejece mejor, ya que a la arquitectura se la presume que no debe ser efímera. No se trata solo de elegir materiales verdes o “eco”. Significa rediseñar y reformular completamente cómo pensamos los espacios.
¿Qué es el interiorismo sostenible?
El interiorismo sostenible integra criterios ecológicos y técnicos en el diseño de espacios interiores. Es elegir una tabla de roble certificado que durará treinta años, en lugar de un tablero de melamina, que sea tendencia, pero que durará tres. Es calcular la luz natural para evitar la sobre-iluminación artificial constante. Es diseñar una ventilación cruzada natural que mantenga el aire limpio sin necesidad de depender de la climatización y ventilación forzada para la renovación necesaria o, al menos, que quede perfectamente complementada.
El interiorismo sostenible trabaja con tres pilares que convergen:
- Diseño sostenible significa seleccionar materiales reciclables, renovables y de bajo impacto ambiental.
- Eficiencia energética implica sistemas que minimizan el consumo real, no solo promesas, sino con parámetros tangibles y cuantificables.
- Biohabitabilidad es el enfoque integral que prioriza la salud humana dentro del espacio construido.
Principios fundamentales del interiorismo sostenible
Materiales que perduran
En la elección y aplicación de los materiales y acabados es donde el interiorismo sostenible toma una forma tangible, matérica. Y es aquí donde existe el riesgo de fallar: se confunde una etiqueta ecológica con la responsabilidad real. Es necesario hacer entender que no basta con mirar etiquetas, sino que es fundamental, por ejemplo, tener en cuenta el análisis de ciclo de vida de los materiales (ACV), valorando por tanto cómo se pueden reciclar o reutilizar en el futuro.
Los revestimientos de PET reciclado, las pinturas minerales libres de COV, el lino lavado y el algodón orgánico, no son un lujo, son opciones accesibles reales e inversiones genuinas en bienestar duradero.
Eficiencia energética diseñada, no añadida
La iluminación LED con cálculos lumínicos precisos reduce el consumo hasta un 80%. Pero esto solo funciona si la orientación solar, los vidrios y los sistemas pasivos trabajan coordinados desde el inicio del proyecto y con su aplicación final en obra.
Los sistemas pasivos (voladizos estratégicos u otras protecciones solares, masas térmicas, orientación correcta o aislamiento adecuado) ahorran más que cualquier gadget tecnológico.
Belleza genuina como factor de sostenibilidad
Tenemos que ser conscientes de diseñar para que un interiorismo se mantenga al menos diez o veinte años, no para dos ya que, como he comentado anteriormente, la arquitectura debe ser concebida para perdurar en el tiempo. Un sofá con formas atemporales, materiales auténticos y buena construcción envejece mejor que una pieza de moda. “La moda esclaviza, mientras que la vanguardia y el estilo propio de cada uno libera”.
El valor estético inherente de los materiales naturales, la construcción honesta y el diseño atemporal actúan como factor de sostenibilidad real. La belleza genuina desalienta el descarte prematuro, siendo el acto sostenible más efectivo que existe.
Aire limpio: la salud fundamental que olvidamos
Una persona respira aproximadamente 10.000 litros de aire diariamente. El aire interior puede estar cinco veces más contaminado que el exterior. Sin embargo, hasta hace pocos años no se consideraba la calidad del aire al diseñar, algo que ahora es imprescindible tanto a nivel doméstico y residencial como, por supuesto, en espacios de pública concurrencia, comerciales, etc.
La ventilación cruzada natural, las plantas de interior colocadas estratégicamente y los sensores de CO₂, son fundamentales para el bienestar. En espacios donde se implementan monitoreo inteligente del aire, se puede confirmar un incremento en la productividad y una disminución notable de las enfermedades respiratorias.
¿Cómo aplicar el interiorismo sostenible en un proyecto real?
Proyectar un interior sostenible no es seguir un checklist. Es un proceso metodológico donde cada decisión se construye sobre la anterior.
Paso 1: Análisis técnico del espacio antes de diseñar
Todo comienza observando. No con búsquedas inmediatas o random a través de RRSS, sino con datos medibles, como la orientación solar, la dirección de entrada de la luz a distintas horas, los flujos de aire natural, la humedad relativa o la identificación los puentes térmicos en las fachadas, además de conociendo la composición constructiva de la envolvente térmica.
En España, una habitación orientada al sur requiere protección solar agresiva en verano. En Alemania, esa misma orientación es un regalo de calor pasivo y gratuito. El contexto climatológico define estrategias completamente distintas. Esta fase diagnóstica puede ser larga, pero determina el 80% del resultado final.
