Te dan “10 sesiones y alta” cuando aún no giras el cuello. Te dicen que “ya está bien” mientras sigues con dolor al dormir. Y si protestas, parece que molestas. Esto pasa más de lo que debería.
La rehabilitación tras un accidente de tráfico no es un favor: es parte del proceso de recuperación y, cuando corresponde, un coste que debe cubrirse. El problema es que si no lo documentas y no lo pides bien, te lo recortan. Aquí tienes una guía clara para saber qué te corresponde y cómo blindarlo.
Importante: esto es orientación general. Cada lesión y cada caso (culpa, póliza, informes médicos) cambia el escenario. Si tienes dolor o limitación, que te valore un profesional sanitario.
Qué “te corresponde” en rehabilitación tras un accidente
En la práctica, lo que “te corresponde” no es un número mágico de sesiones. Lo que te corresponde es tratamiento razonable y necesario para recuperarte, basado en criterio médico y con objetivos (mejorar movilidad, reducir dolor, recuperar fuerza, volver a tu vida normal).
Según el caso, puede incluir:
- Valoración médica y plan terapéutico (trauma, rehabilitación, fisioterapia).
- Fisioterapia y rehabilitación (sesiones, ejercicios, progresión).
- Pruebas complementarias si hay señales de alarma (cuando el médico lo indique).
- Medicación y material relacionado con la lesión (si está indicado y documentado).
- Rehabilitación domiciliaria o ambulatoria en lesiones graves cuando sea necesaria.
- Gastos asociados justificados (por ejemplo, desplazamientos a terapia si proceden y se acreditan).
La clave: todo esto debe estar prescrito / recomendado y bien registrado. Sin papeles, te recortan con facilidad.
Quién paga la rehabilitación (y por qué a veces parece un laberinto)
En accidentes de tráfico, la asistencia sanitaria y la rehabilitación pueden canalizarse por centros privados o por sanidad pública, y después se regulariza el pago entre aseguradoras y centros mediante convenios. Por eso a veces tú no “pagas” directamente, pero eso no significa que puedan cortar sin motivo.
Lo que te interesa como lesionado es lo práctico:
- Que el tratamiento esté justificado por un médico y tenga objetivos medibles.
- Que el centro emita informes de evolución (no solo “vino a sesión”).
- Que cualquier negativa o recorte de la aseguradora sea por escrito.
El punto donde te recortan (casi siempre): documentación floja + “alta” prematura
Los recortes suelen entrar por una de estas puertas:
- No hay constancia médica temprana (vas tarde a urgencias o no hay primera valoración completa).
- No hay plan de rehab con diagnóstico, limitaciones y objetivos.
- Informes vagos: “cervicalgia” sin exploración ni rangos de movilidad.
- Cortes por paquete: 10 sesiones, y si mejoras “un poco”, alta automática.
- Te ofrecen cierre/fin de tratamiento rápido a cambio de un acuerdo.
Si quieres evitar recortes, tienes que jugar a un juego sencillo: todo lo importante, escrito.
Cómo evitar recortes: plan claro en 8 pasos
1) Deja rastro médico temprano (y completo)
Si tras el accidente aparece dolor en 24–72 horas (muy típico), no lo minimices. Ve al médico y asegúrate de que quede reflejado: dolor, limitación, mareos, hormigueos, cefalea, sueño, ansiedad, lo que sea. Lo que no está en el informe, “no existe”.
2) Pide que la rehabilitación se prescriba con objetivo y duración orientativa
Una prescripción potente no dice “fisioterapia” y ya. Dice qué problema hay, qué limitación funcional existe y qué se busca recuperar. Cuanto más concreto, menos margen para recortar.
3) Exige informes de evolución cada 2–3 semanas
Pide al centro un informe breve y útil: rangos de movimiento, dolor (escala), fuerza, tolerancia a carga, cambios en el sueño, y si puedes trabajar o no. Esto vale oro cuando alguien intenta cerrar el caso “porque sí”.
4) Guarda pruebas de asistencia y gastos (sí, también lo pequeño)
Guarda: citas, justificantes, recetas, tickets de farmacia, desplazamientos si proceden, y cualquier documento del accidente. Si el caso se complica, el que tiene papeles manda.
5) Si te recortan, pide la negativa por escrito (y el motivo clínico)
“No autorizamos más sesiones” por teléfono no vale. Pide correo o carta con el motivo. En cuanto lo pides por escrito, cambia el tono: ya no es una conversación, es una decisión que se puede discutir con informes.
6) No firmes cierres rápidos si no estás estabilizado
Ojo con firmar acuerdos o “finiquitos” cuando aún estás en fase de recuperación. Si cierras el tema y luego empeoras, volver atrás es mucho más difícil.
7) Si hay secuelas, que se evalúen con calma y con criterio
Hay lesiones que mejoran lento y otras que dejan secuelas. No es “ser pesado”; es ser realista. Lo importante es que la evolución esté bien medida y que el final del tratamiento tenga sentido médico.
8) Escala el problema cuando toca
Si la aseguradora recorta sin base, se suele empezar por una reclamación formal al servicio de atención al cliente de la aseguradora. Si no lo resuelven, se puede acudir a organismos de reclamaciones en materia de seguros (con requisitos formales). Y, si procede, se valora la vía legal con apoyo profesional.
Checklist anti-recorte (imprime esto mentalmente)
- Informe médico inicial del accidente (y posteriores).
- Diagnóstico y limitación funcional descrita (no solo “dolor”).
- Prescripción de rehabilitación con objetivos.
- Informes de evolución periódicos del centro.
- Justificantes de asistencia.
- Recetas / farmacia / pruebas indicadas.
- Comunicación con aseguradora por escrito.
El futuro ya está aquí: rehabilitación con trazabilidad (y por qué te conviene)
Cada vez más la rehabilitación se apoya en seguimiento digital: ejercicios registrados, evolución medible, tele-rehab para fases domiciliarias, y más control de resultados. Bien usado, esto te protege: si hay datos de mejora (o de estancamiento real), hay menos margen para decisiones arbitrarias.
Traducción: pide informes claros, guarda todo y mide tu recuperación. En 2026 y lo que viene, la documentación manda más que nunca.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas sesiones “me tocan”?
No hay un número universal. Depende de la lesión, la evolución y lo que indique el médico. Lo defendible es lo que está bien prescrito y bien documentado.
¿Pueden darme el alta si aún tengo dolor?
Pueden intentar cerrarlo, pero tú debes centrarte en lo clínico: ¿hay limitación funcional?, ¿hay objetivos pendientes?, ¿hay evolución medible? Si sí, pide revisión médica y deja constancia por escrito.
¿Y si me dicen que es “algo previo”?
Pasa mucho. La respuesta es documentación: cómo estabas antes (vida normal, trabajo, deporte) y qué cambió tras el accidente (informes, exploración, pruebas si las hay). Sin papeles, te comen.
¿Puedo ir por la pública y luego reclamar?
En muchos casos la asistencia se presta y luego se compensa entre sistemas/aseguradoras mediante convenios. Lo esencial es que el accidente quede identificado como causa y que guardes documentación clínica completa.
La rehabilitación no se defiende con discusiones: se defiende con informes, objetivos y trazabilidad. Si te recortan, lo primero es pedir todo por escrito y reforzar el caso con evolución clínica real.
Si has sufrido un accidente y notas que te están cerrando el tratamiento demasiado pronto, en Fundación AVATA pueden orientarte para que no des pasos en falso y para que tu recuperación y tus derechos queden bien protegidos.