La ayuda EMDANA nació para lo más básico: sostener a autónomos y pequeñas empresas afectadas por la DANA con gastos corrientes (alquiler, nóminas, asesoría, etc.). Por eso, cuando aparecen listas de reserva y expedientes fuera por falta de presupuesto, el impacto no es teórico: se nota en la caja, en el empleo y en la capacidad de mantener un negocio abierto.
En este artículo vamos a explicar un ángulo que casi nunca se cuenta y que ayuda a entender el problema de fondo: el ritmo real al que se presentaron las solicitudes durante el plazo. Porque si una ayuda se resuelve por orden de entrada, el “cuándo” puede acabar pesando más que el “qué” (estar afectado y cumplir requisitos).
Nota metodológica (importante)
Las cifras que verás a continuación son una estimación basada en una muestra de expedientes y fechas (la tabla de números de expediente que tenemos) y el hecho de que el número de expediente más alto llega al 4.518. No es un conteo oficial diario publicado por la administración, pero sirve para dibujar la tendencia y comprender por qué el sistema genera tensión cuando el presupuesto no alcanza.
Por qué el ritmo de solicitudes importa en la ayuda EMDANA
En una convocatoria ordinaria, se asume que hay “plazas limitadas” y que quien llega antes tiene ventaja. En una ayuda DANA, y especialmente en una ayuda de gastos corrientes, esa lógica crea una sensación de injusticia muy difícil de explicar.
La razón es simple: el daño no entiende de horas, ni de capacidad administrativa. Y muchas microempresas/autónomos no están habituados a tramitar subvenciones, menos aún en un contexto de emergencia.
Estimación del ritmo de solicitudes de la ayuda EMDANA (por tramos)
La “curva” que se observa es clara: un arranque explosivo, un ritmo sostenido y un cierre con pico alto.
15/09: el primer día concentra una parte enorme
- 15/09: exp. 0001–1273 → ~1.273 solicitudes (≈ 28,2% del total)
Es decir: casi 3 de cada 10 expedientes se habrían presentado el primer día.
Primeros 5 días: se presenta aproximadamente la mitad
- 16/09: 1274–1606 → ~333
- 17/09: 1607–1907 → ~301
- 18/09: 1908–2142 → ~235
- 19/09: 2143–2293 → ~151
Total primeros 5 días (15–19/09): ~2.293 solicitudes (≈ 50,8% del total)
Traducción: en menos de una semana entra, aproximadamente, la mitad de toda la convocatoria.
Final de septiembre: ritmo constante
- 20–21/09 (conjunto): 2294–2320 → ~27
- 22–26/09 (conjunto): 2321–2894 → ~574 (≈ 115/día)
- 27–29/09 (conjunto): 2895–2975 → ~81
Total hasta 29/09: ~2.975 solicitudes (≈ 65,8% del total)
Primera semana de octubre: se supera el 75%
- 30/09: 2976–3057 → ~82
- 01/10: 3058–3137 → ~80
- 02/10: 3138–3161 → ~24
- 03/10: 3162–3292 → ~131
- 04/10: 3293–3327 → ~35
- 05/10: 3328–3345 → ~18
- 06/10: 3346–3411 → ~66
- 07/10: 3412–3507 → ~96
Total hasta 07/10: ~3.507 (≈ 77,6%)
Últimos días: el cierre vuelve a dispararse
- 08–10/10 (conjunto): 3508–3708 → ~201
- 11–12/10 (conjunto): 3709–3757 → ~49
- 13/10: 3758–3862 → ~105
- 14/10: 3863–4044 → ~182
Total hasta 14/10: ~4.044 (≈ 89,5%)
Y el cierre:
- 15/10: 4045–4518 → ~474 (cierre con volumen alto)
Este dato es clave: el último día no fue “residual”. Hubo un volumen muy grande de presentación, algo habitual cuando la gente apura plazos por falta de información, por estar desbordada o por depender de documentación.
Qué implica este ritmo si la ayuda EMDANA se resuelve por orden de entrada
Si la mitad de solicitudes entran en 5 días, el resultado de un criterio “orden de llegada” es fácil de anticipar:
- El presupuesto se compromete muy pronto si no está dimensionado.
- Quien presenta más tarde (aunque sea en plazo) asume más riesgo de quedarse fuera.
- La ayuda se percibe como una carrera administrativa.
Y aquí está el conflicto: en una ayuda DANA, dos negocios igualmente afectados, ambos en plazo, pueden tener destinos diferentes solo por el momento de registro.
Por qué no es comparable con un bono (y por qué duele más en gastos corrientes)
A veces se intenta equiparar el “se acabó el dinero” con programas tipo bono de consumo. Pero no es lo mismo.
Un bono suele buscar dinamizar demanda en un territorio. La ayuda EMDANA, en cambio, pretende sostener el día a día del negocio afectado. Cuando no llega, no hablamos de “se acabaron los bonos”: hablamos de tesorería, pagos mensuales, continuidad del empleo y posibilidad real de seguir abierto.
Comparación útil: Ara Empreses como modelo de ayuda DANA “acompañada”
La comparación no es para enfrentar programas. Es para entender enfoques.
En Ara Empreses (IVACE, misma Conselleria) se aplicó un modelo mucho más proactivo: dotación fuerte, refuerzo de difusión, presencia en territorio y acompañamiento. Se habló de agentes de proximidad y de acciones para que las empresas pudieran enterarse, preguntar y tramitar con apoyo.
Cuando el beneficiario “tipo” es similar (empresa/autónomo afectado por DANA), la pregunta aparece sola: ¿por qué el estándar de acompañamiento y previsión no fue equivalente en la ayuda EMDANA?
La ayuda EMDANA es, en esencia, una ayuda de supervivencia. Y en una emergencia, la prioridad debería ser “cumple y está en plazo”, no “quién llegó antes”.