Paso 2: Seleccionar materiales con rigor, no solo etiquetas
Aquí viene la parte que requiere máxima disciplina y la discriminación en la gran oferta de opciones de la que disponemos en la actualidad. Cualquiera puede hablar de “madera sostenible”. Sin embargo, un profesional exige conocer el origen de las materias primas, proceso productivo, impacto de la huella de carbono y comportamiento al final de la vida útil del material o elemento constructivo en cuestión.
Los materiales como el lino lavado, el algodón orgánico y el cuero vegetal curtido natural no solo suenan bien, sino que tienen un historial de durabilidad comprobada. Un tapizado en lino, con un mantenimiento adecuado, puede resistir treinta años.
Paso 3: Integrar tecnología como aliada, no como sustituto
La domótica aplicada correctamente (sensores de CO₂, control de iluminación, regulación térmica) transforma los espacios. Pero atención: no es sustituir la decisión técnica por gadgets. Es amplificar lo que ya está bien diseñado.
El flujo metodológico: de lo técnico a lo hermoso
Con lo comentado hasta ahora, es obvio que el orden importa: diagnóstico riguroso antes de la materialidad y materialidad verificada antes de la tecnología. No al revés. Esta es la diferencia entre el interiorismo sostenible auténtico y el interiorismo que solo parece serlo.
Los proyectos que fracasan habitualmente cometen el error inverso. Eligen materiales bonitos sin análisis previo. Después descubren que no responden al clima real e instalan domótica sin base técnica.
Beneficios reales: por qué funciona el interiorismo sostenible
El impacto ambiental que puedes medir
La reducción de emisiones de CO₂ no es solo una cifra abstracta. Una reforma con criterios sostenibles evita la emisión de toneladas de CO₂ durante su vida útil. La gestión eficiente de residuos desde la fase de diseño previene los desperdicios innecesarios.
Lo que ves en la factura: ahorros económicos
El menor consumo energético se traduce en ahorros operacionales significativos mensuales. Una familia que reforma su vivienda con criterios sostenibles ve una reducción de entre el 40% y el 60% en sus facturas energéticas. La mayor durabilidad de los materiales significa menos reemplazo y mantenimiento.
Y la revalorización inmobiliaria está comprobada, pues las viviendas con certificación sostenible se venden entre 10% y 15% más caras en los mercados europeos.
Además, en fase de obra y sobre todo post-obra, una reforma que pueda justificar esas mejoras en factores de eficiencia, puede llegar a acceder a ayudas económicas a través de las administraciones, siempre que sea justificado con datos y documentos técnicos.
Lo que sientes: bienestar real
El interiorismo sostenible, nos ayuda a generar espacios en donde el confort térmico y acústico forman parte del día a día, así como la reducción drástica de tóxicos y alérgenos por la atención a la calidad del aire interior.
Tendencias que definen el futuro del interiorismo sostenible
El interiorismo sostenible no es un campo estático. Evoluciona rápidamente con la tecnología y la conciencia ambiental.
Los biomateriales innovadores transforman los residuos agrícolas (bagazo de caña, paja de arroz, cáscaras de cacahuete) en materia prima reutilizable. Pueden llegar a ser tan funcionales como los plásticos, pero con la enorme cualidad de que son biodegradables.
La arquitectura biofílica integra la naturaleza en los interiores mediante plantas estratégicas, agua y luz natural generosa. No es simple decoración, es una metodología basada en estrategias comprobadas para mejorar tanto el bienestar psicológico como el fisiológico.
Errores comunes y cómo evitarlos:
- Confundir eco con rústico. La sostenibilidad puede llegar a considerar una sofisticación moderna, pero no así una regresión estética. El diseño responsable no es sinónimo de rústico, ya que puede generar un estilo minimalista contemporáneo, industrial refinado o clásico actualizado.
- Omitir fichas técnicas y DAP. Las etiquetas ecológicas sin datos verificables son greenwashing puro. Un material puede tener una etiqueta verde pero una vida útil de tres años. Eso no es sostenibilidad.
- Subordinar la sostenibilidad a la estética. Es fácil dejarse llevar por la estética, por la publicidad o atractivo de una solución determinada, o pensar que no es compatible con la sostenibilidad. Pero la realidad es que la decoración puede ser sostenible, siempre y cuando se planifique correctamente desde el inicio.
Hacia una nueva forma de proyectar espacios
El interiorismo sostenible no es una moda pasajera. Es una evolución inevitable. A medida que la conciencia ambiental crece, los clientes exigen un diseño responsable.
Cada decisión importa, desde la orientación solar hasta la elección de un grifo. Como interioristas y diseñadores, en la actualidad, somos curadores de experiencias humanas y guardianes ambientales simultáneamente.
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